Brasil apuesta a una devaluación

Teme que si la Argentina dolariza, eso la acerque a Estados Unidos y al ALCA
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22 de diciembre de 2001  

SAN PABLO.- En Brasil, desde el gobierno y la industria, el pensamiento económico y el mercado financiero, el consejo es unánime: la Argentina tiene que devaluar.

Es uno de los pocos temas que generan en Brasil una unanimidad total desde hace más de un año, cuando la convertibilidad comenzó a ser atacada con más fuerza. Como si estuviera "operando" para evitar que otra opción sea adoptada -la dolarización, por ejemplo-, hasta el gobierno brasileño salió ayer a condenar el tipo de cambio argentino.

Primero, Fernando Henrique Cardoso, que ayer se comunicó telefónicamente con Ramón Puerta "para manifestarle (a la Argentina) el apoyo y la solidaridad de Brasil en este momento de su historia" e interiorizarse de cómo continuará el proceso institucional en nuestro país, mencionó literalmente "la cuestión del cambio" como uno de los problemas que precisan ser resueltos y prometió ayuda brasileña en caso de que el país "adopte un plan con coherencia para su recuperación".

Uno de sus colaboradores directos, el ministro de Comunicaciones, Pimenta da Veiga, aclaró a qué se refería Cardoso: le dijo a O Globo que la Argentina se resiste a la devaluación "porque significa una confirmación de que el país se empobreció". Y recordó que en Brasil las incertidumbres recién fueron vencidas en 1999, tras la devaluación del real.

Por si quedaba alguna duda, el presidente del Banco Central brasileño, Arminio Fraga, dijo en Montevideo que hace "una pequeña hinchada" para que la Argentina devalúe, porque "permitiría el inicio del crecimiento de la economía" y facilitaría la adopción de una moneda común en el Mercosur en un futuro.

Analistas económicos, como Maria Clara do Prado, también están del lado de la hinchada de la devaluación. "La dolarización sería un paso más radical para una economía que no crece, que sufre de baja competitividad y que no tiene escala para competir con los Estados Unidos". En cambio, "como la crisis ya hizo un daño tan grande, los daños de la devaluación no serían tan insoportables".

Luiz Carlos Mendonça de Barros, ex ministro de Cardoso, socialdemócrata y dueño de una agencia de asesoramiento financiero, también condena el currency board . "Con el peso flotando libremente, el primer camino que veo es desarmar integralmente el modelo monetario y cambiario actual, con el abandono de la convertibilidad."

Según Mendonça de Barros, la clave es devolver la libertad para que el gobierno emita moneda, "hacer ilegal el uso del dólar" y adoptar el régimen de metas de inflación, que actualmente usa Brasil.

La industria, por un cambio

La Confederación Nacional de la Industria (equivalente a la UIA argentina) ni esperó que le preguntaran sobre el tema. Envió ayer un comunicado anunciando que considera "inevitable que la Argentina reestructure su deuda externa y altere el cambio".

Según Sandra Ríos, economista de la CNI, a pesar de que los productos brasileños se beneficiaron de la competitividad que obtuvieron frente a los productos en pesos argentinos, "las exportaciones brasileñas a la Argentina perdieron participación por causa de la recesión". Es decir, para los industriales locales, una devaluación, si bien reduciría las ventajas competitivas de los productos brasileños, podría terminar aumentando el consumo de productos brasileños.

En el fondo, lo que Brasil rechaza es la dolarización, que acercaría a la Argentina más a los Estados Unidos en un momento en que comienza a calentarse el debate para la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y cuando Brasil precisa cada vez más a la Argentina para enfrentar las cláusulas proteccionistas del fast track .

Por eso, la semana última, el ministro de Hacienda, Pedro Malan, dijo que con una dolarización en la Argentina "sería más difícil avanzar en la integración del Mercosur".

Michel Alaby, presidente de la Asociación de Empresas Brasileñas para la Integración de Mercados, afirmó en voz alta lo que Malan insinuó. "Si la Argentina completa la dolarización de su economía, los Estados Unidos prácticamente van a absorber a la Argentina y, en ese caso, Brasil va a quedar aislado."

Según Alaby, la Argentina quedaría "completamente aprisionada a la política económica y monetaria norteamericana". Y según su visión, compartida por parte del establishment industrial de San Pablo, el riesgo mayor sería el contagio de una dolarización a países como Paraguay, Uruguay o Bolivia.

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