Aprobó el Senado la nueva ley laboral

Cae la norma de los supuestos sobornos
Gustavo Ybarra
(0)
25 de febrero de 2004  

Casi cuatro años después de su polémica sanción, que causó la renuncia de un vicepresidente de la Nación y la apertura de una investigación judicial sobre varios legisladores, la ley de reforma laboral promovida por Fernando de la Rúa en los inicios de su gestión fue derogada ayer en el Senado por amplia mayoría.

El proyecto que envió el presidente Néstor Kirchner contiene un nuevo marco normativo, que según el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, significará "un paso hacia el establecimiento de un equilibrio entre trabajadores y empresarios". Sin embargo, las cámaras empresariales rechazan su contenido.

La iniciativa pasará hoy mismo a la Cámara de Diputados, en donde el justicialismo intentará ofrendarle al presidente Kirchner la sanción definitiva antes de la inauguración del período de sesiones ordinarias.

Todo indica que el nuevo marco legal verá la luz la semana próxima, ya que el radicalismo no estaría dispuesto a apurar su sanción.

El inicio del camino que terminará con una ley sospechada de haber sido aprobada mediante el pago de sobornos, fue sancionado por 65 votos en favor y tan sólo uno en contra: se trata del socialista santafecino Rubén Giustiniani, que pedía la anulación de la norma.

El hecho marcó otro hito significativo para el Senado: por primera vez se utilizó el sistema de votación electrónica, que deja registrado el sentido del voto de cada uno de los legisladores presentes.

Peronistas, radicales y el resto de los bloques de la Cámara alta coincidieron en dejar atrás un capítulo escandaloso de la historia parlamentaria argentina, tal vez sólo superado por el asesinato del senador electo Enzo Bordabehere, hecho que también tuvo como escenario el hemiciclo del Senado.

Por eso no extrañó que casi todas las bancadas coincidieran en señalar como uno de los principales argumentos para derogar la reforma laboral aliancista el "imperativo ético y moral" que significó ese paso.

Esa fue también la razón por la cual Kirchner envió su proyecto de reforma laboral al Senado para que iniciara su tratamiento. Fue un acto de reivindicación para un cuerpo que carga con las sospechas de la sociedad a pesar de haber sido renovado en dos oportunidades (en su totalidad en 2001 y en un tercio de sus miembros en diciembre último) desde que, en abril de 2000, le introdujo modificaciones y devolvió a la Cámara de Diputados el proyecto de ley elaborado por el entonces ministro de Trabajo, Alberto Flamarique.

Apenas unos meses después, el 8 de octubre de 2000, el escándalo desatado por la denuncia de las supuestas coimas pagadas a senadores terminó con la renuncia de Carlos Alvarez a la vicepresidencia, molesto por la supuesta falta de respuesta de De la Rúa a su reclamo de que se llevara a fondo la investigación.

En tanto, la causa abierta en la Justicia sigue su curso, reavivada tras la aparición del arrepentido Mario Pontaquarto, secretario parlamentario de aquel Senado, que se incriminó en diciembre último como mediador en el pago de los supuestos sobornos a legisladores justicialistas y a un radical.

"Respuesta ética"

Este hecho no fue ajeno al debate celebrado ayer en el Senado. El radical Carlos Prades (Santa Cruz), presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión, destacó que la derogación de la reforma laboral era una "respuesta desde la ética" a un reclamo de la sociedad.

El radical independiente Rodolfo Terragno recordó que cuando fue jefe de Gabinete del gobierno aliancista intentó tratar el tema en el Senado, pero que "tanto el bloque peronista como el radical se negaron" a escucharlo. "Al día siguiente, el presidente me pedía la renuncia", agregó.

Por su parte, el peronista Julio Miranda (Tucumán) reconoció que el proyecto del Poder Ejecutivo "no recupera la totalidad de los derechos laborales perdidos en la última década", pero dijo que se trataba "de la ley posible en este momento".

Precisamente, el nuevo marco legal laboral que impulsa el kirchnerismo intenta establecer un fino equilibrio entre las pretensiones de las centrales obreras y las de los sectores empresariales.

Ligeros cambios

Así, reduce a tres meses el período de prueba y restablece la ultraactividad de los convenios colectivos vencidos, pero también beneficia al sector patronal al extender a casi el 96 por ciento de la empresas existentes las exenciones por un año de las cargas patronales de cada nuevo empleado que tomen en forma efectiva hasta el 31 de diciembre.

Esta cláusula fue motivo de sucesivas críticas, como la esgrimida por la peronista Silvia Gallego (La Pampa), que destacó que de esa manera se seguirá desfinanciando el sistema previsional.

El proyecto mantiene algunos institutos de la ley 25.013 -la reforma laboral menemista-, como los contratos de aprendizaje y de pasantía, calificados como "basura" por el radical Ernesto Sanz (Mendoza).

También fue motivo de críticas la negativa del Poder Ejecutivo a aceptar modificaciones al texto original. La presión de algunos senadores justicialistas logró imponer ligeros cambios en el dictamen de comisión aprobado ayer.

"Abrazo" piquetero

  • Las agrupaciones intransigentes de piqueteros intentarán hoy dar una demostración de fuerza con un "abrazo simbólico" al Palacio del Congreso como protesta contra el proyecto de reforma laboral aprobado por el Senado. Será la primera medida después de la suspensión momentánea de los cortes de rutas dispuesta anteayer por Raúl Castells y otros líderes piqueteros. La manifestación está convocada para las 17, a la hora en que debe sesionar la Cámara de Diputados. No está previsto que haya interrupciones de tránsito en la ciudad.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Politica

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.