Una Babel de tinta

Las publicaciones de las colectividades, un fresco de la historia migratoria en el país
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24 de noviembre de 2002  

La propuesta es tentadora: cerrar los ojos e imaginar un gran puesto de diarios. Tan grande que, m«As allá de las palabras, sus anaqueles contengan 150 años de historia migratoria argentina. Un crisol de razas de celulosa y tinta. Un gran túnel del tiempo tapizado con papel para diarios. Ese, en definitiva, es el desafío que aceptó Viviane Inés Oteiza Gruss en su trabajo Prensa escrita y migraciones: una reflexión acerca de los periódicos de colectividades extranjeras a lo largo de un siglo y medio de la historia argentina .

LA NACION se sumó al desafío y entrevistó a esta antropóloga y máster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural. "Este análisis temporal de la prensa escrita vinculada a los diversos grupos inmigratorios llegados a la Argentina muestra que este tipo de prensa continúa y se renueva en la actualidad con el surgimiento de nuevos periódicos de colectividades extranjeras recientemente constituidos. Colectividades como las asiáticas o las de países limítrofes", indicó Oteiza.

Ahora, ¿por qué arriesgar perderse dentro de ese inmenso quiosco virtual? Para Oteiza, este estudio es importante ya que esas publicaciones "transmiten información que forma parte de imaginarios colectivos que interactúan con la realidad de unos lectores insertos en un nuevo espacio de vida". Sin embargo, aún subsiste el cómo: ¿cómo enfrentar tremenda empresa? Para ello, la investigadora se guió por algunas preguntas básicas. ¿Han cambiado, en este siglo y medio, la naturaleza y función de esos periódicos? ¿Reflejan la extensión de la escolaridad en el siglo XX? ¿Cómo se comportan ante el surgimiento de los nuevos medios masivos de comunicación: televisión, radio, Internet?

El punto de apoyo de la investigación es la tesis "Le Courrier de la Plata. Diario de la colectividad francesa rioplatense", estudio realizado por Oteiza en el marco de la maestría efectuada en el Iades de la Universidad Nacional de San Martín, con la dirección de Ema Cibotti.

"A partir de la batalla de Caseros y la Constitución de 1853, se afirmó el principio de libre expresión de las ideas. Así aumentó considerablemente el número de publicaciones y de editoriales", indicó Oteiza remontándose al pasado.

De las publicaciones periódicas publicadas en la ciudad de Buenos Aires en 1887, 82 estaban redactadas en español, 7 en italiano, 5 en francés, 4 en inglés y 4 en alemán. Es decir, estos números indican que la mencionada libertad de expresión, junto con la fuerte inmigración de aquellos años, fue el caldo de cultivo para gran cantidad de publicaciones de colectividades.

Oteiza señala algunos de esos periódicos: The Standard (fundado en 1861), El Correo Español (1871), L´Operario Italiano (1873), The Buenos Aires Herald (1876), La Patria Italiana (1876), Argentinisches Tageblatt (1889), Le Courrier Suisse (1893).

De Francia, con amor

Entre las naciones americanas, la Argentina fue la que atrajo a mayor cantidad de inmigrantes franceses: en la segunda mitad del siglo XIX, se registró un saldo neto de 93.810 inmigrantes de dicha nacionalidad. Esto, seguramente, explica lo que señala Oteiza: fue el país que tuvo mayor cantidad de publicaciones periódicas en francés. Desde 1818 hasta 1947 tuvo 48 diarios, unos 10 cotidianos y 28 revistas en esa lengua.

Como ya fue dicho, Le Courrier de la Plata es la publicación eje de la investigación. "Este periódico, fundado y dirigido por Joseph Alexandre Bernheim, logró existir desde 1865 hasta 1946, es decir por 81 años. Así, fue el más importante periódico de la prensa cotidiana francesa en el Río de la Plata", dijo la investigadora.

"Estas publicaciones adquieren su real significado teniendo en cuenta el contexto del que forman parte", indicó. A continuación, Oteiza señaló que el éxito de Le Courrier de la Plata se debió, entre otros factores, a una inserción eficaz en el dinámico contexto de la época, a la capacidad de sus fundadores de interpretar las necesidades de sus potenciales lectores y a su inteligencia para encontrar el lenguaje y la estructura adecuados al vínculo comunicacional.

En cuanto al contexto, a lo ya señalado sobre la importancia de la inmigración francesa en la Argentina, hay que añadir que, entre las naciones europeas, Francia ocupó el primer lugar como modelo cultural e intelectual de las clases dirigentes rioplatenses. Además, tuvo el segundo lugar, luego de Gran Bretaña, en inversiones de capitales.

También, en línea con lo estructural, hay que señalar que el grado de alfabetización de los inmigrantes franceses, a mediados del XIX, era altísimo. Un 88 por ciento sabía leer y escribir.

Pero como ya se señaló, Bernheim, el fundador de Le Courrier de la Plata, supo aprovechar este contexto. Dotó a su periódico de cualidades impensadas en su época, sus secciones incluyeron sistemáticamente análisis político, comercial, noticias sobre las Bolsas, bancos, sociales, búsqueda de trabajo.

