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Admiten en Londres errores en la guerra

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27 de marzo de 2000  

LONDRES (De nuestra corresponsal).- El comandante de las fuerzas británicas durante la Guerra de Malvinas, brigadier general Julian Thompson, admitió haber cometido graves errores durante una de las más sangrientas batallas del conflicto, del que pronto se cumplirán 18 años.

Thompson se responsabilizó por el alto número de víctimas británicas durante la batalla de Goose Green, y en particular por uno de los episodios más dolorosos entre sus filas: la muerte del coronel "H" Jones, único oficial que recibió la más alta condecoración británica, la Victoria Cross, en forma póstuma.

Durante un programa televisivo dedicado a grandes errores militares de la historia que emitirá esta semana el canal semiprivado Channel Four, el ahora retirado general confiesa sentirse "profundamente arrepentido" por no haber enviado dos unidades a atacar la posición argentina en lugar de dejar sólo al 2do. batallón del regimiento de paracaidistas, liderado por el coronel Jones.

También concede que, como lo había pedido Jones antes de la batalla, debería haber apoyado a ese batallón con varios tanques livianos Scorpion y Scimitar. Un tercer error habría sido no mover el cuartel general de las fuerzas a Goose Green de modo de tomar personalmente el control de la batalla. "La consecuencia de todo esto es que la batalla fue más larga y causó más víctimas británicas", indicó.

Jones, de 42 años, llevó a sus 450 hombres hacia la ofensiva recibiendo un disparo en el cuello al treparse a una trinchera enemiga.

Reconocimiento de la viuda

La viuda de Jones, Sara, aplaudió el mea culpa del general, calificándolo como el gesto de "un hombre con un corazón enorme, honesto y genuino en sus acciones. A nadie le sirve estar pensando qué hubiera ocurrido en otras circunstancias. Julian hizo lo que creía que era correcto en su momento y eso es lo importante", indicó.

Thompson dio la cara por el incidente, pero lo cierto es que no toda la culpa descansa sobre sus hombros.

Informes de inteligencia habían indicado que las fuerzas argentinas en Goose Green no superaban dos centenares cuando, en realidad, eran más de 1150. Además, él mismo se había opuesto a emprender la tarea en un principio, pero tuvo que claudicar ante órdenes recibidas desde Londres, donde el gobierno de Margaret Thatcher estaba sediento de tener "una victoria capaz de establecer dominación física y moral sobre el enemigo".

"Yo estuve en desacuerdo con la idea, pero al haber aceptado hacerlo, ahora los errores son todos de mi responsabilidad", sostuvo Thompson.

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