Algo cambió en la Casa Blanca

Jorge Rosales
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30 de enero de 2002  

WASHINGTON.- La visión oficial de la Casa Blanca es que Eduardo Duhalde es un pragmático. Con ese mensaje que transmitió ayer el Departamento de Estado dando vueltas en su mente, el canciller Carlos Ruckauf dejó Washington sabiendo que la Argentina contará con el apoyo de Estados Unidos para salir de la crisis, pero que, a cambio, el Gobierno tendrá que hacer los ajustes necesarios para devolver la sustentabilidad y previsibilidad a la economía.

La preocupación del gobierno de George W. Bush sobre la situación de nuestro país, y, en particular, la resolución que tendrá la crisis política, económica y social la desnudó la agenda de la visita de Ruckauf.

En uno de los días más importantes para la administración norteamericana -el del discurso de Bush ante el Congreso sobre el estado de la Unión-, el canciller fue recibido por los secretarios del Tesoro, Paul O´Neill, y del Departamento de Estado, Colin Powell, dos de los más influyentes funcionarios del gobierno.

Por sí sólo, esto marcó el buen resultado del paso de Ruckauf por esta ciudad. El canciller vino en busca de respaldo político, planteando la gravedad de la crisis argentina, para un programa de ayuda internacional para nuestro país.

Y lo logró. Ruckauf fue un testigo privilegiado del cambio de clima que hay sobre la Argentina en la administración de Bush. Aunque esto no signifique que de un día para el otro el gobierno de los Estados Unidos utilizará sus influencias en los organismos financieros internacionales para que se le dé al país una asistencia extraordinaria.

En este punto no ha habido cambios y el mensaje fue muy claro. La Argentina tiene que acordar primero con el Fondo Monetario Internacional un programa económico creíble, que sea aplicable en el mediano y largo plazo y que se comprometa a cumplirlo a rajatabla. Y sobre todas las cosas, que haya un tratamiento equitativo para los inversores extranjeros en la salida de la crisis financiera.

Esto quedó reflejado en la preocupación expresada por los cambios en la ley de quiebras que debate el Congreso nacional.

Estados Unidos quiere un programa previsible para la Argentina y que se respeten las reglas de juego. Así quedó reflejado ayer en la única mención que hizo O´Neill sobre Domingo Cavallo, con quien tuvo enormes diferencias en los meses finales de la gestión del ex ministro.

Dijo que la confianza internacional mermó sobre la Argentina cuando hubo un cambio en las reglas de juego al introducir el euro en la convertibilidad junto con el dólar.

Ese factor provocó un quiebre en la confianza, señalaron en la reunión en el Departamento del Tesoro, según un funcionario argentino que participó en el encuentro.

Alineamiento

Otro de los hechos que dispararon el cambio de clima fue la decisión de Eduardo Duhalde de haber alineado a su gobierno detrás de Estados Unidos, despejando todo tipo de dudas sobre el camino que seguirá su administración en materia política y económica.

Había una gran preocupación en Washington sobre un giro contrario a los lineamientos de la economía de mercado del gobierno de Duhalde y un retroceso a recetas proteccionistas.

Un alto funcionario del Departamento de Estado dejó en claro ayer dónde se ubicaban los temores. "Las medidas proteccionistas que preocupan a Estados Unidos fueron introducidas por el gobierno anterior", expresó el funcionario norteamericano luego de que Ruckauf dijera ante O´Neill y Powell que el gobierno de Duhalde quiere dejar atrás cuanto antes las medidas de control de cambios. Pero para ello necesita de la asistencia financiera internacional, fue el mensaje.

La Argentina vino en busca de un gesto político, y lo obtuvo. Pero ahora queda el camino más difícil, que es el de conseguir la ayuda financiera que sostenga el cambio económico en el país.

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