Apuran otro acuerdo con el FMI

Sin un nuevo aval, en septiembre deberían pagarse créditos por US$ 3391 millones Washington presiona para avanzar en la negociación Los vencimientos del último cuatrimestre equivalen al 57% de las reservas La relación con el Congreso será decisiva
Hugo Alconada Mon
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18 de mayo de 2003  

El equipo económico logró plasmar su objetivo más urgente: el costo de la transición en el Ministerio de Economía será cero. O casi, ya que no se descartan algunos cambios en ciertas secretarías clave, como la de Hacienda y la de Política Económica.

Aun así, no decayó la presión constante que ejerce el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una alta fuente del Palacio de Hacienda comentó a LA NACION que recibió no menos de tres llamadas diarias desde Washington a partir de que los rumores sobre el abandono de Carlos Menem al ballottage comenzaron a arreciar. No se calmaron tras confirmarse que Néstor Kirchner será el nuevo presidente.

El FMI busca acelerar las negociaciones que desemboquen en un nuevo acuerdo, transitorio al menos, desde septiembre próximo. A fines de agosto concluirá el plazo convenido en la carta de intención firmada en enero, y cuyas pautas principales acaban de ser revisadas. El equipo económico de Roberto Lavagna tampoco desea dilatar las negociaciones.

Durante el último cuatrimestre de este año deberá afrontar vencimientos por US$ 6168 millones con los organismos multilaterales de crédito -FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID)-. Una suma equivalente al 57% de las reservas del Banco Central (BCRA).

Sólo en septiembre próximo, y de no mediar un nuevo acuerdo que dilate los plazos, el Gobierno deberá abonar US$ 3391 millones. Y en 2004 esperan más vencimientos por otros US$ 4868 millones.

Para peor, las cartas orgánicas del BID y del Banco Mundial impiden la renegociación de los vencimientos. Eso sólo trabaría la aprobación de nuevos créditos.

Lavagna buscará, en cambio, dilatar los vencimientos con el FMI, como lo hizo desde enero. Cuenta para eso con un punto en su favor: el Gobierno cumplió con las metas cuantitativas fijadas a principios de año sobre inflación, producto bruto interno, tipo de cambio, superávit fiscal primario (no incluye el pago de la deuda) y emisión monetaria.

Lavagna goza además de otra ventaja, según sus colaboradores. El y los funcionarios del FMI (con Anoop Singh, el director para el Hemisferio Occidental del organismo, a la cabeza) han dialogado cara a cara o por teléfono más de lo imaginable.

"Singh es el más diplomático de todos ellos, pero nos conocemos con todos. Con muchos hemos cenado y pasado más horas juntos discutiendo que con algunos miembros de nuestras propias familias. Eso ayuda", dijo a LA NACION otro integrante del equipo negociador de Lavagna.

Presiones del deudor

En el debe del Gobierno quedaron, no obstante, varios puntos ya conocidos. Entre otros, la aprobación en el Congreso de una nueva suspensión de los remates hipotecarios por 90 días, y las tres demoras legislativas: para aprobar la modificación del impuesto a la transferencia de combustibles (ITC) y las compensaciones a los bancos, y para eliminar los planes de competitividad remanentes.

El FMI, al igual que el Grupo de los Siete países más desarrollados (G-7), también reclama definiciones estructurales. Entre otras, la reestructuración de la deuda externa, el reordenamiento de la deuda de las empresas privadas, un nuevo régimen de coparticipación federal (el reparto de impuestos entre la Nación y las provincias), una reforma tributaria integral, el saneamiento del sistema financiero y el reajuste de las tarifas de servicios públicos.

"Damos la bienvenida a la elección del señor Kirchner y esperamos que pueda despejar la incertidumbre que tanto aqueja a la Argentina. Los pasos que tiene que tomar son una decisión personal o, más bien, del gobierno argentino, pero por supuesto que lo vamos a apoyar", dijo el viernes la subdirectora gerente del FMI, Anne Krueger, como punto de inicio para las nuevas presiones.

En esa línea, también, el ministro de Finanzas de Canadá, John Manley, fue incluso más allá. "Los accionistas del FMI están buscando que el Fondo entre en conversaciones con la Argentina antes de la expiración del acuerdo, en agosto", dijo ayer, en un descanso de la reunión del G-7 en Deauiville, Francia.

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