Advierten sobre los peligros de una fuerte espiral inflacionaria

Hay un plan con una flotación controlada; si fracasa habría estampida de precios
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21 de diciembre de 2001  

El gobierno de transición que comienza hoy intentará liberar el tipo de cambio manteniendo un régimen monetario de devaluación controlada, aunque sus posibilidades de éxito son bastante relativas, según explicaron los economistas que en las últimas horas participaron en la elaboración del plan que sucederá a la convertibilidad.

La posibilidad de que esta iniciativa fracase derivaría en una fuerte "espiral" inflacionaria que podría afectar profundamente los salarios y los activos en pesos, agregaron.

Mientras anoche se definían las cartas internas dentro del justicialismo, los analistas consultados por LA NACION dejaban en claro el posible desarrollo de los próximos tiempos.

  • En el corto plazo se inyectará liquidez al mercado con nuevas emisiones de bonos para descomprimir la tensión social. Así, el gobierno nacional y las administraciones provinciales podrían hacer frente a sus principales compromisos, como el pago de salarios.
  • Se intentará llegar a una flotación controlada del peso, que lleve el tipo de cambio a $ 1,50 por dólar.
  • Habrá una desdolarización (o "pesificación") de los créditos bancarios para que los deudores en la divisa norteamericana no se vean tan afectados por el cambio en el régimen monetario.
  • Se negociará una moratoria en el pago de la deuda externa al menos por un año. Si la medida se tomara en forma unilateral podría significar una mayor restricción para acceder al crédito del exterior.
  • A los técnicos del PJ y del radicalismo no les resultó fácil definir los puntos del acuerdo porque la velocidad de los cambios políticos superó ampliamente su capacidad de análisis. Un economista del PJ aclaró que antes de saber qué se hace habrá que saber quién lo hace. Y luego, en base al programa coordinado por el diputado Jorge Remes Lenicov (PJ), llegarán las definiciones macroeconómicas.

    Hasta ayer, la intención de los economistas del Gobierno, la UCR y el PJ era diseñar un esquema en el que el tipo de cambio no se fuera por las nubes, una posibilidad que dos prestigiosos analistas que hablaron en forma anónima con LA NACION se encargaron de relativizar debido al bajo nivel de reservas y a la poca predisposición política para hacer un nuevo ajuste fiscal.

    Por esta razón, un ex viceministro de Economía anticipó que si la administración entrante quisiera inyectar liquidez para bajar la tensión social, le imprimirá mayor velocidad al problema cambiario. La conclusión será "una explosión" cambiaria que afectaría más los activos en pesos.

    Aunque algunos especialistas aseguraban que no debería temerse una hiperinflación por la larga recesión económica, el ex funcionario aclaró que la válvula de escape para la suba de precios será la fuga de capitales del sistema bancario.

    En este contexto, un importante analista de fluido contacto con el exterior consideró que el gobierno de transición se va a equivocar si cree que puede manejar la flotación cambiaria a su gusto. La flotación se sabe cuando empieza, pero no cuando termina, aclaró.

    Al respecto, el ex ministro Roberto Alemann dijo a LA NACION que si el gobierno de transición optara por salir de la convertibilidad con emisión monetaria, "la depreciación del tipo de cambio no pararía nunca".

    Si se lograra una devaluación contenida, opinó Alemann, sería posible que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le otorgara a la Argentina un nuevo paquete de ayuda financiera.

    La última carta de Marx

    Aunque sea prehistórico, cabe aclarar que ayer por la mañana hubo un último plan por parte de lo que quedaba en pie del equipo económico.

    El renunciante viceministro Daniel Marx se reunió, junto al efímero jefe de asesores Miguel Kiguel, con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo.

    El programa del influyente ex funcionario incluía un peso con flotación controlada, que conviviría con los bonos Lecop durante un par de meses. Además, proponía la extranjerización de los depósitos bancarios, una medida que tumbaría a varios bancos que operan en el país.

    Marx había hablado de este plan con los líderes peronistas del Congreso antes de acompañar a Domingo Cavallo a negociar en Washington la fallida resucitación del programa con el FMI. Quería ser el cirujano, pero Colombo le dijo que ya no había margen para decidir nada.

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