Apostillas

Fútbol y ausencias
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26 de mayo de 2003  

  • Fútbol por el Mercosur. El presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, tuvo tiempo para dejar de lado el protocolo y responder a un desafío del fútbol cuando el diputado Eduardo Macaluse (ARI-Buenos Aires) se le acercó hasta el palco bandeja y, además de saludarlo, lo cargó por la reciente eliminación del Corinthians -equipo de San Pablo del cual es fanático el mandatario-, a manos de River Plate. Rápido de reflejos, Lula absorbió el golpe y calificó la caída de su equipo como "un gesto más en favor de la integración argentino-brasileña", ante la risa de varios jefes de Estado presentes en el momento de la chanza.
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  • El petitorio. El senador Pablo Walter (Movimiento Federal Recrear-Tucumán) le entregó al presidente cubano, Fidel Castro, un petitorio en reclamo por la libertad de los disidentes políticos y de los periodistas encarcelados en la isla. "Lo voy a tener en cuenta", fue la escueta respuesta del jefe del Estado de Cuba ante el documento que, además de legisladores del MFR, también fue rubricado por representantes de otras fuerzas políticas, como el radicalismo y el Frente Cívico y Social catamarqueño.
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  • Sutil ausencia. El senador Eduardo Menem (PJ-La Rioja) apeló a una sutil estrategia para evitar que su ausencia durante el discurso de Néstor Kirchner se notara. Se sentó en primera fila durante toda la ceremonia previa y hasta votó la proclamación de la fórmula en el inicio de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, cuando las comisiones de recepción exterior e interior se levantaron para recibir al Presidente aprovechó el cuarto intermedio -y la confusión- y desapareció sigilosamente. Menem no contó con que sus colegas iban a pelear la silla que había dejado vacía, lo que delató su ausencia en el momento culminante de la jornada.
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  • Bastón rebelde. Néstor Kirchner tendrá que aprender a manejar el bastón presidencial. Primero, lo tomó al revés al recibirlo de manos de su antecesor, Eduardo Duhalde. Cuando se percató de que lo tenía tomado del extremo inferior, comenzó a hacer malabares con el atributo de mando hasta que finalmente pudo asirlo por la empuñadura de plata. Al finalizar la ceremonia, emocionado por el primer abrazo con su hija, Florencia, como jefe del Estado argentino, se lo olvidó en el estrado de la presidencia de la Cámara baja, por lo que tuvo que volver sobre sus pasos para recogerlo y, entonces sí, abandonar el recinto. Posteriormente, en el accidentado ingreso en la Casa Rosada, Kirchner también casi pierde el bastón presidencial. Fue cuando entre la muchedumbre sufrió un golpe de una cámara fotográfica que le causó una pequeña herida en la frente. Pudo, igual, aferrarse al bastón y entrar con éste en la Casa Rosada.
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