Entre los contenidos renovadores, Oteiza destacó la presencia de una novela por entregas. Así, se publicaron novelas de Victor Hugo y Dumas hijo. "Todas ellas con un fuerte contenido que tendía al cambio social. Además exaltaban los derechos de la mujer y del niño."

Pero, la preponderancia de Le Courrier de la Plata también se irradiaba desde su fundador. Bernheim, que trajo su oficio de imprentero y tipógrafo desde su Francia natal, había trabajado en Estrasburgo, ciudad que, desde Gutenberg, fue la cuna de la imprenta. Así, ya en el Río de la Plata, logró tener la más moderna imprenta de su época. De sus talleres salieron numerosos periódicos, entre los que se encontraban: The British Packet and Argentine News, El Plata, La República, LA NACION Argentina, La Reforma Pacífica, El Censor, The Standard, La Revista del Plata, El Mosquito, La Cencerrada y El Hablador.

Bernheim, un innovador, inició la venta callejera de ejemplares, ya que hasta entonces se utilizaba el sistema de suscripciones, e introdujo a los canillitas, lo que abarató el precio del periódico y dio origen al gremio de los vendedores. No sólo eso: "También introdujo el modelo de francés Girardin, es decir, la comercialización de avisos publicitarios", señaló Oteiza.

Ahora, la influencia francesa en el periodismo del Río de la Plata tiene otro aspecto: el desarrollo de las agencias de noticias proveedoras de información cotidiana. Estas nacieron a partir de 1866, cuando apareció el telégrafo.

En 1875, las grandes agencias de noticias europeas, la francesa Havas, la británica Reuter y la alemana Woff, llegaron a un acuerdo con la norteamericana Associated Press para repartirse informativamente el mundo. Iberoamérica, por su afinidad latina, quedó en manos de la francesa Havas.

Le Courrier de la Plata contó con los servicios de Havas y esto queda claro por las continuas menciones a tal agencia que tienen sus noticias internacionales.

Orígenes

Entre los periódicos que se imprimieron en el taller de Bernheim se destaca LA NACION Argentina (1862). Este fue organizado por el abogado, político y periodista José María Gutiérrez. "Anteriormente había fundado el periódico El Diablo, y colaborado en Los Debates, el diario del general Mitre".

Mas tarde, Mitre compró esa empresa editora, fundando desde allí el diario LA NACION. De ese modo, LA NACION Argentina dejó de aparecer como tal en 1870.

Utilicemos la virtualidad del túnel del tiempo de papel para diario y saltemos más de un siglo: Le Courrier de la Plata dejó de publicarse en 1946. Son sólo dos los periódicos de colectividades de aquellos días que continúan en la actualidad: el Buenos Aires Herald y el Argentinisches Tageblatt.

"Las colectividades de origen europeo, radicadas de manera permanente en el país, se han ido reduciendo y sólo una minoría de sus descendientes lee los diarios tradicionales de la colectividad", comenta Oteiza explicando la reducción.

En cuanto a lo nuevo señala el fenómeno reciente de los diarios europeos distribuidos en Buenos Aires junto con los diarios argentinos: Corriere della Sera con LA NACION y La Repubblica con Clarín. También la presencia de la edición española de Le Monde Diplomatique.

Ahora, sabido es que en las últimas décadas se dieron nuevas corrientes inmigratorias. Básicamente provenientes de países tanto asiáticos como limítrofes. ¿Qué pasa con estas colectividades? ¿Se repite lo visto con los periódicos de las colectividades antaño?

Oteiza, de inmediato, señala cambios y continuidades. Por un lado, esboza una queja: el último Censo Nacional de Población que pregunta por la existencia de publicaciones periódicas fue el de 1914. "A partir de allí, todo es a pulmón. Hay que ir a recorrer los quioscos. Hablar con las colectividades."

Pese a estas dificultades, la investigadora ha rastreado la existencia de varias publicaciones. Una de ellas es el periódico semanal ruso Slavianskie Vedomosti, escrito en ruso y con una tirada de 3200 ejemplares.

Oteiza señala también la existencia de periódicos de las colectividades peruanas y bolivianas. Con relación a estos últimos, y sobre la base de estudios de Alejandro Grimson, señala que a diferencia de muchos otros países de América latina, en Bolivia las radios no sufrieron el embate de la televisión. Además, en dicho país, el papel de los diarios es menor: la tirada total de los 19 periódicos sólo alcanza a 80.000 ejemplares.

Esto deja a boca de jarro una pregunta: esta presencia de la radio, ¿se mantendrá en la colectividad boliviana de la Argentina?, ¿la transculturización que trae el nuevo país se reflejará en las formas de la prensa escrita?

También los asiáticos, principalmente los coreanos, tienen sus propios medios de prensa escrita.

Así, ese plantarse con una mirada histórica frente a las actuales publicaciones de colectividades lleva a Oteiza a señalar que "la perspectiva de análisis desarrollada para los periódicos de antaño es adecuada para las actuales, ya que, pese a la existencia de Internet u otras modernas tecnologías comunicacionales, las publicaciones periódicas de grupos inmigratorios aún tienen vigencia".

Es decir, pese al tiempo transcurrido, nuestro inicial quiosco virtual suma más y más páginas. Páginas que, reunidas, harían una nueva Babel. Claro, de papel.

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