A Cobos le preocupa que el escándalo lo salpique

La Coalición Cívica le pidió dar explicaciones
Juan pablo Morales
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9 de mayo de 2010  

A Julio Cobos empieza a preocuparle la investigación por las supuestas coimas en el intercambio comercial con Venezuela. Mencionado en la investigación del caso, el vicepresidente ordenó entre sus asesores que empezaran a recabar argumentos para responder las acusaciones.

"A nadie le gusta que lo involucren en un tema así", reconoció ayer Cobos a LA NACION. Esta semana, buena parte de sus colaboradores repartieron instrucciones para evitar que el vicepresidente quedara salpicado con las denuncias.

Como informó LA NACION, el jueves pasado, un testigo de identidad reservada declaró en la Defensoría del pueblo que Cobos tenía "contactos" con Oscar Giménez Ayesa, el presidente del Banco Guayana, una entidad con estrecha relación con las intermediarias investigadas por la Justicia por cobrar onerosas comisiones en los negocios entre la Argentina y Venezuela.

Ayer, sorpresivamente, la primera derivación surgió en la oposición. Uno de los alfiles de Elisa Carrió, el diputado Juan Carlos Morán, le apuntó al vicepresidente: "Está mencionado como contacto de Giménez, se sabe de sus reuniones con Rangel [gobernador del Estado Bolívar, en Venezuela] y de su relación con Uberti. Alguna explicación debería dar". Y agregó: "Fue vice de un poder corrupto. No se puede lavar las manos".

Cobos respondió que sólo conoció a Uberti, "porque coordinó la construcción de la ruta 7", en Mendoza, cuando él era gobernador. Eso sí: admitió haberse reunido con Francisco Rangel, el influyente gobernador del Estado Bolívar, aunque aseguró que los acuerdos "nunca llegaron a nada".

El 24 de octubre de 2006, Cobos y Rangel firmaron un convenio en la gobernación mendocina. El venezolano había venido con una delegación de empresarios, interesados en los vinos y en la industria metalmecánica alimentaria. El principal nexo había sido la entonces ministra de Economía de Cobos en Mendoza, Laura Montero, actual senadora.

El propio Cobos confirmó que ella había ido a Venezuela un mes antes, con los jefes de la Federación Económica provincial, con la idea de afinar esos contactos. Fue entre el 24 y el 28 de septiembre de 2006. Los anfitriones fueron la embajadora Alicia Castro, Rangel y Giménez Ayesa.

Este último se presentaba como el financiador de casi todos los negocios. Incluso, prometió costear la oficina mendocina en Venezuela, que al final no llegó a abrirse.

El banquero no era un hombre cualquiera: hoy es señalado en la Justicia porque uno de los hombres involucrados en supuestas coimas, el presidente de Madero Trading, José Ernesto Rodríguez, es el jefe de la filial argentina del Banco Guayana. La entidad que él dirige en Venezuela. Y no sólo eso: el año pasado, el propio Giménez Ayesa fue nombrado director en Madero del Plata, como fue rebautizada Madero Trading.

En 2006, Giménez Ayesa no sólo visitó Mendoza. El 26 de octubre estuvo en San Juan. Ayer, el gobernador Gioja dijo que tampoco lo recuerda, aunque estuvo en aquel encuentro, en el que Giménez dijo que a Venezuela le interesaba la metalurgia argentina. Justo el rubro en el cual tiene intereses propios, en tierras chavistas. El mismo que ahora está en la lupa de la Justicia.

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