¿Yo como vice de la señora?

Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts LA NACION
(0)
12 de marzo de 2011  

Cuando terminó la llamada quedé en estado de convulsión profunda. Un funcionario de la Casa Rosada, diría que de segunda línea, acababa de tantearme para ver si aceptaba que se hiciera circular mi nombre como candidato a vicepresidente de Cristina.

La propuesta era descabellada por donde se la mirase. Por de pronto, no me conoce nadie, ni siquiera soy dirigente político y mi adhesión al kirchnerismo, si bien ardorosa, fanática, es más bien reciente y nada correspondida. A todas luces era una locura, y, lo peor, una locura que me tenía loco de entusiasmo y orgullo.

Le pregunté al funcionario, peronista de toda la vida, si me estaba tomando el pelo. Viejo lobo de mar, lo puso en estos términos:

-Es cierto, no te conoce nadie, pero apenas empiece a circular tu nombre serás una celebridad, y de paso -no te enojes- por fin conseguirás que alguien lea tu columna. De todos modos, creo que no me entendiste: no queremos que seas candidato, sino que circule tu nombre, como contrapeso a los que ya han empezado a instalar todos esos zurdos que le están quemando la cabeza a la señora.

-Ah, es una operación.

-Sí, claro. Te vamos a vender como un hombre no contaminado, cercano a la gente. Será un golpe mediático tremendo. ¡Un periodista liberal como vice de Cristina! Una cara nueva, alguien que mida bien en las clases medias urbanas... Los zurdos se van a poner locos y tendrán que sentarse a negociar. Rodará tu cabeza, pero también la de Juan Manuel [Abal Medina].

-¿Y la señora? ¿No es ella la que decide?

-Por supuesto, pero es consciente de que no puede darle la espalda al partido. Aunque se ha sesgado un poco, terminará haciendo lo que hizo Néstor toda la vida: buscar el equilibrio interno. Hoy no hay equilibrio: ya nos bajaron a Gioja, a Capitanich, a Urribarri? Nos encantaría Pampuro (y le encantaría a él), pero no tiene ninguna chance. Obviamente, tampoco le darán a Daniel [Scioli] el gusto de que ponga a uno de los suyos. Ya lo intentó y lo sacaron corriendo. Y, mientras, ellos todos los días te instalan un nombre nuevo.

-¿Es tan importante quién va de vice?

-¿Me estás cargando? Mirá lo que pasó con Cobos. El propio Néstor dijo una vez que ése había sido el peor error de su carrera. Y Menem decía lo mismo de Ruckauf. Se lo había encajado el Flaco [Bauzá] y nunca se lo perdonó. Un vice es, por naturaleza, un traidor en potencia, salvo que sea el delfín o que no exista y no tenga otra aspiración que poder contárselo a sus nietos. Un candidato a presidente que puede elegir a su vice lo primero que piensa es cuántos votos le sumará. Y lo segundo, cuánto tardará su compañerito de fórmula en hacerle una zancadilla.

-Lo bueno, en este caso, es que Cristina no necesita votos.

-Estás loco. Es cierto que tiene unos 30 o 35 puntos, 40 con toda la furia, proyectando generosamente los indecisos, pero por ahora corre sola porque no se ha lanzado en serio ningún candidato. Lo que nos dicen todos los encuestadores es que le va a costar mucho perforar ese techo y que entre la inflación y la inseguridad, lo más probable es que baje. Macri ya está en 20 y todavía no hizo campaña. Y ojo con los radicales: de la interna puede salir un candidato fuerte. Yo no descartaría, incluso, que Ricardito y Sanz terminen compartiendo la fórmula. Cuidado.

-Disculpame..., me sigue pareciendo raro que hayan pensado en mí.

-Bueno, tampoco hay tantos periodistas liberales que se hayan hecho kirchneristas, ¿no? Pero no te ofendas: el tema no sos vos. No nos vamos a quedar con los brazos cruzados viendo cómo cuatro montos se llevan todo el paquete. Nosotros somos peronistas, peronistas de Perón, ¿me entendés? Ahora, entre muchas otras batallas, está la del vice. En una presidenta que no puede ir por la re-reelección, el vice pasa a ser todo un tema.

-¿Estás seguro de que no querrá reformar la Constitución?

-No sé si va a querer, pero no va a poder.

-Sabés que te escucho y me da la impresión de que le remás en contra a la señora.

-¡Pará! ¿Qué te pasa? Es la jefa, está todo bien con ella. Lo que no quiero es abrazarme con los de La Cámpora.

-¿Hasta cuándo tengo tiempo para responder?

-Pero cómo, ¿todavía no te decidiste? Mirá que la operación ya empezó: el miércoles lo mandamos a Randazzo a decir que el vice podía ser un extrapartidario.

-No sé, no sé... La verdad, estoy lleno de dudas.

-¿Dudas? Más dudas y miedo tenía Cristina hace tres meses y hoy está convencida de que es invencible.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.