Un veranito inestable

Jorge Oviedo
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30 de noviembre de 2002  

La semana terminó con un sobresalto en el indicador que es el mascarón de proa del veranito económico: la cotización del dólar.

Los operadores dijeron que jugaron dos factores. La escasez de billetes en el mercado local por el receso del jueves en los Estados Unidos por la celebración del Día de Acción de Gracias, primero, y las coberturas "por las dudas" ante la inminente apertura del corralito, que operará el lunes. Para colmo, las diferencias entre los titulares del Banco Central y de Economía, ventiladas en público agregaron confusión.

Hay quienes aseguran que Aldo Pignanelli y Roberto Lavagna no se hablan y sólo se comunican por intermedio del director Víctor Bescos y de la representante de Economía en el BCRA, Felisa Miceli.

Algún sector de los empresarios que quieren que se consolide el veranito y se transforme en recuperación tratan de que el Gobierno acepte un esquema de financiamiento de proyectos de construcción mediante política monetaria del Banco Central. Es decir, que la autoridad monetaria conceda redescuentos a las entidades para que éstas a su vez generen créditos para financiar la actividad. El grupo Fénix apoya la iniciativa. El consultor Guillermo Laura también la defiende en público.

Una visión menos optimista sobre el futuro en la Argentina dejó el economista chileno Sebastián Edwards, profesor de Economía en la Universidad de California y en el IAE de la Universidad Austral. Edwards señaló que "es verdad que la situación de la economía no ha ido tan mal como algunos preveían, pero esta estabilidad es precaria y la situación es delicada".

Para el ex economista jefe para América latina y el Caribe del Banco Mundial a la Argentina "le esperan tiempos difíciles, muy duros, por los próximos diez años, o quizá 20". El razonamiento es que aún cuando se consiga una quita muy importante de la deuda que no entró en la fase uno del canje el esfuerzo fiscal que habrá que hacer para pagarla será de alrededor del 4% del PBI. "Hoy, la Argentina tiene un superávit muchísimo menor, si es que lo tiene, pero es producto de que no está pagando nada. Para enfrentar el futuro tendrá que hacer un esfuerzo muy grande y lo que me parece más preocupante es que nadie está hablando de ello", sostuvo.

"Además, se está emitiendo más deuda, los Boden, las Lebac, la compensación a los bancos por la pesificación asimétrica, que también suman, y si encima no se pesifica la fase uno del canje, la situación será todavía más complicada", señaló.

Además, se diferenció de Domingo Cavallo, que sostiene que si la Corte da marcha atrás con la pesificación el dólar bajará. "Eso podría pasar en un esquema de cierta normalidad, con bancos en otra situación, pero no en esta emergencia."

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