Acusan a un funcionario del Gobierno de organizar un asado en la ex ESMA

Una organización denunció que el subsecretario de Promoción de Derechos Humanos compartió un festejo inapropiado con la agrupación Hijos
Mariano De Vedia
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3 de septiembre de 2013  

Con "indignación y lágrimas", la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) denunció que funcionarios del Gobierno realizaron el sábado último un asado al aire libre en el predio de la ex ESMA. Juzgaron esa actitud como "inapropiada e hiriente", por tratarse de un sitio identificado con la memoria y el exterminio de presos políticos durante la última dictadura militar.

Así lo relató a LA NACION Eduardo Fukman, ex detenido en la ESMA y dirigente de la AEDD, quien al acompañar el sábado una visita guiada por el predio, con miembros de su agrupación, se sorprendió también con el festivo ensayo de una murga, con el tronar de bombos y tambores, en el lugar donde antes se encontraba la capilla.

Al pasar frente a la Casa de la Militancia, un espacio asignado a la agrupación Hijos, la delegación observó que un grupo de personas preparaba un asado. Entre otros, Fukman distinguió al subsecretario de Promoción de Derechos Humanos, Carlos Pisoni, que integra el equipo del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Juan Martín Fresneda, y a miembros de Hijos, como Camilo Juárez, hijo de desaparecidos y también colaborador de Fresneda.

Ante la denuncia, LA NACION se comunicó ayer con la Secretaría de Derechos Humanos para requerir la opinión de Pisoni, pero el pedido no obtuvo respuesta.

"La ex ESMA se está convirtiendo en un salón multiuso", dijo Fukman a LA NACION, al recordar que el ministro de Justicia, Julio Alak, realizó el 27 de diciembre último un brindis de fin de año en el predio reservado hoy a la memoria, con asistencia obligatoria de todo el personal de la cartera. "También organizan ocasionalmente actividades La Cámpora y Luis D'Elía. Hay una apropiación del lugar para fines partidarios y personales", denunció.

Al malestar por la utilización inapropiada de un sitio destinado a preservar la memoria se suma el rechazo al aprovechamiento político de los derechos humanos.

El citado festejo de Alak impactó en su momento negativamente, al punto que varias organizaciones de derechos humanos pidieron su renuncia, al comenzar el año. Incluso, recibió dos denuncias penales. Sin embargo, la Presidenta lo respaldó mediante un contundente mensaje de Twitter: "En la ex ESMA se han hecho y se seguirán haciendo asados".

No se equivocaba la Presidenta y así lo comprobó la AEDD, cuando se encontró hace tres días con la parrilla encendida en un sitio donde hace más de 30 años se sembraba el terror. "Los asados en la ESMA tienen un solo significado: la quema de los cuerpos de nuestros compañeros muertos en la tortura o resistiendo en el momento de su secuestro", denunció la entidad que reúne a los ex detenidos desaparecidos.

En el comunicado, la organización relató el diálogo ríspido y tenso que se suscitó en torno de la parrilla con los miembros de Hijos y de la Secretaría de Derechos Humanos, y denunció que "al ser interpelados de lo hiriente de la situación, respondieron en forma despectiva y burlona, a la que se sumó una cobarde, patotera y agresiva actitud por parte de otras personas que los acompañaban".

Al ampliar detalles, Fukman describió a los "acompañantes" como "más parecidos a patovicas que a militantes de derechos humanos", en referencia a su porte físico. "Hubo una situación de intimidación, pero quisimos evitar la violencia, precisamente en un sitio destinado a la preservación de la memoria y a no olvidar lo que pasó", señaló.

"Acá no se mató a nadie"

Lo más sorprendente, añadió, fue el diálogo insólito que los dirigentes de AEDD mantuvieron con uno de los funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos, que se encontraba en el asado.

-¿No les parece mal estar haciendo un asado en este lugar?

-No es un asado. Es una choriceada. [...]

-Nadie hizo un asado en Auschwitz.

-Allá hubo exterminio, pero acá no se mató a nadie. Los muertos están en el río.

Ya en la polémica del verano último, la agrupación Hijos defendió el asado de fin de año que había organizado Alak. "Esto ya no es un centro del horror. Es un lugar de vida, de transformación, de resignificación y de construcción colectiva de la memoria", argumentó en ese momento Juárez, uno de sus referentes, que el sábado estuvo en el asado con el funcionario Pisoni.

"La murga, los payasos, el asado es una forma de banalizar lo que pasó. La ESMA no debe ser un espacio de jolgorio y festejos, sino un lugar para generar conciencia e interpelar a los argentinos sobre lo que pasó", dijo, en tanto, Fukman, que permaneció detenido 15 meses en la ESMA. "Seis meses engrillado y encapuchado, y el resto, en un estado de esclavitud. Nos obligaban a hacer tareas", recordó.

Dos festejos inoportunos

Asados controvertidos para ambos funcionario

  • Carlos Pisoni // Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos

    31-8-2013 / Asado y murga

    Funcionario del secretario de Derechos Humanos, Juan Martín Fresneda, Pisoni asumió en julio último como subsecretario. Antes representaba al organismo en el Espacio de la Memoria. El sábado compartió un asado con miembros de la agrupación Hijos, en un predio donde esa palabra estaba históricamente vinculada con la desaparición de personas, según denuncian organizaciones de derechos humanos
  • Julio Alak // Ministro de Justicia

    27-12-2012 / Festejo de fin de año

    Todo el personal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos debió concurrir a un asado en el predio de la ex ESMA para celebrar la fnalización del año y asistir al lanzamiento del plan de la cartera para 2013. Algunas organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición reclamaron la renuncia de Alak. El ministro fue respaldado por la presidenta Cristina Kirchner
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