Acuerdos: Cambiemos debate incorporar aliados para ampliar su poder en el Congreso

El ala política del Gobierno promueve la idea de sumar figuras del peronismo para dejar de ser minoría en el Parlamento y avanzar con cambios laborales y previsionales; resistencia de Peña, en la CC y en la UCR
El ala política del Gobierno promueve la idea de sumar figuras del peronismo para dejar de ser minoría en el Parlamento y avanzar con cambios laborales y previsionales; resistencia de Peña, en la CC y en la UCR Fuente: Archivo - Crédito: Fernando Massobrio
Laura Serra
Santiago Dapelo
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17 de diciembre de 2018  

No volver a cometer errores del pasado es el principal argumento de aquellos que promueven una apertura. Sumar dirigentes, radicales y peronistas, con volumen político es la llave para fortalecer la coalición. La debilidad parlamentaria de Cambiemos dejó expuesta la falta de herramientas que tuvo el presidente Mauricio Macri para enfrentar lo que denomina "los problemas de fondo". La reforma laboral o una profunda revisión del sistema previsional nunca estuvieron ni cerca de tratarse.

Las elecciones presidenciales de 2019 tienen una gran incógnita -quién será el próximo presidente- y una certeza: difícilmente quien triunfe cuente con mayoría propia en el Congreso , salvo que alguno de los candidatos se imponga con una victoria demoledora. Una situación que, por ahora, las encuestas de opinión no avizoran.

Esta certeza desató, puertas adentro de Cambiemos , una discusión sobre la estrategia electoral que debería articularse no solo para asegurar el triunfo en 2019, sino para que esta victoria se traduzca en más bancas en el Congreso que lo arrimen a la mayoría.

Más allá de las diferencias de criterio, los tres socios de la coalición coinciden en que la debilidad numérica que mantuvo el oficialismo en ambas cámaras durante sus primeros cuatro años de gobierno le impidió avanzar en reformas estructurales que, en un eventual segundo mandato, deben ser claves, como una nueva ley laboral, una reforma previsional -según fuente oficiales, el actual sistema es "inviable"- y otra tributaria.

Sumar figuras de otros partidos políticos al gabinete nacional es uno de los temas que está sobre la mesa de discusión. En este punto aparecen las diferencias: en el ala política que integran el ministro del Interior, Rogelio Frigerio ; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó , y el jefe del bloque de diputados de Pro, Nicolás Massot , no hay dudas sobre la importancia de incorporar dirigentes "con volumen político" que ayuden a sostener al oficialismo en "las peleas de fondo".

Quienes rodean al jefe de Gabinete, Marcos Peña, entienden que esa fórmula no es una opción. Desde el "ala política" advierten que la postura no es de Peña, quien "más entiende la debilidad que sufrió Cambiemos". Agregan que los que se niegan a abrir el espacio son "incapaces sin vuelo político que tienen miedo de perder su privilegio".

La danza de nombres para sumar a un eventual gabinete del segundo mandato de Macri es extensa y la integran, entre otros, actuales gobernadores, como el salteño Juan Manuel Urtubey (PJ).

En la Casa Rosada creen que un acuerdo de estas características debería anunciarse después de la elección general y antes de una eventual segunda vuelta.

Quien planteó el problema sin titubeos fue Massot. En un reportaje con LA NACION sostuvo que Cambiemos debe ampliar sus fronteras al peronismo no kirchnerista con el propósito de asegurarse la mayoría en ambas cámaras.

"Es absolutamente prioritario convocar al peronismo republicano en un segundo mandato de Macri. No para ganar una elección, sino para go-ber-nar -remarcó Massot-. Cambiemos no ha podido materializar el ciento por ciento de sus propuestas de gobierno. Hay que reflexionar sobre lo que nos pasó y entender que solos no podemos". Según el diputado, las próximas elecciones serán reñidas y Cambiemos se verá en el desafío de conservar su caudal actual de legisladores. "Incluso podemos perder bancas", advirtió.

Los cálculos, en efecto, no son demasiado auspiciosos para Cambiemos. En la actualidad, el interbloque oficialista cuenta con 108 integrantes. Le restarían 21 para alcanzar la mayoría. En las elecciones de 2019 pondrá en juego 44 bancas (nada menos que el 40% del bloque), por lo que, para alcanzar la cima del quorum propio, debería arrasar en los próximos comicios. El antecedente más cercano lo protagonizó Cristina Kirchner cuando triunfó, en 2011, con el 54% de los votos: si bien cosechó 86 diputados (sumó 22 nuevas bancas), su bloque quedó en 116 miembros.

Una situación diferente, en cambio, es la del Senado: allí el oficialismo se encuentra casi en paridad numérica con el PJ. En algunas usinas del Gobierno ya plantean algunas estratagemas que van en sintonía con el planteo Monzó-Massot. "Podríamos llegar a un acuerdo con el peronismo de algunas de esas provincias garantizándoles continuidad a cambio de nombres propios en la lista de legisladores en el Senado. Al menos contaríamos con mayoría en una de las cámaras", arriesgó un integrante del elenco gubernamental.

En algunos sectores del radicalismo y en la Coalición Cívica , la sola idea de acordar con sectores del peronismo provoca espanto.

"¿Qué interés podría tener el peronismo en acordar con un oficialismo en debilidad? Es cierto que hoy esa fuerza está atomizada, pero están buscando articularse en una única fuerza porque están convencidos de que pueden ganar. Los que insisten en un acuerdo preelectoral con el PJ no hacen otra cosa que expresar debilidad. Lo de Massot fue un sincericidio", asestó un encumbrado dirigente de la UCR .

Un eventual acuerdo electoral con el peronismo en algunos distritos tendría al radicalismo como principal víctima pues, como partido territorial que es, debería ceder cargos y lugares de poder en las provincias. "Es imposible", aseveraron en el centenario partido.

En la Coalición Cívica el rechazo obedece más bien a una razón ideológica; no creen en un acuerdo preelectoral con el PJ sencillamente porque no hay una comunión de ideas con ese partido.

"Lo lógico sería continuar con la misma estrategia que hasta ahora, esto es, lograr acuerdos puntuales, ley por ley, con la oposición. Esa mayoría la conseguiríamos sobradamente porque un eventual triunfo del Presidente dejará al peronismo aún más debilitado", razonaron.

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