Algo se mueve en el PJ

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION
(0)
15 de noviembre de 2010  

En el centro de la política argentina hay una mujer, madre de dos hijos, que acaba de perder a su esposo de modo repentino. Los encuestadores detectan en la opinión pública una menor tolerancia con quienes libren un enfrentamiento intransigente contra esa imagen. Algunos líderes de la oposición, sobre todo en el peronismo, intentan adecuarse a ese cambio. Al Gobierno, debilitado por la derrota del año pasado, se le abre la posibilidad de abandonar su ejercicio de polarización sistemática y liderar otro consenso. En su doloroso trance, Cristina Kirchner manifiesta dificultades para aprovechar la nueva atmósfera. Con su estrategia para obtener el presupuesto, por ejemplo, volvió a desnudar esa inflexibilidad que a menudo la conduce a aplicar la misma receta a una escena que ha cambiado.

La Presidenta se propuso demostrar con esa ley que la muerte de su esposo no le impide alcanzar sus objetivos. Decidió, entonces, que se sancionara sin negociación alguna. Quedaría claro que, sin Kirchner, la gobernabilidad sigue estando garantizada.

Al concebir de ese modo el trámite, Cristina Kirchner incurrió en severas impericias. La más relevante fue olvidar que la de este año es la primera discusión presupuestaria en la que no cuenta con mayoría en la Cámara de Diputados. Esa pérdida es más decisiva que la pérdida de Kirchner. Es verdad que él administraba como nadie las "efectividades conducentes" y las "patéticas miserabilidades" de las que hablaba Hipólito Yrigoyen. Pero, con apenas 115 diputados a favor y sin vocación por negociar un solo artículo, también Kirchner se hubiera empantanado en la maniobra.

Además, falta Kirchner. Hasta ahora su esposa había ocupado el lugar majestuoso de una reina, mientras él se encargaba de la gestión de cada decisión. El miércoles pasado, en la Cámara de Diputados, se notó que las cosas habían cambiado. Desde Seúl, ella lanzó a sus mastines en busca de la presa. En una competencia enloquecida por demostrar sus cualidades, esos subordinados se lanzaron a hacer gestiones sin coordinación alguna. De Aníbal Fernández a Julio De Vido, pasando por Carlos Zannini, Juan Carlos Pezoa, Juan José Alvarez o Patricia Fadel, una decena de comedidos salió a ofrecer prebendas en nombre de la Presidenta, a gente que, en algunos casos, era apenas conocida. Dada la diversidad de las ofertas y la baja moralidad de numerosos opositores, cuando llegó la madrugada los votos se subastaban. La cámara se convirtió en una ciénaga.

Esos gestores tuvieron precursores diez años atrás. También Fernando de la Rúa estaba atormentado por la imagen de la ingobernabilidad y creyó que podría conjurarla arrancándole a la oposición del Senado una ley determinante. Consiguió lo contrario. Por lo visto, la crisis política que se inauguró con este siglo aún no ha terminado.

En las democracias que funcionan con cierta eficiencia, el gobierno y, sobre todo, la oposición, admiten que el presupuesto es un instrumento crucial, que no puede ser elaborado sin negociación. Hay regímenes que consagran este principio. En Alemania, por ejemplo, la presidencia de la comisión de presupuesto del Parlamento está, por prescripción constitucional, en manos opositoras.

Cristina Kirchner quedó atrapada en su propia trampa. Buscó dar una imagen de fortaleza, pero logró que su administración quedara expuesta a continuar sin esa ley principal. Si ese fuera el caso, pasaría a integrar una lista inconveniente: Arturo Illia, Isabel Perón, Raúl Alfonsín y De la Rúa terminaron sus mandatos sin presupuesto. Y terminaron mal. Por supuesto, no son experiencias comparables, sobre todo porque el derrotero actual de la economía carece de dramatismo. Pero indican que la imposibilidad de completar ese trámite es una delicada señal de debilidad política.

