Avanza la causa por los ñoquis en el Senado

Cerca de desentrañar el sistema de cobro
(0)
30 de octubre de 2000  

La Justicia avanza a paso firme detrás de la pista de los empleados ñoqui del Senado. Por primera vez, estaría cerca de detectar el esquema administrativo que posibilitó la existencia de estos trabajadores afectos a los días 29.

Este mecanismo, interrumpido por un decreto del ex presidente del cuerpo Carlos "Chacho" Alvarez, habría funcionado aceitadamente durante toda la década del 90.

Fuentes judiciales sospechan que los ñoquis se ampararían en el sistema de pago por ventanilla (mediante un cheque), que se utiliza para aquellos empleados a los que, por razones administrativas, no se les pudo depositar el sueldo en su cuenta bancaria. Esta maniobra permitiría que una sola persona -autorizada- cobrara el cheque de varios agentes. Así se dificulta el control.

Pero el dato más curioso del engranaje, sobre el que la Justicia está poniendo su lupa, es que, al parecer, esta forma de cobro se repetiría con los mismos empleados en los últimos años. Fuentes inobjetables del área administrativa reconocieron a La Nación que "entre 400 y 500 agentes" recibían sus sueldos con este mecanismo excepcional, aunque no pudieron asegurar que los nombres fueran los mismos.

Prohibición

Dos meses antes de renunciar a la vicepresidencia, Alvarez firmó un decreto por el que se pretende combatir este sistema. Prohíbe el cobro de haberes mediante un intermediario y por cheque, salvo excepciones.

El trámite afianzado hasta ese momento era el siguiente: los empleados perciben sus haberes por cajero automático, para lo cual deben firmar sus recibos de sueldo con antelación. Cuando este paso no podía cumplirse, el personal recibía su sueldo unos días después directamente en la Tesorería con un cheque que, a veces, se delegaba en otra persona.

El fiscal federal Nº 3, Eduardo Taiano, que investiga a fondo el tema, está tratando de comprobar sus presunciones: que allí podría haber trampa, según explicaron a La Nación fuentes de esa fiscalía. Con ese objetivo, envió un oficio al director de Tesorería, Marcelo Anaya, pidiéndole precisiones sobre el esquema de pago, que fue contestado con escasos detalles. Con esta información se determinará si la operatoria era habitual y se identificará a los apoderados.

La primera denuncia de Alvarez en el Senado fue la existencia de 800 empleados ñoqui. Ese número aún no se pudo comprobar. A fuerza de reiterados oficios, el fiscal cree que podrá desentrañar el sistema de clientelismo político que se hizo carne en el Senado.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.