Axel Kicillof niega peleas en el Gobierno, pero admite que hay "diferentes puntos de vista"

El ministro de Economía descartó internas en el gabinete nacional, luego de las idas y venidas con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por el impuesto a los bienes personales
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9 de enero de 2014  • 11:42

La polémica por el impuesto a los bienes personales obligó hoy al ministro de Economía, Axel Kicillof, a admitir las diferencias de criterios que existen dentro del Gobierno sobre medidas y políticas a tomar, pero negó que haya peleas entre funcionarios.

"Puede haber al interior del Gobierno diferentes puntos de vista, pero después hay una sola cabeza que toma las decisiones, que es la Presidenta de la Nación", dijo Kicillof esta mañana en la puerta del Palacio de Hacienda. La polémica se inició luego de las idas y venidas con el aumento al impuesto a los bienes personales, que había anticipado el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, que negó pero luego avaló el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y que finalmente descartó el propio Kicillof por orden de Cristina Kirchner. Todo ocurrió en menos de una semana.

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El titular del Palacio de Hacienda se quejó de "la telenovela que intentan armar" con la relación entre los funcionarios nacionales y calificó de "cuestión un poco graciosa" las versiones sobre peleas dentro del gabinete.

Sin embargo, Kicillof reconoció que la suba del gravamen estaba en estudio y que la iniciativa generó discusiones puertas adentro de Balcarce 50. "Estaba en estudio una medida, como hay en estudio muchísimas medidas. Lo que pasa es que se digan o no, es un objeto de debate o discusión. ¿Qué esperan, que los miembros del gabinete no discutamos?", se preguntó ante los periodistas. "El objetivo es sostener este proceso de crecimiento", concluyó.

Kicillof, fortalecido

Kicillof fue el único funcionario que salió fortalecido en estos días. A menos de dos meses de su llegada al cargo, logró imponer su postura y la Presidenta lo bendijo dejándolo como único vocero de las medidas económicas que tome la Casa Rosada. Marcó límites tanto a Echegaray como a Capitanich. La vuelta de la jefa del Estado a su despacho, anteayer, buscó reordenar nuevamente el discurso en medio de la tensión que se había generado entre sus funcionarios.

Capitanich el lunes negó que se analizara una modificación y al otro día se desdijo y anunció que el tema se trataría en las sesiones ordinarias del Congreso a partir de febrero. Lo había hablado con Echegaray, el autor de la medida. Pero no con Cristina. Horas después, Kicillof desmintió las modificaciones y anunció que tal decisión la habían tomado la Presidenta y él.

Cristina reunió anteayer al ministro de Economía y al jefe de Gabinete para coordinar el discurso y ordenó que fuera sólo Kicillof quien hablara del tema. Por eso, ayer Capitanich evitó dar explicaciones y sólo se concentró en respetar las palabras del nuevo jefe de la cartera económica. "No tengo más comentarios que hacer, los comentarios que ha realizado el ministro Axel Kicillof por instrucción de la presidenta de la Nación son definitivos", insistió.

Por su lado, el responsable de la recaudación pública aseguró ayer que no piensa renunciar a su cargo y les dijo a sus colaboradores que se prepara para mantener su gestión activa. "Yo no me voy a ir, y nadie me lo pidió. Pude convivir con varios ministros desde Lavagna hasta ahora, y no me voy a ir a menos que haya un fracaso en mi gestión", dijo anoche Echegaray a LA NACION.

Fuentes cercanas al funcionario, blanco de todas las críticas dentro y fuera del Gobierno, ratificaron que "Ricardo está tranquilo y no piensa dar un paso al costado", un gesto que Kicillof tratará de forzar pese a no decirlo públicamente y a sabiendas de que no tiene el apoyo de Cristina Kirchner para desplazarlo.

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