Avances para pesificar más la economía

Se intensificará el desaliento al uso de dólares; no se haría por ley
Jesica Bossi
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10 de junio de 2012  

El Gobierno se alista para dar una batalla estratégica: avanzar en la pesificación de la economía doméstica. Ese es el objetivo sensible, en un contexto turbulento, que le trazó la Presidenta a su equipo de colaboradores. Estos, con diferentes visiones, trabajan en más medidas para desalentar el uso de dólares.

Los funcionarios analizan reglamentaciones y controles específicos enfocados al mercado inmobiliario . Por ahora, sin embargo, no logra consenso la idea de promover un proyecto de ley para establecer el uso obligatorio de la moneda nacional en contratos, según confiaron a LA NACION fuentes oficiales. Todavía está en estudio la herramienta formal que permitiría alcanzar la meta fijada, pero ya está tomada la decisión política.

En simultáneo, y como parte del mismo plan, el rumbo del cerrojo a la compra de dólares produce grietas en el interior del Gabinete. En la práctica, hoy el grifo apenas se abre con cuentagotas para pagos a importaciones autorizadas y viajeros al exterior. Cristina Kirchner se recostó hasta ahora en los consejos del ala dura, cuya premisa máxima es no volver a autorizar la adquisición de divisas para ahorro. Esa postura la encarna, casi en soledad, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray. Se trata, justamente, del funcionario que conoce al dedillo los ingresos y egresos de la caja, maneja cruces de datos clave y, además, ejerce poder de policía sobre la informalidad.

Otro sector, cada vez más populoso, prefiere flexibilizar de manera gradual el cepo. Allí se anotan el ministro de Economía, Hernán Lorenzino; el secretario de Política Económica, Axel Kicillof; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. e, incluso, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

En los últimos días se evaluó levantar la prohibición a casos excepcionales, a través de resoluciones, como aquellas personas que necesiten "atesorar" para solventar un tratamiento médico en otro país. Serían retoques mínimos y con el propósito de atender situaciones específicas.

La única decisión que se preocupan por aclarar los principales funcionarios es que de ningún modo se pretende pesificar las cuentas y depósitos en divisas.

El torniquete al dólar planchó los gráficos de curvas. A partir de la entrada en vigencia de la resolución 3333, que regula la compra de dólares para quienes vayan al extranjero, sobrevino un descenso brusco. Desde el 28 de mayo se habilitaron por día alrededor de 5000 operaciones por un monto promedio de $ 50 millones, según un informe oficial que circuló por despachos del Gobierno.

La estimación contrasta con lo que ocurría semanas atrás, aun con el estricto control impuesto en noviembre, cuando la cifra fluctuaba entre 400 y 500 millones de pesos diarios.

Lanzado a la "domesticación" del dólar blue, Moreno maniobró para bajar la cotización de la plaza informal, que llegó al pico de $ 6,15. Esa suba, consecuencia directa del cepo oficial, se convirtió en otra de las obsesiones cotidianas del funcionario. Después del encuentro con referentes de casas de cambio, hace nueve días, monitoreó con fruición el pulso del valor. No cumplió la misión de bajarlo a $ 5,10, pero se redujo el nivel de transacciones y sometió al mercado ilegal en una virtual parálisis. Se lo vio, así, un poco más aliviado en el brindis que encabezó el miércoles pasado, a la tardecita, en el edificio de la Secretaría de Comercio con motivo de su noveno año en la gestión kirchnerista.

La escalada del dólar informal -que mantiene una brecha de 30% con el oficial- preocupa en el oficialismo por el impacto real que puede tener sobre la inflación. No en vano Moreno, custodio de los precios, entró en alerta. La táctica para abordar las cuevas también bosqueja una disyuntiva interna, "pactar" o "reventar". Mientras el secretario de Comercio intentó negociar, la AFIP elevó 1900 denuncias por irregularidades.

Como nunca, se plantea un desafío irresuelto en la estrategia de comunicación. "Cualquier anuncio o comentario que se haga sobre el dólar o la pesificación genera automáticamente críticas en los medios y psicosis en la gente", reconoció a LA NACION un funcionario. Eso implica, a la vez, un vacío informativo oficial.

Las señales más contundentes se desprenden en tramos sueltos de los discursos de Cristina Kirchner: buscó calmar los ánimos al advertir que "nada raro" ocurrirá con el dólar, confesó anécdotas personales de su hijo Máximo para sugerir que el que apuesta al dólar pierde y ella misma se comprometió a convertir a pesos su plazo fijo de US$ 3.000.000. De fondo, subyace un concepto que algunos funcionarios comienzan a repetir: "Soberanía monetaria".

El debate se trasladó al Congreso. El diputado oficialista Edgardo Depetri presentó la semana pasada un proyecto de ley pesificador. Según dijeron fuentes parlamentarias, no hay instrucción del Poder Ejecutivo para habilitar el tratamiento.

Aunque no esté resuelto el instrumento formal, hay intención de desterrar la moneda estadounidense. "Hay que devolverle el poder al comprador. Si alguien pretende que le paguen, por ejemplo, por una propiedad con dólares, va a tener que tener las cuentas bastante limpias", lanzó, con amenaza solapada, un hombre del ala económica. El riesgo directo es la baja de la actividad inmobiliaria, tendencia que ya se manifiesta, pero que algunos consideran circunstancial. Creen que si no hay dólares en la calle, deberán reacomodarse a las nuevas reglas. Todo se reduce, acaso, a una cuestión de costumbre.

Las distintas versiones del cepo

  • MERCEDES MARCO DEL PONT

    La presidenta del Banco Central, con máxima injerencia en el asunto, cree que hay que permitir otra vez, de manera gradual, la compra de dólares. No opina en público y busca esquivar la confrontación interna.
  • AXEL KICILLOF

    Trabajó en una serie de iniciativas que fueron descartadas, como la que proponía establecer tipos de cambio diferenciados. Busca desalentar el dólar en la economía local, pero cree que hay que flexibilizar los controles. Debió desmentir un proyecto de pesificación.
  • RICARDO ECHEGARAY

    Es uno de los más duros del gabinete económico. Se muestra a favor de los estrictos controles al dólar y promueve que no se vendan más divisas para ahorro. Desde la AFIP instrumentó el cerrojo y evalúa nuevas resoluciones.
  • GUILLERMO MORENO

    Se fijó como meta "domesticar" el dólar paralelo, preocupado por un eventual impacto en los precios. Se juntó con referentes del mercado informal. No ve con malos ojos aflojar el cepo a la moneda estadounidense.
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