Un médico escribe sus memorias

Felipe Fernández
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7 de abril de 2019  

"Cuando mi cerebro muera, mi yo morirá con él. Ese yo es una efímera danza electroquímica formada por una miríada de fragmentos de información", dice el neurocirujano Henry Marsh (Oxford, 1950) en Confesiones. El libro, escrito en vísperas de jubilarse, reúne unas memorias cuyo tema principal es su profesión, pero además contiene reflexiones sobre su vida personal, sus padres o sobre su afición a la carpintería.

En diferentes pasajes Marsh habla del negocio de la medicina que, en algunos casos, se contrapone al juramento hipocrático. "La sanidad -advierte- está volviéndose cada vez más cara", y augura que "la raza humana, sobre todo en los países pobres, se verá diezmada en unas décadas por la resistencia a los antibióticos bacterianos", porque en lugar de descubrir nuevos antibióticos, los laboratorios se concentran hoy en fármacos para el cáncer, la diabetes y la obesidad.

Marsh saca prudentes conclusiones de su experiencia y afirma que los médicos manejan probabilidades, no certezas. No abusa del lenguaje técnico. Su estilo atrae el interés de los legos en la materia y utiliza comparaciones didácticas para precisar algunos puntos, como al decir que un tumor que provoca hidrocefalia "actúa como el corcho de una botella".

Confesiones continúa Ante todo, no hagas daño (2014), que fue un best seller internacional. En este segundo libro, Marsh profundiza sus inquietudes filosóficas al explorar los misterios de la mente y la materia. "Gran parte de lo que nos parece real -sostiene- es una forma de ilusión, un reconfortante cuento de hadas creado por nuestro cerebro".

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