Boudou refacciona el Senado, pero no informa cuánto gasta

No se sabe a qué firma le adjudicaron las obras; escaso cuidado del patrimonio histórico
Gustavo Ybarra
(0)
19 de febrero de 2012  

En medio de los recortes de subsidios dispuestos por el Poder Ejecutivo, el vicepresidente Amado Boudou dispuso la realización de importantes obras de refacción y remodelación en las oficinas del área de presidencia del Senado por un monto y mediante un procedimiento que permanecen en el más absoluto de los secretos, a pesar de tratarse de documentación que debería ser de libre acceso público.

El velo impuesto por Boudou y sus funcionarios provoca una creciente ola de rumores y versiones acerca del alcance de las obras, entre las que figuran la instalación de un costoso jacuzzi y el uso como gimnasio particular del vicepresidente de la oficina que durante la gestión de Julios César Cobos ocupó la Dirección de Prensa de la Cámara.

A esto se suma la preocupación del personal del Senado sobre el maltrato a dependencias que integran un edificio declarado monumento histórico nacional, como lo es el Palacio del Congreso. En este sentido, LA NACION ya dio cuenta en ediciones anteriores de que se han pintado de blanco, al igual que las paredes, marcos y molduras de caoba y que se instalaron pisos flotantes sobre el parqué de roble de Eslavonia. Los empleados y periodistas más veteranos en el Congreso recordaron que algo similar hizo la última dictadura militar, que en su afán por blanquear paredes también pintó la boisserie del palacio.

En el transcurso de la semana pasada LA NACION intentó comunicarse con el secretario administrativo del Senado y mano derecha de Boudou, Juan Zabaleta, y el jefe de la Dirección General de Administración, Carlos Dicchiara, para tener acceso el expediente por el que se adjudicaron las obras. Los funcionarios nunca respondieron a las requisitorias.

La única documentación pública que existe es el decreto de presidencia (DP) 1006/11, del 30 de diciembre del año pasado, por el que Boudou y Zabaleta dispusieron la realización de las obras, justificándolas en el "estado en el que se encuentra el área de presidencia del Senado" y en el hecho de que durante el mes de enero "el suscripto [Boudou] deberá hacerse cargo del Poder Ejecutivo Nacional" por la intervención quirúrgica a la que debió someterse la presidenta Cristina Kirchner.

Pero el documento más que aclarar abre nuevos interrogantes. Así, en sus considerandos se establece que, como una excepción, los pliegos para la adjudicación de la obra serán gratuitos.

Sin embargo, los trabajos de remodelación ya estaban en marcha menos de dos semanas después del decreto, por lo que la obra debió haber sido adjudicada de manera directa.

Según la reglamentación vigente, el presidente de Senado sólo puede realizar contrataciones directas en el caso de que la operación sea inferior a 25.000 pesos.

Sin son verdad las versiones que circulan en la Cámara, sólo el costo de un jacuzzi casi supera esa cantidad (si se toma en cuenta que el precio más bajo de mercado es de 19.000 pesos más IVA).

Esa normativa también fija una serie de excepciones, ninguna de las cuales encuadra con la situación registrada en el Senado.

De hecho, una de las causales para eludir la licitación sin límite de costo es la realización de obras que requieran un trabajo especializado.

Sin embargo, en la Dirección de Museo Parlamentario, oficina que depende de la Cámara alta, confirmaron a LA NACION que no hubo ningún tipo de consulta relacionada con la preservación del valor histórico del edificio, aunque también aclararon que no se trata de un trámite obligatorio.

En secreto

Por lo pronto, el monto total de la obra, cómo y a quién fue adjudicada y con qué tipo de procedimiento (licitación o contratación directa) permanecen en el más absoluto de los secretos.

Las reformas en el área de presidencia del Senado forman parte de todo un plan que Boudou instrumentó desde su llegada a la Cámara alta, después de haberse negado durante más de un mes a coordinar la transición con Cobos, su antecesor en el cargo.

Además de estas obras, los cambios introducidos por el vicepresidente incluyen la contratación de un chef y una "carta gourmet" en el comedor del Senado, en el cual se aplicará derecho de admisión; la duplicación de dietas y gastos de representación de los senadores y la instalación de un punto de obtención de la tarjeta SUBE en el hall de entrada al público.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.