Aplastante triunfo de Macri en la ciudad

El jefe de gobierno obtuvo una ventaja superior a la que imaginaban sus asesores; en su discurso de festejo llamó a "bajar el nivel de agresión" y dijo estar "preparado para el ballottage" del 31 del actual; reafirmó su vocación por "la unidad nacional" hacia 2015
Jaime Rosemberg
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11 de julio de 2011  

Habían pasado cinco minutos de las 22 cuando Mauricio Macri salió a escena con espíritu y postura ganadora. "Buenas noches", repitió tres veces el jefe de gobierno ante la multitud de dirigentes, simpatizantes y jóvenes que lo aclamaban en el pabellón 5 de Costa Salguero. Emocionado, hizo callar a algunos manifestantes que insultaban al Gobierno y volvió a repetir otra palabra mágica: "gratitud". El hit de La Mancha de Rolando "Arde la ciudad" sonaba a todo trapo en el búnker triunfador.

Pasaron casi cuatro años, el desgaste de su gestión de gobierno y un sueño presidencial trunco hace poco más de dos meses. Pero Mauricio Macri, al igual que a mediados de 2007, lo volvió a hacer. Y hasta superó las previsiones más optimistas: en las elecciones para jefe de gobierno porteño efectuadas ayer, el líder de Pro obtuvo un holgado triunfo sobre el mismo rival de entonces, el kirchnerista Daniel Filmus, y quedó a un paso de su reelección, aunque tampoco esta vez pudo evitar la segunda vuelta electoral, prevista para el domingo 31.

Escrutado el 99,25 por ciento de las mesas, la fórmula macrista que componen Macri y María Eugenia Vidal obtuvo el 47,1% de los votos, contra el 27,8 de Filmus y Carlos Tomada. Tercero, lejos, quedó Fernando Pino Solanas, con el 12,9% de los sufragios. El triunfo fue imponente también en el rubro de los legisladores porteños: la lista de Pro, encabezada por el rabino Sergio Bergman, lograba más del 44% de los votos, treinta puntos más que la lista kirchnerista liderada por el joven legislador de La Cámpora Juan Cabandié. "Quiero felicitar a los porteños que fueron a votar. Y a los que dijeron: juntos venimos bien", gritó Macri en el escenario, micrófono en mano y rodeado de sus postulantes a legisladores y sus candidatos en distintas provincias. "Miguel del Sel gobernador", gritó la multitud, mientras el líder de Midachi saltaba de alegría y golpeaba a Macri con una remera amarilla.

El mensaje de triunfo de Macri estuvo a tono con la campaña de Pro: moderación, poca agresión hacia el kirchnerismo y propuestas de gestión futura en la ciudad. "A aquellos que no nos han votado les decimos que hay nuevos horizontes por construir. Podemos seguir aprendiendo uno del otro", dijo Macri con tono conciliador. "Los quiero invitar a bajar el nivel de agresión, no nos deja nada la agresión al final del día", agregó el jefe de gobierno porteño, en referencia a la oposición porteña. De todos modos, dejó claras las diferencias con la Casa Rosada: "La autonomía porteña no se negocia ni se vende", exclamó. Con discurso de líder de la oposición, y dejando abierta una puerta hacia 2015, Macri ratificó su "compromiso con la unidad nacional" y afirmó: "Siento que llegó la hora de que cada uno encuentre el lugar desde el cual luchar contra la pobreza en el país (...) Llegó la hora de reconciliarnos con nosotros mismos", agregó Macri. Y delegó en Federico Pinedo la continuidad de ese diálogo con los opositores. Macri ya sabía que Ricardo Alfonsín, Francisco de Narváez y Elisa Carrió, entre otros, ya le habían hecho llegar sus felicitaciones por el triunfo.

La de ayer fue una jornada que para Macri comenzó temprano. Votó apenas pasadas las 10, en una escuela ubicada a tres cuadras de la jefatura de gobierno, previo desayuno con dirigentes y periodistas en el café Tortoni. Estaba ansioso, pero confiado. "Te perdiste algo importante: dije cuántos votos voy a sacar hoy", bromeó Macri ante La Nacion luego de soportar el asedio de cámaras y movileros radiales. Al comenzar la jornada, las previsiones eran de triunfo, pero inferiores a los guarismos que finalmente se dieron. "La diferencia será de entre doce y quince puntos", coincidían Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña y otros dirigentes macristas.

Macri votó rápido y tuvo el día libre. Jugó al tenis (dio por terminado el partido cuando igualaba en el tercer set), durmió una siesta "generosa" con su esposa, Juliana Awada, y reunido con Peña, Miguel de Godoy y el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba ensayó respuestas a eventuales consultas periodísticas. Llegó después de las 21.30 y media hora después festejaba con su gente. "Al FPV lo reventamos. Donde jugamos fuerte le ganamos", se regocijaba el titular de Pro, José Torello. "Nos demonizaron demasiado. La gente nos defendió", decía a pocos pasos el titular de la Legislatura, Oscar Moscariello.

En el escenario, Macri bailaba sin frenos con Vidal el hit de Gilda. "No me arrepiento de este amor", cantaba el jefe de gobierno, ya pensando en otros cuatro años en la jefatura de gobierno de la ciudad.

EN VOZ ALTA

"Estamos preparados para la segunda vuelta. El apoyo que recibimos de la gente fue impresionante"

"Mucha gente en todo el país está a favor del diálogo y la no confrontación"

"A los que eligieron su camino les deseo suerte, yo ya no me preocupo más"

MAURICIO MACRI

PRO

47,1%

LO MEJOR

Versión mejorada. Macri logró superar los guarismos de la primera votación de 2007.

Más legisladores. Pro logró sumar dos legisladores porteños más.

LO PEOR

Con ballottage. A pesar de su triunfo, no pudo evitar la segunda vuelta.

Más oposición. El kirchnerismo y Solanas aumentaron su presencia legislativa.

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