Preocupación de Boudou

No es la única que está dando la Presidenta en estos días. La recorrida de Amado Boudou por los bares de Seúl para preguntar a sus colegas si las desautorizaciones de Aníbal Fernández obedecían a instrucciones superiores indica que ni siquiera el ministro de Economía tiene una idea clara sobre la orientación de su jefa. El bloqueo sindical es otro indicio alarmante. Los usuarios de Aerolíneas Argentinas se quedan sin servicio porque la incompetencia de quienes dirigen la empresa se ve agravada por los desbordes del sindicalista Jorge Pérez Tamayo. El representante de los pilotos, y hasta hace poco comandante del Tango 01, controla el ingreso a los aviones como si fueran de su propiedad: ya les impidió viajar a pasajeros que habían comprado su pasaje, porque eran empleados de otra compañía. Pérez Tamayo está alineado con Hugo Moyano, quien pasea por París mientras su hijo bloquea a la empresa Sodimac para quedarse con los afiliados de otro gremio. Los camioneros se van aislando cada vez más del Gobierno, sobre todo a medida que el juez Claudio Bonadio avanza sobre la señora de Moyano por el presunto fraude con la droguería Urbana, cuyo dueño debe visitar el juzgado el próximo 23.

La presencia de Máximo

Antes de volar a Seúl, la Presidenta mantuvo varias entrevistas ajenas a la rutina administrativa. Habló con encuestadores, como Enrique Zuleta Puceiro y Artemio López, y con dirigentes partidarios, como Juan José Alvarez. También recibió a empresarios amigos, como Ernesto Gutiérrez -mano derecha de Eduardo Eurnekian-, y Fabián de Souza -mano derecha de Cristóbal López-. Un funcionario que accede a la intimidad de Olivos informó, enigmático: "Les dijo que las cosas no serán como antes". Habría que avisarle al editor Sergio Spolsky, que alega incomprobables promesas del difunto. En casi todos los encuentros estuvo Máximo Kirchner.

Mientras la viuda recorre zonas del jardín otrora sólo frecuentadas por su esposo, la escena peronista va cambiando de configuración. Varios dirigentes apuestan, como Carlos Reutemann, a que la ausencia de Kirchner permita una reorganización. Desde el oficialismo, José Pampuro recomendó el mismo movimiento. Felipe Solá quizá caminaría hacia ese centro, si no fuera porque la presidencia del bloque del PJ Federal lo obliga a un incómodo equilibrio. En Córdoba, José Manuel de la Sota acordó con el kirchnerismo. Uno de sus diputados, Francisco Fortuna, aseguró su voto a favor del Gobierno. El astuto Agustín Rossi exhibe esa promesa como un ejemplo de lo que la Casa Rosada espera de Reutemann en el nuevo contexto.

Acaso las novedades más significativas se registren en la provincia de Buenos Aires. También Daniel Scioli observó que no es momento para distanciarse de la viuda y dio orden de replegarse en la provincia. Sin embargo, el jueves pasado, Scioli reunió en La Plata, con la excusa de un torneo de fútbol, a los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Walter Barrionuevo (Jujuy) y Celso Jaque (Mendoza). Al día siguiente viajó a Córdoba, a encontrarse con Juan Schiaretti. ¿Se habrá visto con De la Sota? Tienen varios amigos en común: de Eurnekian a Matías Bullrich. Schiaretti, por su lado, visitó a Juan Manuel Urtubey en Salta, y recibió a Jorge Capitanich en su provincia. En el seno del Gobierno comienza a ganar lugar la misma horizontalidad. Aníbal Fernández se reunió con Sergio Massa para hablar, entre otras cosas, de restablecer un puente con los intendentes bonaerenses. Florencio Randazzo también se desató las manos. Pensar que hasta horas antes de la muerte de su jefe temía ser expulsado del Gobierno.

Este descongelamiento del peronismo es el fenómeno más relevante de la escena pública después de la muerte de Kirchner. Sobre su dimensión y consecuencias existen muchos interrogantes. ¿Es algo más que una respuesta táctica a encrucijadas electorales de ocasión, o se trata, en cambio, de la proyección sobre la estructura del PJ de una expectativa de acuerdo y moderación que anida en el electorado y que el feroz liderazgo de Kirchner no estaba en condiciones de representar? En otras palabras, la cuestión es si en el peronismo se está inaugurando un nuevo ciclo en el cual será más fácil obtener poder con la conciliación que con el conflicto. De ser así, el desafío para Cristina Kirchner será registrar a ese nuevo actor que es su partido, y recrear su método y su estilo para encabezar aquella dinámica. Tal vez valga la pena que lo piense. La historia es muy mezquina con las segundas oportunidades.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.