Un inicio con resquemores

Jorge Oviedo
Jorge Oviedo LA NACION
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31 de mayo de 2003  

La primera semana de gestión de Néstor Kirchner creó algunas preocupaciones entre los empresarios, con quienes el Presidente sigue sin encontrarse. Los principales hechos que hicieron fruncir el ceño a varios hombres de empresa fueron el desplazamiento de los altos militares y el destacado papel que cumplieron dos mandatarios extranjeros invitados al traspaso del poder: Fidel Castro y Hugo Chávez.

El relevo de las cúpulas militares generó algunas preocupaciones por el modo elegido. "Si este es su estilo de gobernar, pronto va a estar lleno de enemigos fabricados por él mismo. Se enredó en una batalla sin ninguna necesidad y ha vuelto a poner la "cuestión militar en la discusión pública". Es todo una locura. Por tratar de mostrar autoridad, puede terminar con su autoridad desgastada prematuramente", dijo en confianza un hombre de empresa. El destacado papel de Castro también causó resquemores. "¿Cuál es el papel internacional de la Argentina y quiénes van a a ser sus aliados, Venezuela y Cuba o Estados, Unidos, España, Francia, Italia, que tienen enormes inversiones aquí?", decía otro.

Y entre los representantes de las empresas pequeñas y medianas ya hubo quejas porque el área de Pyme pasó a depender de una subsecretaría en lugar de una secretaría. Raúl Lamacchia, de la Federación Económica de Buenos Aires, y Marcelo Fernández, vice de la CGE, señalaron que hay una contradicción entre el discurso de asunción de Kirchner, cuando prometió un rol central para las Pyme, y la pérdida de jerarquía del área gubernamental que las atiende. Osvaldo Cornide, de CAME, no quiso suscribir las quejas con el argumento de que lo que importa ver es cuáles serán las políticas y no la jerarquía de la repartición.

Curiosamente, algunos sectores a los que Kirchner fustigó duramente en sus primeras alocuciones luego de la renuncia de Menem a intervenir en el ballottage, podrían ser los más pacientes. La razón es de conveniencia. Su caja no está demasiado mal, incluso mejor que en los años de la convertibilidad en que, según el santacruceño, tuvieron "ganancias desmedidas" y la recesión les ha espantado la competencia. No tendrían problema en que algunas medidas de reforma que les interesan se demoren hasta el año próximo. "En el mediano plazo las consecuencias pueden estar lejos de lo ideal, pero de momento, lo que está pasando nos conviene", confiesan en privado.

Otros resquemores surgieron entre algunos por lo que identifican como una intención de Roberto Lavagna de acumular poder. "Esa comisión para intervenir en la reforma bancaria es un disparate, es el final de la autonomía del Banco Central y encima con un método de dudosa legalidad", aseguran discretamente. Y agregan: "Puso gente de su absoluta confianza en el Nación y en el Indec para controlarlo todo, menos mal que no iba a haber más superministros".

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