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Ya no

Hugo Caligaris
Hugo Caligaris LA NACION
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19 de marzo de 2000  

"Yo renuncié a mi cargo el 8 de diciembre, y ya no soy el secretario de Cultura." (Del secretario de Cultura de la Nación, Darío Lopérfido, quien deslindó responsabilidades por el conflicto del Teatro Colón.)

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Ya no vivimos en tiempos de poderes eternos. En la era en que se desempeñaba como secretario de Cultura del gobierno porteño, el señor Lopérfido, funcionario de la Alianza, suscribió un determinado compromiso con trabajadores del Colón. Hoy, una eternidad después, él sigue siendo secretario de Cultura, pero de-la-Na-ción, ya no de la vieja Municipalidad, donde la secretaria es la señora Teresa Anchorena, de la misma coalición política. Por lo tanto, si el acuerdo no se cumplió y el teatro sigue a los tumbos, ya no busquemos a Lopérfido, y tal vez tampoco a Anchorena, sino quizás a Ripley o a la fabulosa enciclopedia Guinness de los récords.

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Además, la cultura ya no pasa por el Teatro Colón, y esto una vez había que decirlo. Tenemos pruebas: un reciente ciclo realizado en la rambla marplatense bajo la denominación "Cultura para todos", o cosa parecida, fue clausurado por un intérprete tropical, a quien la presentadora -ceñida en sus pantaloncitos de cuero- introdujo así: "Con ustedes, El Potro Cordobés, el gran Ro-Ro-Rodrigo". Ya no hace falta sumergirse en las aguas de Wagner para darse un baño de cultura, debido a que, así como cambian los funcionarios de un puesto a otro, los tiempos también han cambiado.

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¡Atención! Hay que ponerse al día. Las transformaciones se producen ya no sólo en el campo musical, sino también en el científico. Vean si no los chirridos del cambio en la secretaría que conduce Dante Caputo, llamada "para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva". Allí no se sabe si habrá plata... hasta el 2002, excepto para Internet, así que habrá que acostumbrarse. Ya no tendremos investigadores, ni melómanos, ni violoncellistas, aunque en otros países estas especies del pasado todavía subsistan. El próximo milenio nos encontrará, como siempre, a la cabeza de la ola evolutiva.

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