Analizarán hoy si se vuelve a negociar

La Presidenta recibió con "buen ánimo" la tregua; preocupa que avancen objeciones al reparto discrecional de las retenciones
Mariano Obarrio
(0)
3 de abril de 2008  

El gobierno de Cristina Kirchner recuperó ayer el optimismo por la tregua de 30 días que comenzó el campo tras el paro de 21 días: analizará hoy si reanuda el diálogo con las entidades rurales y está convencida de que podrá cumplir con las compensaciones que prometió para los pequeños productores agropecuarios. Pero la Presidenta quedó preocupada por otro tema, más de fondo: el campo instaló ayer el ríspido debate sobre la distribución discrecional y centralizada de la Nación de los recursos de las retenciones que aportan las provincias.

"Y esto es un debate filosófico e ideológico, federal, más complicado de aceptar para la Casa Rosada", dijo a LA NACION una fuente oficial. "El tema preocupa", agregó.

Sobre ello giró uno de los comentarios que dominaron ayer las conversaciones de Cristina Kirchner en la residencia presidencial de Olivos. Se pudo saber que sobre este asunto hablaron ayer el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y los secretarios legal y técnico, Carlos Zannini, y de la Presidencia, Oscar Parrilli.

No sólo preocupó en Olivos la queja del campo porque las retenciones no se coparticipan a las provincias. Tampoco gustó que los dirigentes rurales les hubieran reclamado al Congreso, a los diputados, a los senadores y a los gobernadores que "se planten con dignidad" ante la Nación.

Los gobernadores comienzan a sentir una presión creciente de sus electorados, que comenzó a ser transmitida a la Casa Rosada. Pero hasta ahora no hubo respuesta de Olivos.

El ex presidente Néstor Kirchner también quedó pensativo: es el impulsor original del disciplinamiento a gobernadores, intendentes, legisladores, empresarios y sindicalistas mediante el control de los recursos. Quedó en el centro de los cuestionamientos su propio sistema político.

En ese sentido, todos los discursos de los dirigentes reunidos ayer en la asamblea de Gualeguaychú fueron duros y unánimes. Así se pronunciaron los presidentes de la Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi; de la Sociedad Rural (SRA), Luciano Miguens; de CRA, Mario Llambías, y de Coninagro, Fernando Gioino.

El titular de la FAA entrerriana, Alfredo De Angeli, señaló que "quedarse con la chequera del pueblo para engrosar la caja, eso es ser golpista".

Incluso Buzzi denunció el manejo de compensaciones y subrayó que el año último el 40% de ellas beneficiaron a grandes productores, como Aceitera General Deheza, La Serenísima y Molinos. La primera es propiedad del senador Roberto Urquía, un senador cordobés de confianza de Cristina Kirchner.

La desconfianza de los productores del agro y de las entidades rurales por las compensaciones y subsidios era el punto de mayor conflicto hasta ayer, pese a lo cual aquéllos comenzaron una tregua por 30 días en "estado de alerta y movilización".

Esos reintegros fueron anunciados el lunes último por el ministro de Economía, Martín Lousteau, para neutralizar la suba de las retenciones y detener el paro que duró 21 días. "Toda la instrumentación se podrá explicar con detalles y respuestas concretas. Nos vamos a poner de acuerdo. Por ese lado hay muy buen ánimo", confiaron fuentes oficiales a LA NACION.

Eso también fue muy comentado en Olivos. "El optimismo en este punto es total", dijeron. "Pero la discusión sobre la descentralización de recursos nos remontará a una pelea entre federales y unitarios", se alarman muchos funcionarios.

No niegan, a su pesar, que los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires), Juan Schiaretti (Córdoba), Hermes Binner (Santa Fe), Sergio Uribarri (Entre Ríos), Jorge Capitanich (Chaco) y Oscar Jorge (La Pampa), entre otros, además de los intendentes del interior bonaerense, padecen el conflicto en las puertas de sus casas.

El debate de fondo

"La Nación está muy comprometida a futuro", deslizó una fuente cercana a varios ministros. "Y se quiere discutir la organización de la Argentina", agregó. El bache fiscal, añaden en Olivos, es complicado: en 2008, habrá que pagar la deuda pública; el gasto público crece; los subsidios no ceden por la inflación; los déficits de las provincias aprietan, y la crisis energética requerirá compras extraordinarias de gasoil y fueloil a Venezuela.

"Se quiere llegar a un superávit del 3% del PBI y sólo es del 2%", aseguran funcionarios oficiales.

La Casa Rosada guardó silencio tras el anuncio de la tregua. Sólo los diputados Agustín Rossi y Carlos Kunkel celebraron "con beneplácito" la suspensión del paro, pero cuestionaron las "declaraciones de tipo político", como se informa por separado.

También se sintió el impacto de la propuesta de Llambías sobre la "limitación del comercio de granos", que podría derivar en una merma de exportaciones. Esa medida, apoyada por otras entidades, como el grupo Pampa Sur, garantizaría el abastecimiento interno pero disminuiría los ingresos al fisco por retenciones -se verificó en los días de paro- y sería un golpe al centro de la política fiscal oficial.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.