Al despedirse, Duhalde pidió por Kirchner

En San Vicente, con su esposa, participó de un desfile y reclamó a la gente que apoye a su sucesor; una multitud lo saludó
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25 de mayo de 2003  

LA PLATA.- Ayer, en el distrito bonaerense de San Vicente, Eduardo Duhalde participó del último acto oficial y público como presidente de la Argentina. Estuvo acompañado por su esposa, Hilda González, y algunos miembros del gabinete y de las Fuerzas Armadas.

En su discurso, pidió al pueblo que acompañara al presidente electo, Néstor Kirchner.

La inauguración de las remodelaciones del edificio del municipio que conduce Brígida Malacrida de Arcuri y la conmemoración de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, que ayer se celebraron en San Vicente, se convirtieron en un acto de despedida de Eduardo Duhalde.

A las 11.25 subió a un jeep del Ejército -junto con la intendenta Malacrida y el gobernador bonaerense, Felipe Solá- que lo condujo por la avenida Sarmiento, donde se habían reunido centenares de personas para asistir a un desfile cívico-militar.

Mientras el móvil avanzaba a paso de hombre, Duhalde saludaba sonriente. En un momento miró a Malacrida y dijo: "Pensar que hace un año nunca creí que iba a volver a esto".

Amigos

Tras recorrer varias cuadras, el presidente saliente llegó al palco que se había instalado en las puertas de la remozada municipalidad. Allí lo esperaban el ministro de Economía, Roberto Lavagna; el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el secretario legal y técnico, Antonio Arcuri.

También estaban los jefes de las Fuerzas Armadas Ricardo Brinzoni (Ejército), Juan Carlos Mugnolo (Estado Mayor Conjunto), Joaquín Stella (Armada) y Walter Barbero (Fuerza Aérea), entre otros.

La presencia del intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, un hombre ligado al menemismo, sorprendió a varios de los que compartían el palco con el Presidente.

Los discursos de Malacrida, Solá y Duhalde fueron un intercambio de agradecimientos, halagos y apoyos políticos. La jefa comunal afirmó que, para el matrimonio Duhalde, "las puertas de San Vicente siempre estarán abiertas". Y agregó: "No sé si como funcionario..."

Por su parte, Solá hizo una encendida defensa de la gestión del mandatario saliente: "Los bonaerenses estamos orgullosos de haber dado un presidente con agallas y serenidad que pudo hacer de una Argentina que se encaminaba al infierno una Argentina con esperanzas".

El gobernador bonaerense agregó: "Estamos orgullosos de esta gestión". Luego levantó la voz y dijo: "Que viva Eduardo Duhalde. Que viva la Patria".

A su turno, el Presidente agradeció a su gabinete y destacó que no haya incurrido en "derroches ni en actos de corrupción". También hizo lo propio con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, a quien consideró un hombre de la renovación.

Entre sus agradecimientos tuvieron un lugar especial las Fuerzas Armadas, principalmente por la tarea que desarrollaron en Tucumán, cuando se realizaron operativos para detectar y combatir la desnutrición infantil, y en Santa Fe, durante la última inundación que afectó a miles de ciudadanos.

Duhalde finalizó su alocución pidiendo apoyo y acompañamiento para el gobierno que asume hoy -que "despertará esperanzas"- y aconsejó: "Entremos a la batalla con paso de vencedor".

El desfile

Tras los aplausos, la música que comenzó a ejecutar el Regimiento de Granaderos General San Martín dio paso al desfile cívico-militar del que participaron decenas de escuelas e instituciones de San Vicente y alrededores y que se desarrolló durante más de una hora.

Los más aplaudidos por el público y las autoridades fueron los veteranos de la Guerra de las Malvinas, que le entregaron al Presidente y a su esposa un cofre que contenía tierra de las islas.

Otro de los grupos que desfilaron y despertaron la atención de la mayoría fueron los gauchos pertenecientes a distintas agrupaciones tradicionalistas que, además, dedicaron varios versos al Presidente.

Mientras las distintas delegaciones pasaban frente al palco presidencial, Duhalde y su esposa se distendieron y se dispusieron a recibir y responder las muestras de afecto de la gente: saludaron innumerable cantidad de veces, firmaron autógrafos, se dejaron fotografiar por particulares, besaron niños que eran acercados por sus padres y entonaron las estrofas de la marcha de San Lorenzo.

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