Una excusa que es una burla

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25 de abril de 2018  

Por sus lógicas implicancias, el creciente número de agentes de las fuerzas de seguridad que son acusados de fuertes vínculos con narcotraficantes o que directamente se dedican a esa actividad criminal es un tema recurrente en esta columna por sus graves connotaciones.

De ahí que, en vez de producir gracia, es motivo de honda preocupación la desfachatada respuesta que dieron efectivos de la policía bonaerense cuando culparon a la voracidad de las ratas para intentar justificar la falta de 495 kilogramos de marihuana incautada que estaba bajo custodia de esa fuerza policial por orden judicial y que en el futuro sería incinerada. Luego se supo que, en realidad, la cantidad que faltaba ascendía a 849 kilogramos.

El juez federal de Campana, Adrián González Charvay, convocó a prestar declaración indagatoria a cuatro jefes policiales que se desempeñaban en la Subdelegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Pilar, pues de allí desapareció la droga, que fue incautada en 2015. Los policías que serán indagados culparon a las ratas por el faltante.

Sin embargo, de la declaración prestada por un experto en zoología del Conicet se desprende, sin lugar a dudas, que la burda explicación resultaba inadmisible desde todo punto de vista porque, en primer lugar, solo una descomunal plaga de esos roedores podría haber dado cuenta de más de 800 kilogramos de marihuana, pues cada animal ingiere solo 15 gramos de comida por día. Y porque, en segundo lugar, las ratas no comen marihuana, y de haberlo hecho tendrían que haberse encontrado muchas de ellas muertas.

El hecho se conoció cuando el año pasado asumió el nuevo jefe de la Departamental de Pilar de la bonaerense y, al recibir el informe de las existencias, descubrió que tenía que haber 6000 kilogramos de marihuana, pero como faltaban varios centenares radicó la denuncia judicial.

Desde ya que no es descabellado pensar que esa cantidad de droga la hayan negociado los propios policías que debían custodiarla, pero además es posible que fuera hurtada, por lo cual también es responsabilidad de los custodios.

Sea cual fuere la verdad a la que arribe la Justicia, lo inadmisible es la excusa esgrimida por los jefes policiales, pues constituye una burla a la Justicia y a la sociedad de parte de quienes tenían la responsabilidad de cuidar el material.

A la Justicia también le cabe parte de la responsabilidad por no haber controlado qué ocurre con la droga incautada. Hemos sostenido en esta columna la necesidad de que se proceda a su incineración con mucha mayor celeridad para evitar que las sustancias vuelvan al circuito ilegal. Lo ocurrido nos da la razón.

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