Ahora la familia pide saber quién controla la firma The Old Fund

Vandenbroele admitió "pagos significativos" a los Ciccone, pero dijo no encontrar los recibos
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3 de julio de 2013  

Tarde o temprano, los trapos salen al sol. Además de llegar a la Corte Suprema, la familia Ciccone también cargó contra The Old Fund, el fondo que aún retiene el 70% de las acciones de la compañía porque aún se ignora "quiénes son los reales accionistas controlantes".

Ex compañeros de travesía cuando debieron resucitar a la empresa a mediados de 2010 y hasta que estalló el escándalo, en febrero de 2012, la sorpresiva estocada de los Ciccone ocurrió en un nuevo expediente que comenzó a tramitarse en la Justicia. Y es un paso previo en el plan de la familia para reclamarle a The Old Fund que le restituya ese 70% de la compañía, según surge de los escritos que presentaron ambas partes y cuyas copias obtuvo LA NACION.

Intervenida y estatizada desde agosto del año pasado, la ex Ciccone aún puede resultar un manjar apetitoso para quien controle sus acciones. Aunque el Gobierno afirma que la expropiación no le costará nada, la cuenta podría ascender a cientos de millones de pesos.

El desafío de los Ciccone al fondo que preside Alejandro Vandenbroele se concretó en el Juzgado en lo Comercial N° 16, que cubre el juez Sebastián Sánchez Cannavó. Y llegó en un momento incómodo para el vicepresidente Amado Boudou, que apeló la semana pasada el rechazo a su pedido de sobreseimiento.

En teoría, el accionista controlante de The Old Fund es Guillermo Reinwick, uno de los yernos de uno de los fundadores de la imprenta, Nicolás Ciccone. Así se expuso en una solicitada que se publicó en varios diarios el 29 de febrero de 2012, tres semanas después de que estalló el escándalo. Pero desde entonces, Reinwick mantuvo un monolítico silencio público, sin que hasta ahora se le conozca siquiera su voz.

Entre sus amigos, sin embargo, Reinwick contó otra versión sobre cómo se cocinó ese texto, que lo compromete. Les relató que estaba en Punta del Este cuando se publicó y juró que jamás lo firmó. Más aún, les detalló cómo se enteró de su publicación por una llamada que atendió cuando volvía de completar su entrenamiento diario en bicicleta.

Ahora, otros miembros de la familia abonan la versión extraoficial de "Willy" Reinwick. Porque Nicolás y las hijas de su hermano, Héctor, ya fallecido, Silvia y Graciela, iniciaron otro expediente en el fuero comercial para reclamar a la Justicia que preserve la documentación sensible de The Old Fund, incluidos unos recibos de pago.

Recibos inhallables

Pero la movida de los Ciccone habría llegado demasiado tarde. O, por lo menos, eso sostuvo Vandenbroele cuando presentó su respuesta. Le informó al juez que "pese a haber efectuado la más exhaustiva búsqueda, los mismos [por los recibos] no pudieron ser hallados".

¿Qué recibos? Según detallaron los Ciccone, serían los emitidos por The Old Fund para dejar constancia de los "pagos significativos" que se abonó a la familia hasta orillar el millón de dólares a cambio de entregar el control de la imprenta.

La aparición de esos recibos podría resultar clave. Dejaría en evidencia que Vandenbroele no contó todo lo que sabe en el escrito que presentó para defenderse ante la justicia penal. En ese texto, jamás aludió a ese millón de dólares en negro. Y tampoco forma parte de los fondos que, en teoría, desembolsó el ex banquero Raúl Moneta para financiar a The Old Fund.

Pero si los recibos brillan por su ausencia, la familia también afrontó problemas para ubicar la sede de The Old Fund. "Lo que no se trata de un hecho menor -indicaron- si se tiene en cuenta que se desconoce -en lo formal- quiénes son los reales accionistas que controlan TOF."

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