Una tormenta se cierne sobre las relaciones entre Brasil y Bolivia

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
(0)
22 de noviembre de 2018  • 01:16

El año próximo, Brasil y Bolivia deberán negociar un nuevo acuerdo de suministro de gas natural boliviano a Brasil. El diálogo puede -esta vez- no ser simple. Evo Morales es un líder autoritario de izquierda, mientras Jair Bolsonaro es un populista de derecha. Sus visiones políticas no son, entonces, coincidentes, sino más bien opuestas. Y sus discursos, diferentes.

Ambas naciones suscribieron oportunamente un convenio de suministro de gas natural boliviano a Brasil por un plazo de 20 años, que vencerá a fines del año próximo. Para Bolivia, las exportaciones de gas natural conforman un rubro absolutamente central en su perfil exportador. El país andino exporta prácticamente la mitad del gas natural que produce a Brasil. El actual acuerdo exportador fue negociado -recordemos- entre Evo Morales y el también izquierdista expresidente de Brasil Lula da Silva, hoy preso por corrupción con una condena de doce años de prisión.

Ambas naciones procurarán naturalmente sacar mayor provecho del nuevo contrato de suministro de gas. Bolivia es todavía el país más pobre de la región, con un ingreso nacional per cápita de apenas 3500 dólares por año. Bajo la presidencia de Morales, su economía ha crecido sostenidamente a un promedio anual del 4,9% de su PBI, buen ritmo que trata de preservar.

El futuro, sin embargo, parece complejo. Los precios de las materias primas han descendido y, por ello, en los últimos años las exportaciones bolivianas de hidrocarburos han generado ingresos un tercio inferiores a los de la época del "boom" de las materias primas.

Hasta 2014, el gobierno boliviano logró ocho años consecutivos de superávit fiscal. No sólo en función de los altos precios de las materias primas, sino también de un ordenamiento administrativo importante. Pero ello comenzó a desaparecer en 2014 y ya el año pasado el déficit fiscal boliviano fue del 7,8% de su PBI y su cuenta corriente se transformó en deficitaria, en un 6,5%. Por esto último, los observadores ahora manifiestan preocupación respecto del futuro económico de corto plazo del país andino.

Para hacer las cosas aún más complejas, Evo Morales está procurando su cuarta reelección a través del apoyo torcido que recibe del máximo tribunal de su país, que responde a sus impulsos y ha dejado de lado los impedimentos constitucionales que deberían impedir una nueva gestión presidencial de Evo Morales. Más de dos tercios de los bolivianos encuestados se expresan abiertamente en contra de una nueva presidencia de Morales, cansados de sus maniobras para asegurar su continua presencia en lo más alto del poder de su país.

Otro factor que también conspirará contra el intento de Evo Morales de eternizarse en el poder ha sido la dura derrota judicial sufrida por su país frente a Chile, en el ámbito de la Corte Internacional de Justicia, que acaba de resolver que Chile no tiene obligación legal alguna de negociar con Bolivia una posible salida al mar para este país.

Morales tendrá que participar en elecciones primarias en enero próximo. Si la oposición finalmente se une y apoya la candidatura unificada de Carlos Mera, que ya fuera presidente de Bolivia entre 2003 y 2005, las encuestas sugieren que Mera derrotaría a Morales. Si esto sucediera, Nicolás Maduro perdería el único apoyo político en nuestra región que -lamentablemente- todavía endosa al autoritarismo dictatorial venezolano.

Si el resultado de la renegociación del contrato de provisión de gas natural a Brasil fuera adverso para Bolivia, aparecería un factor político adicional que podría ser decisivo en contra los esfuerzos de Evo Morales por mantenerse todo el tiempo posible en la presidencia de su país.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.