Aval de Lula a Kirchner

Fuerte apoyo y promesas de fidelidad del presidente brasileño
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9 de mayo de 2003  

BRASILIA.- Los laberintos del protocolo habían mareado un poco a Néstor Kirchner cuando entró ayer, en el Palacio de Planalto, todavía impaciente por conocer al presidente de Brasil. No tuvo casi tiempo de enterarse en qué piso estaba, cuando Luiz Inacio Lula da Silva, campechano, lo sorprendió con un abrazo como de viejos amigos.

La reunión cumbre de la etapa final de la campaña electoral del gobernador santacruceño empezaba con augurios positivos.

Lula lo invitó a pasar a una sala de audiencias donde más de 40 fotógrafos y camarógrafos los esperaban para retratarlos. El golpe de efecto estaba asegurado. "¿Un poco más?", preguntó Lula hacia las cámaras, con la mano izquierda en el bolsillo del pantalón y la derecha, persiguiendo la de Kirchner.

Fue el primer gesto. Después, se encerraron en el despacho presidencial y el anfitrión rompió las reglas previstas y conversó con el candidato más de una hora y media, el doble de lo establecido en la agenda.

"Ha sido una reunión brillante. Hemos coincidido en nuestra visión del papel que debe asumir el Mercosur y América del Sur, a partir de una unión política estratégica que nos reposicione ante el mundo", afirmó Kirchner al salir a la explanada del palacio.

Pensando en el ballottage contra el candidato del Frente por la Lealtad, Carlos Menem, Kirchner se llevaba una definición concreta del presidente más poderoso de la región en favor de su candidatura. Y con miras a su eventual gobierno, asentó la base de la alianza que podría signar la política exterior argentina a partir del 25 del actual, fecha en que asumirá la nueva administración.

Intercambio de gestos

Lula se cuidó de no hacer declaraciones, pero dejó que trascendieran sus comentarios en la reunión. Con su diplomacia callejera, el presidente brasileño preguntó cómo estaban las encuestas y rogó que se cumpliera el favoritismo que se vislumbra en favor del santacruceño, según la comitiva argentina.

Kirchner retribuyó el gesto y prometió que, si gana en los comicios del 18 del actual, la primera visita oficial será a esta misma ciudad.

"Me llevo la mejor impresión. Compartimos la idea de luchar contra un mundo imperial, de combatir la corrupción y de fomentar la integración de América del Sur antes de pensar en otras alianzas", destacó Kirchner poco después, en una conferencia de prensa realizada en el hotel donde se alojó.

La prensa brasileña se esforzó por descifrar si esa declaración significaba una coincidencia con la posición de Lula respecto de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Brasil pide postergar el inicio de las negociaciones, que está previsto para 2005.

Kirchner esquivó la pregunta en público, pero en la reunión privada dejó claro a su anfitrión que piensa apoyar esa postura, según agregaron las fuentes.

"Decimos: primero el Mercosur, después América del Sur. El ALCA tiene sus plazos y ya se verá", fue la única respuesta que dio frente a los micrófonos.

Agregó otra definición clave: no habrá alineamiento automático con los Estados Unidos.

Para Lula fue como oír samba. Su sueño de convertirse en un líder regional con voz fuerte ante el mundo requiere sí o sí una alianza con la Argentina.

Probándose el traje

El debut de Kirchner en política internacional sirvió también al candidato a mostrarse alejado de las rencillas proselitistas (se negó a hablar en público de Menem ni del posible resultado de las elecciones que se realizarán el domingo 18) y dar una imagen de estadistas, preocupado en la agenda de gobierno.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna; el jefe de campaña, Alberto Fernández; el vocero Miguel Núñez y el embajador Juan José Uranga acompañaron a Kirchner en su visita a Planalto.

Para reforzar la señal de apoyo, Lula los recibió con dos de los hombres fuertes de su gabinete: el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y el jefe de la Casa Civil, José Dirceu. Estaba también el vicecanciller Samuel Pinheiro Guimaraes. Un traductor ayudó a que fluyera la conversación.

Lula mostró especial interés en sellar un "principio de acuerdo" en el rumbo de la política bilateral y pidió conocer en detalle los planes que tiene Kirchner en materia económica y social.

Obra pública

El candidato le explicó que el puntal de su gestión será un programa de obra pública "neokeynesiano", para generar trabajo genuino a partir de la inversión estatal.

Además, el gobernador santacruceño reiteró su intención de mantener los planes sociales y felicitó al presidente brasileño por su plan contra la pobreza ("Hambre Cero").

Kirchner no podía ocultar la sonrisa al terminar su actividad en Brasil. "Fue espectacular. ¡Qué tipo bárbaro!", decía en los pasillos del hotel. Pero era hora de partir: lo esperaba para cenar en Santiago (a cinco horas de vuelo) un grupo grande de familiares de su madre, que es chilena. Allí culminará hoy su gira, luego de entrevistarse con el presidente Ricardo Lagos.

"Antichileno"

  • El encuentro que Néstor Kirchner mantendrá hoy con el presidente de Chile, Ricardo Lagos, busca disipar dudas respecto de su supuesto carácter "antichileno", informaron a la agencia AFP fuentes diplomáticas chilenas. La figura de Kirchner es recordada en el país transandino por sus apasionadas intervenciones durante uno de los últimos litigios fronterizos que enfrentaron a Chile y la Argentina por la soberanía de la Laguna del Desierto, en territorio patagónico. El conflicto se resolvió en favor de la Argentina a través de un laudo arbitral en 1994, durante el gobierno de Carlos Menem.
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