"Apostamos a que haya un acuerdo"

El ministro cree que "no hay razones de fondo" para que fracase la negociación con el Fondo Monetario
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23 de junio de 2002  

-¿Está cerrada la agenda que tendrá en Washington? Circulan comentarios sobre que su conversación con Anne Krueger no habría sido satisfactoria...

-(Interrumpe) La verdad es que las cosas que llevo escuchadas y leídas en las últimas semanas son tantas... No. Yo dije que iba a venir una negociación, que iba a durar 10 o 12 días, que luego iba a viajar yo y que después habría una misión de negociación de cierre. Y en eso estamos. Hasta ahora no nos hemos apartado un centímetro de lo que estaba previsto. Una de las cosas que se dijeron era que la misión no iba a venir, después que había problemas, después que yo no iría a Washington... La realidad estricta está dentro del programa que dijimos hace quince días. Después, que los resultados sean otros es otro tema.

-¿En qué estado están las negociaciones? ¿Qué cosas están en revisión y qué cosas están aprobadas o en camino de serlo?

-Una cosa importante es que aquí se habló estrictamente de lo que yo había acordado con Krueger. Esto es, políticas monetaria y fiscal y reestructuración del sistema financiero. No se tocó ninguna otra cuestión.

-¿Incluyendo a las provincias dentro de la discusión fiscal?

-Sí, sí. Por supuesto. Y hablamos con los números en la mano. Ahora hay una visión del FMI y una nuestra sobre el resultado de la misión que son muy próximas, y el Fondo tiene, además, otro escenario que está un poco más alejado del nuestro, tanto en materia fiscal como monetaria. En consecuencia, la discusión va a seguir en estos dos temas para tratar de acercar ambos escenarios. Sobre el tema de la reestructuración del sistema financiero, hay menos números y más cuestiones conceptuales sobre qué tipo de arquitectura uno busca.

-Usted dice que el Fondo tiene un escenario menos optimista...

-Yo no usaría la palabra optimista porque el nuestro también es un escenario duro. Los márgenes son muy estrechos. Lo nuestro es muy, muy moderado, porque estamos planteando el roll over , la renovación de los vencimientos de los dos próximos años. Y esto es una gran diferencia con el megacanje o el blindaje, donde se hablaba de sumas adicionales y sobre éstas después se montaban escenarios casi idílicos o muy positivos. De lo que se trata es de quebrar la restricción financiera que imponen los vencimientos de este año y el otro, y a partir de ahí ver cómo uno moviliza los recursos internos y cómo atraer algún recurso externo voluntario.

-¿No están discutiendo más impuestos?

-No, básicamente no. En Washington vamos a discutir los supuestos que están detrás de cada uno de los escenarios y tratar de acordar uno como se hace en un stand-by clásico.

-¿El Fondo no coincide con las proyecciones que ustedes hacen en política monetaria, sobre emisión y sobre...?

-(Interrumpe) Básicamente lo que hay son algunas diferencias con el segundo escenario del Fondo en materia de recaudación y en cuanto a emisión monetaria.

-¿Eso tiene que ver con la resolución del corralito y los bonos?

-No. La discusión sobre los bonos optativos o compulsivos está absolutamente cerrada. Eso ya salió de la discusión. Hay diferencias en torno de los amparos. Tema en el que debo decir que en el plano conceptual tenemos exactamente la misma posición. A nosotros nos preocupa igual que a ellos, pero es una variable que escapa totalmente de la política económica. Coincidimos plenamente en que es un factor que hay que remover y ellos saben que, no ya Economía sino todo el Gobierno y el propio Presidente están trabajando en el plano jurídico, donde más se juega este tema, para resolver el problema. Ahora, ellos hacen supuestos numéricos de mayor fuga de los que nosotros hacemos, pero en lo conceptual estamos absolutamente de acuerdo.

-Básicamente se trataría de que la Corte convalide el decreto 905 para legalizar el canje de bonos.

-Hay algunos que dicen que también hay alguna solución alternativa, pero la verdad es que a mí esa parte me escapa un poco, porque es un tema que no manejo.

-¿Se imagina un acuerdo antes del 15 de julio? De otro modo, ¿se puede vivir sin un acuerdo?

-Yo le contestaría casi al revés. No encuentro que haya ninguna razón de fondo para no llegar a un acuerdo. Así que creo que lo va a haber. Me parece también importante dejar en claro que llegar a un acuerdo es cumplir con una condición necesaria, pero no suficiente. No es eso solo lo que va a resolver todos los problemas de la Argentina. Es nada más que la base sobre la que se podrá construir la política económica.

-En cuanto a los vencimientos de la deuda, ¿qué harán si el acuerdo no llega antes del 15 de julio?

-El Fondo es perfectamente consciente del efecto negativo que tendría una disminución de reservas. Sabe tanto como nosotros que hay ciertos niveles mínimos de reservas que debemos preservar.

-Si se baja de ese piso el riesgo de hiperinflación...

-Yo no diría hiperinflación. No es el término más adecuado. Durante todo este proceso hay infinidad de declaraciones que se hacen tanto del lado argentino como desde el Fondo. Lo importante es que hace 48 horas el director del Fondo, Horst Khšler, dijo que él cree que el acuerdo puede hacerse hacia mediados de julio, que es lo que nosotros pensamos y queremos. Ese pedacito adicional de su declaración es importante.

-Pero también puso un condicionamiento...

-Pero ahí no hay nada nuevo. Si hubiera dicho sólo eso habría dicho lo de siempre. Esta vez, él, que se negaba a fijar fechas, hizo esta declaración. A esto se agrega, además, el tono muy distinto en que se hizo el comunicado del G-7.

- Por lo que usted dice, considera que no sería bueno volver a utilizar reservas para cumplir con los vencimientos.

-Mire, nosotros estamos apostando claramente al acuerdo, y creemos que se va a dar. Un acuerdo realista, donde se trata de quebrar el estrangulamiento financiero, para que nos permita trabajar y utilizar nuestros propios recursos. Nadie apuesta cuando sabe que en el medio hay estos vencimientos.

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