Una discusión sensata sobre el futuro del euro

Por Alberto Alesina Para La Nación
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31 de octubre de 2000  

ROMA.- OTRA semana, otra crisis para el euro. Ahora es el presidente del Banco Central Europeo el que recibe los ataques. Sin importar las causas de cualquier crisis en particular, es necesario discutir el futuro del euro con un tono menos ominoso. Conviene poner énfasis en cinco puntos:

  • La Europa de los Once es un sistema económico mucho más cerrado que el de cualquiera de sus países miembros. La mayoría de las actividades comerciales y financieras de los once se llevan a cabo dentro de la zona del euro. En consecuencia, los movimientos en el tipo de cambio de la divisa común no tienen para los miembros individuales de la Euro-11 la importancia dramática que para los países de fuera del sistema pueden tener las fluctuaciones de sus monedas.
  • De hecho, la zona del euro está apenas un poco más abierta a las fuerzas externas que los Estados Unidos. La relación entre exportaciones y PNB en la zona del euro, por ejemplo, es de aproximadamente 17 por ciento, en comparación con el 12 por ciento en los Estados Unidos. Sin embargo, mientras que al norteamericano promedio no le importa gran cosa el valor externo del dólar, el valor del euro parece ser cuestión de vida o muerte para los europeos.

  • Los estatutos del Banco Central Europeo declaran que su objetivo es mantener una inflación baja y estable a mediano plazo. La estabilización del tipo de cambio del euro no es la misión del BCE. Quienes critican al BCE por no intervenir con mayor vigor en los mercados de capital para defender el euro, o no han leído el Tratado de Maastricht, o han olvidado lo que dice.
  • Es más, si el BCE elevara las tasas de interés para defender el euro, aun asumiendo que tal intervención pudiera funcionar, se le acusaría de desalentar el crecimiento. El BCE sólo puede tener influencia sobre los mercados de capital si coordina su intervención con la Reserva Federal de los Estados Unidos. En resumen, El BCE está haciendo bien su trabajo, de acuerdo con lo que estipulan sus estatutos. También funciona como chivo expiatorio para los políticos, lo cual no es parte de los estatutos, pero es algo que a los políticos les resulta conveniente.

  • Un euro bajo en relación con el dólar tiene pros y contras, y no es del todo claro que los últimos sean más importantes que los primeros. La inflación se mantiene baja en Europa. La minirrecuperación de Europa se debe -en parte- a la devaluación del euro.
  • Para un sistema económico relativamente grande y cerrado, un euro débil genera efectos positivos moderados sobre el crecimiento y algunos efectos negativos moderados en términos de posible inflación. Sin embargo, tanto los beneficios como los perjuicios son mucho menores que en los países que están fuera de la zona del euro.

  • Seamos claros: ningún economista puede explicar satisfactoriamente los movimientos a corto plazo en los tipos de cambio (¡si alguien conociera la causa o causas de esos movimientos, probablemente las mantendría en secreto para hacerse rico en el mercado!). Por ello, las distintas "teorías" sobre la pérdida de valor del euro son puramente especulativas. Cuando los economistas no pueden explicar algo, a menudo recurren a la irracionalidad de los mercados. Esto tiene dos grandes ventajas: es difícil de poner a prueba (de manera tal que no se puede contradecir a quienes la proponen) y permite al economista observar el acontecer "irracional" del mercado con un aire de despreocupación vana que no lo obliga a entenderlo.
  • Los políticos europeos afirman a menudo que el euro perdió valor por la falta de unión política en la zona. Esta es otra teoría que no puede contrastarse o verificarse y, en cualquier caso, su lógica es confusa.
  • Esta teoría también es peligrosa para la estabilidad del euro. La unión política en Europa (aun suponiendo que entendemos lo que se quiere decir con ello) no se producirá en cuestión de semanas o meses. Ni siquiera todos los que se encuentran en la zona del euro apoyan la idea de una Europa federal. De modo que, si el euro está perdiendo valor por la falta de unión política, cabría esperar un euro débil durante un largo tiempo. De hecho, el valor del euro estaría ligado a un acontecimiento difícil de predecir e igualmente difícil de definir. Dejo a los lectores que saquen sus conclusiones sobre cómo deben actuar los agentes del mercado (¿irracional?) tomando en cuenta el hecho de que la unión política fue probablemente el principal motivo del "No" danés a la adopción del euro y de la renuencia británica.

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