Advierten que el país necesita aplicar serias reformas económicas

Especialistas en América latina creen que no basta con solucionar el problema de la deuda
Martín Kanenguiser
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30 de junio de 2014  

NUEVA YORK.- La Argentina no va a caer en default , pero necesita serias reformas económicas para volver a crecer y recibir inversiones, en lugar de seguir quejándose por el irreversible fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos . Así lo indicaron especialistas en América latina consultados por LA NACION, que no dudaron en afirmar que, aunque se resuelva el problema de los holdouts , la Argentina seguirá siendo un país irrelevante para Estados Unidos si no encara un set de políticas razonables.

El director del programa de estudios latinoamericanos de la Universidad Johns Hopkins, Riordan Roett, dijo a LA NACION que la política económica del kirchnerismo ha sido "un desastre", ya que los "Kirchner nunca entendieron que la Argentina forma parte de la economía global". Además, "eligieron gente mediocre para los puestos más importantes de la política económica", agregó.

En este sentido, más allá de los holdouts, según Arturo Porzecanski, de la American University, "aún quedan cosas muy dolorosas por hacer antes del próximo gobierno, pagando los platos rotos, ajustando los precios relativos y terminando con los controles de precios. Hasta que eso no cambie, no mejorará el clima de inversión".

De todos modos, Porzecanski pronosticó que el Gobierno arreglará el tema con los bonistas porque "eso evitaría el descalabro que todos temíamos a raíz de muchas declaraciones oficiales; ahora habrá un período de confusión, hasta que se den cuenta de que defaultear será difícil si quieren llegar hasta diciembre de 2015".

Daniel Kerner, de la consultora Eurasia, indicó que "el Gobierno sigue diciendo que no cumplirá con el fallo porque tiene consecuencias negativas, pero posiblemente sea una estrategia para ganar algo de peso en la negociación".

Este proceso, dijo Kerner, "ha sido muy difícil para la Presidenta, quien ha hecho del no pago a los holdouts una de sus más fuertes creencias". "Como en otras negociaciones, como Repsol y el Club de París, el Gobierno está tratando de cantar victoria y de exhibirse como el campeón moral", concluyó.

Roett también dijo que "posiblemente se negocie con los holdouts, pero aún es muy temprano para decir si la negociación será exitosa".

Por otro lado, el académico rechazó los cuestionamientos del Gobierno a la justicia norteamericana al señalar que "no tienen ningún sentido, reflejan la ignorancia del liderazgo peronista, y sólo porque en la Argentina se manipule la Justicia no hay que dejar de entender que en este país su independencia en uno de los pilares del sistema político".

Al respecto, Porzecanski sostuvo que "no tiene sentido seguir con este lamento: el acusado fue condenado; perdió en las tres instancias con muy buenos abogados".

Seguir culpando también al gobierno norteamericano, afirmaron, no ayudará a mejorar las relaciones bilaterales. "La Argentina hace muchos años que no es un país serio", dijo Roett.

¿Cómo puede cambiar esta percepción? "Con un nuevo set de políticas económicas y gente inteligente en el gobierno", aseguró Roett. Porzecanski estimó que el camino no será fácil para el próximo presidente, porque "este gobierno no está resolviendo ninguno de los problemas de fondo del país, sólo evitó que el paciente se muera, pero quedan muchos ajustes por hacer, como las tarifas de los servicios públicos, que deberían multiplicarse por diez". También habrá que resolver el problema de las importaciones, del sistema energético, la distorsión de los precios relativos y "el destrozo de las instituciones, que llevará décadas arreglar", agregó.

Todas estas críticas no significan que la Argentina se parezca a Venezuela, como afirmó hace pocos meses el FMI. "Venezuela es un Estado fallido; si el próximo presidente argentino entiende que el país es un actor de mediano grado a nivel internacional y aplica buenas políticas, el país mejorará. De lo contrario, continuará siendo un Estado paria."

Para Porzecanski, "la situación es parecida, pero peor está Venezuela, con una inflación del 60%, y la brecha cambiaria es múltiple". Ambos gobiernos populistas "están fracasando, pero la diferencia es que en la Argentina ya están pensando en el próximo gobierno".

Este optimismo relativo se aprecia mucho más nítidamente entre los inversores y analistas de Wall Street, que creen que las cartas están jugadas para que 2016 ya sea un buen año y que la Argentina ofrezca un menú de políticas más parecidas a los de sus vecinos de la región, que han logrado financiarse estos años a tasas muy bajas, más allá del signo ideológico de sus presidentes.

Por esta razón, como dijo un importante inversor, "el fallo de la Corte tiene al menos un aspecto positivo: el Gobierno ya no puede postergar más una definición, algo que hubiera ocurrido si la sentencia se aplazaba para 2015. Ahora hay que encontrar una solución, y el Gobierno no se va a suicidar con un nuevo default".

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