Allanarán las oficinas de jueces sospechados

Buscan pruebas de presuntas coimas.
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28 de octubre de 2000  

El Consejo de la Magistratura y la Justicia avanzarán en la investigación de los camaristas comerciales sospechados de recibir coimas y de beneficiar al auditor general de la Nación, Rodolfo Barra.

El cuerpo encargado de acusar a los jueces que merecen ser separados de su cargo citará la semana próxima a la magistrada Isabel Miguez de Cantore para que dé explicaciones sobre su virtual confesión, y profundizará la pesquisa, confirmaron ayer a La Nación seis fuentes inobjetables del Consejo.

La Justicia hará lo mismo. Tanto, que pasado mañana se allanará la Sala A de la Cámara Comercial para secuestrar los discos rígidos de todas las computadoras en las que pudieron haber trabajado los camaristas Miguez de Cantore, Julio Peirano y Manuel Jarazo Veiras, que renunció en agosto último, cuando se desató el escándalo.

Así lo confirmaron tres fuentes del caso, que explicaron que sería infructuoso cualquier intento por borrar algún documento comprometedor, porque igualmente quedarían archivos de reserva con la información.

Como publicó La Nación en su edición de ayer, Miguez de Cantore aseguró ante diez de sus pares y el fiscal de Cámara Raúl Calle Guevara, luego del acuerdo del 2 de agosto último, que junto con Peirano, pariente y amigo del ultramenemista Barra, "cometió decenas de irregularidades" en sus casi 30 años de carrera judicial y benefició al ex ministro de Justicia menemista en por lo menos dos expedientes, que no precisó.

Los camaristas Miguez de Cantore, Peirano y su ex colega Manuel Jarazo Veiras están acusados por cohecho -exigir coimas- en dos causas penales que instruyen los jueces Sergio Torres y Adolfo Calvete.

Torres investiga si hubo maniobras ilegales en uno de los expedientes de Aluar Aluminios Argentinos, en el que Mónica Madanes, una de las accionistas de la empresa, impugnó lo resuelto durante una asamblea realizada el 6 de octubre de 1994.

Hugo Wortman Jofré, socio de Luis Moreno Ocampo y querellante en la causa, confirmó ayer a La Nación que "en la causa hay pruebas de que el abogado José de San Martín, amigo de Jarazo Veiras, recibió más de 200.000 pesos de la compañía en el momento en el que el camarista tenía en estudio el caso".

El letrado también aseguró que "hay registros de llamadas entre la empresa Aluar y el estudio De María-Fernández-Cronenwold y Barra".

El juez Calvete investiga si hubo irregularidades en otro expediente, en el que dos socios de la empresa Biogénesis ejecutaron un pagaré del tercer accionista de la firma, Omar Merchan Gómez. En ese expediente, según tres fuentes judiciales, "hay incorporadas filmaciones con cámaras ocultas en que un abogado ligado a la jueza Miguez de Cantore garantiza resoluciones favorables, aun en la Corte Suprema", el máximo tribunal de justicia de la Nación.

Dictamen para avanzar

En la Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura consideraron ayer como "muy grave el caso" y cuatro integrantes del cuerpo aseguraron a La Nación que avanzarán "hasta el final" en esta investigación.

El diputado-consejero Miguel Angel Pichetto (PJ-Río Negro), que fue designado por sorteo para realizar el informe preliminar del expediente 298/2000, entregó anteayer su dictamen, en el que recomienda que se cite a declarar a Miguez de Cantore para que aclare los dichos que formuló ante sus pares, que luego la denunciaron, dijeron tres allegados al legislador.

En el escrito, que detalla los hechos en más de una docena de páginas, se consigna que Miguez de Cantore formuló "severas acusaciones contra su colega Peirano" y se autoincriminó y menciona a un abogado del estudio del doctor Barra (a quien no se identifica), según fuentes inobjetables.

Pichetto dijo ayer a La Nación que el martes próximo se tratará en la Comisión de Acusación el caso, al que consideró "muy complicado", y adelantó que "debemos primero escuchar a la camarista que habló ante sus pares para luego determinar cómo avanzar".

El diputado-consejero y probable viceministro de Justicia, Melchor Cruchaga (Alianza-Buenos Aires), opinó ayer que la denuncia de la Cámara Comercial "transmite hechos muy graves" y se excusó de adelantar su opinión sobre cómo avanzará el expediente. El legislador de la Alianza lamentó que casos como éste hagan "crecer los índices de descreimiento en el sistema judicial".

Miguez de Cantore, entre llantos y presa de una crisis de angustia, describió ante sus colegas cómo "favoreció a Barra, al abogado Pedro González Trabucco y a otros letrados" en más de media docena de expedientes, supuestamente por "indicación de su colega Peirano".

Autoincriminaciones

La camarista se decidió a hablar luego de que su colega, el ex camarista Jarazo Veiras, decidió dejar el cargo y jubilarse. El magistrado con más años en el tribunal de apelaciones del fuero comercial presentó su renuncia después de que se descubrió que el abogado José de San Martín, su íntimo amigo, cobró al menos 225.000 pesos de una empresa vinculada con Aluar, pero nunca firmó un escrito en la causa supuestamente para conseguir que Jarazo Veiras no se apartara del caso.

Peirano negó ante sus colegas y ante La Nación los dichos de Miguez de Cantore, a los que calificó de "fantasiosos", pero durante un acuerdo realizado el 6 de septiembre último admitió que el abogado González Trabucco, a quien la camarista dijo haber favorecido, le prestó dinero "para aprovechar la compra de una propiedad que se encontraba deshabitada y a un precio conveniente".

Así, aunque Peirano buscó defenderse, en algún sentido también se autoincriminó.

Un fuero en colapso

Mientras tanto, en medio del escándalo y en un fuero en colapso por un aumento de expedientes superior al 700 por ciento en los últimos diez años, Miguez de Cantore, Peirano y el camarista jubilado Juan Viale, que fue convocado tras la renuncia de Jarazo Veiras, tienen miles de expedientes que resolver.

Y en medio del caos, la traición y la bronca tiene que decidir los concursos de acreedores y las quiebras de cientos de empresas, los problemas entre accionistas, los que generan el uso de seguros o tarjetas de crédito o los pagarés y los cheques impagos. Una tarea de por sí complicada.

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