Amplio rechazo a la violencia

"Yo nunca hubiera llegado a esta situación", aseguró Menem
"Yo nunca hubiera llegado a esta situación", aseguró Menem
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28 de junio de 2002  

Un día después de producidas las dos muertes durante la protesta piquetera en Avellaneda, los trágicos sucesos continuaron en boca de numerosos dirigentes políticos, sociales y eclesiásticos, entre ellos el ex presidente Carlos Menem, que advirtió que él "no hubiera llegado" al escenario trágico que se vivió anteayer.

"Yo nunca hubiera llegado a esta situación", sostuvo el ex mandatario, y añadió: "Nosotros estuvimos diez años en el Gobierno, hubo en el Sur una persona muerta, pero no pasó nada más. Hubo movilizaciones, pero casi todas o todas pacíficas".

En una dura declaración contra el gobierno de Eduardo Duhalde, el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, acusó: "Estamos indudablemente viviendo una situación de alta conflictividad social en la que el gobierno nacional no debería reemplazar su falta de autoridad con autoritarismo".

Otro justicialista, el senador entrerriano Jorge Busti, sostuvo, por su parte, que los hechos de violencia "son aprovechados por los sectores extremos de derecha y de izquierda".

Desde ARI, la diputada Elisa Carrió advirtió que en el Gobierno "se había comentado" que podrían ocurrir hechos graves como los de anteayer, y deslizó que habrían sido promovidos desde adentro del poder. "La semana pasada me enteré que venía la impronta represiva", afirmó.

La teoría conspirativa del Gobierno fue abonada por el subsecretario de Seguridad Interior, Carlos Vilas, que declaró: "La impresión que uno tiene es que lo que pasó no fue improvisado, lo que pasó no fue producto de la mala suerte, y que se trabajó para que pasara lo que pasó ahí y no en otro lugar".

En tanto, un claro llamado de atención provino de la Iglesia. El obispo de Río Cuarto y representante eclesiástico en la Mesa del Diálogo, Artemio Staffolani, alertó que, "de seguir así, la Argentina va en picada hacia el abismo". El obispo de Avellaneda, por su parte, ofició una misa por el eterno descanso de los dos fallecidos, y sostuvo que "la vida en sociedad excluye toda forma de violencia física o moral", a la vez que recordó que la violencia no es el camino para la solución de los problemas.

En tanto, el dirigente Raúl Castells, uno de los organizadores de la protesta que terminó en tragedia, dijo que no hubo sectores infiltrados, sino que directamente eran parte de la policía. "Nosotros no queremos llevar a la Argentina a los años 70, no queremos que la gente termine muerta porque se piensa diferente", expresó.

Mediante un comunicado, la Asociación de Abogados de Buenos Aires señaló que "el Estado se encuentra frente a crecientes exigencias que condicionan la casi totalidad de sus actividades y que suprimen, incluso, su capacidad de detener el destructivo avance de desigualdades".

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