Arslanian: "Scioli busca adhesión de sectores asustados por el delito"

El ex ministro dijo a lanacion.com que el gobernador "no entiende la matriz" de la inseguridad; negó haber pedido la renuncia de Casal, aunque lo criticó; fuertes elogios a Garré
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3 de marzo de 2011  • 08:11

Para el ex ministro de Seguridad León Arslanian, "los muchachos de la Nación" están haciendo las cosas bien y en la provincia "no entienden" la matriz del problema. Al hablar de la seguridad, el tema que esta semana volvió a tensar la relación entre la Casa Rosada y el gobierno de Daniel Scioli, no tiene reparos en manifestarse alineado con las políticas nacionales y crítico de las acciones del gobierno provincial.

Sin embargo, y aunque la llena de elogios, asegura que no está asesorando a la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y que tampoco aceptaría un cargo.

También dice que nunca pidió, ni pediría la renuncia de Ricardo Casal, aunque disiente fuertemente con el trabajo que está realizando en territorio bonaerense. Es que, para Arslanian esta gestión barrió con los logros que él había alcanzado cuando estuvo al mando del Ministerio de Seguridad, entre 2004 y 2006. Para el especialista, Scioli busca la adhesión de "importantes sectores asustados por el delito".

Después de los discursos de Cristina Kirchner y Scioli de inauguración de las sesiones legislativas, en los que el tema del delito fue central, el hombre -cuyas palabras fueron interpretadas en el sciolismo como ataques velados de la Casa Rosada- opina sobre el gobernador de Buenos Aires. Y vuelve a marcar cuál debería ser el camino en la lucha contra el delito.

-¿Le está brindando asesoramiento a Nilda Garré en el plan de seguridad integral que proyecta?

-No, en absoluto, eso es un mito que generaron no sé dónde. Lo que pasa es que en la Nación los muchachos están haciendo cosas con las que estoy totalmente de acuerdo y la pondero a Garré.

-¿No se habla con ella?

-Tengo una relación muy cordial y hablo con ella por teléfono cuando me pregunta sobre algún colaborador mío, pero eso es todo.

-¿Conoce cuáles serán los principales ejes del plan?

-No conozco el plan, pero celebro la idea ya que se necesitan políticas públicas con objetivos. El problema de la seguridad es multiagencial, no sólo policial. La derecha radicalizada nunca entendió el fenómeno. Creen que hay que ir con la ley penal como un talismán, con la cárcel y con la policía.

La seguridad es un derecho humano. Muchos creen que los derechos humanos son para proteger a las personas sometidas a proceso pero el primero de los derechos humanos es la seguridad de la población.

-Eso es justamente lo que dijo el martes Scioli en la apertura de las sesiones legislativas, que no debe haber antinomia entre la seguridad ciudadana y los derechos humanos ¿Qué opina del discurso que dio?

-Nada puedo opinar porque son generalidades. Nunca conocemos sus planes ni hay información estadística sobre el delito. Ellos dejaron de dar información a la base de datos del ministerio de Seguridad en 2009, porque se ve que estaba creciendo mucho la tasa del delito.

Pero bueno... Que incorpore la perspectiva de los derechos humanos es nuevo. Lo celebro, es un punto de partida bueno y espero que se concrete.

-¿Cree que se trata sólo de palabras?

-De por sí el discurso permea. Porque si digo que hay que poner mano dura permeo un discurso hacia el personal policial que sugiere la utilización indiscriminada de la fuerza y el abuso policial. El policía piensa, "tiro, total me van a cubrir". Esto funciona así con la policía.

Si en cambio uno dice que por encima están los derecho humanos es distinto porque el policía sabe que no se puede desbordar, que el mensaje es otro.

Si Scioli dio ese discurso es un avance. Después tendrá que anunciar políticas y planes en consonancia.

Entre las medidas que mencionó anunció una ley de rebaja de la edad de imputabilidad de los menores, la duplicación de efectivos del Grupo Halcón de la policía bonaerense y la creación de nuevas comisarías.

-El gobierno de Scioli busca mantener la adhesión de sectores importantes de la comunidad asustados por el delito y pierde de vista el nudo del conflicto.

Está bien que haya más comisarías porque son la presencia de la autoridad en el territorio. Pero lo que falta es descentralizar y generar policías comunales, que significa lo contrario a la verticalidad que tiene en este momento la Policía Bonaerense. El ministerio tiene que tener un gobierno y un control efectivo sobre su policía, ese es el paradigma que se aplica hoy en el mundo. No existe más el gran jefe policial kapanga que manda a sus subordinados. No está mal que haya más comisarías pero tiene que estar articulado con la descentralización.

¿Y cree que hace falta una modificación del Régimen Penal Juvenil como la que reclama el gobernador?

-En abstracto la baja de la edad de imputabilidad es correcta, pero en concreto no hay instituciones preparadas para tratar a esos chicos ni la infraestructura ni todo lo que implica el trabajo de la socialización de los menores. Estaría la ley antes que la infraestructura.

La ley que tiene media sanción en el Congreso es excelente, porque hoy el menor es objeto de un tratamiento discriminatorio ya que violan sus garantías quedar a la merced de la voluntad de los jueces. Pero dejaría en suspenso la modificación de la edad de imputabilidad hasta que un grupo de expertos opine que están dadas las condiciones objetivas con los institutos, los programas de recuperación y los recursos humanos adecuados.

¿Considera que hace falta una renovación de los cargos profunda en el ministerio de Seguridad Provincial?

-Yo no puedo opinar sobre eso. Y tampoco pedí -como dijeron- la renuncia de Casal ni de ningún funcionario. Pero defiendo lo que hicimos nosotros y que fue destruido después.

-¿Cómo lo destruyeron?

-Por ejemplo, cuando cambiaron la ley de ministerios y fueron suprimidas las competencias del ministro de seguridad y muchas subsecretarías. El problema grave fue haber cedido el gobierno a la policía y haber suprimido los controles internos y civiles sobre la policía.

-Nosotros habíamos establecido un sistema por el que descubríamos si había complicidad policial en los delitos. Eso lleva a que no haya abuso de poder policial. Ellos antes decían "no hago nada que Arslanian nos hace mierda", porque yo no tenía tolerancia ni con el abuso ni con la complicidad de la policía en el delito.

-¿Aceptaría de nuevo un cargo?

No, no. Estoy viviendo de mi profesión de abogado, dirijo un portal de seguridad y ahora empiezo a dar un curso de posgrado sobre políticas públicas de seguridad en la UBA. No vivo de la política y no tengo ganas de volver a hacerme mala sangre.

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