Bullrich, en un callejón sin salida

Luciana Vázquez
Luciana Vázquez PARA LA NACION
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5 de mayo de 2016  • 19:08

Para el ministro Bullrich esta paritaria es una prueba de fuego: es la negociación salarial docente que depende directa y exclusivamente de su cartera. Ya no se trata solamente de fijar pisos salariales para acuerdos que pelean y cierran los gobernadores como sucede con el nivel inicial, primario y secundario. En las paritarias universitarias los éxitos y los fracasos quedan sobre la mesa del ministro de Educación nacional. Los sueldos de los docentes universitarios y de los colegios preuniversitarios dependen de la nación.

Por eso la paritaria docente universitaria le quema a Bullrich. Ayer por la noche, después del fracaso de la sexta reunión paritaria que había arrancado a las 18.30hs, se lo vio preocupado en la cena de recaudación de fondos de la Fundación Libertad, que contó con el presidente Mauricio Macri y el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa como oradores. Bullrich compartía mesa con el secretario de Seguridad de la nación, Eugenio Burzaco, el ministro de Trabajo de la nación Jorge Triaca y también con el ex banquero Fernando de Santibáñez y Gustavo Herrera, un hombre muy vinculado con la Universidad de Harvard.

A pesar de la interesante compañía, se lo veía silencioso y preocupado a Bullrich: quijada sostenida con la mano, codo sobre la mesa. Ceño enjuto. Apagado, lejos del carisma y la expansividad que lo caracteriza y que su estatura física hace indisimulable. Ayer Bullrich no estaba a su altura.

El gobierno está en un callejón sin salida. Tiene la llave del conflicto en sus manos, los fondos, y Bullrich tiene menos argumentos que sus pares provinciales, que cerraron aumentos antes del inicio de clases, para regatear puntos porcentuales que le mejoren la vida a 130 mil docentes universitarios, que ocupan 170 mil cargos, y 12 mil preuniversitarios, responsables de 23 mil cargos docentes en los colegios de las universidades, según datos provistos por el ministerio de Educación nacional. Los universitarios no ven un aumento de sueldo significativo desde septiembre del año pasado. Difícil los retaceos del gobierno en el medio de una proyección anual del acumulado de inflación para el primer cuatrimestre cercana al 40 por ciento según consultoras privadas.

"Hasta octubre le íbamos ganando 4 o 5 puntos a la inflación. Como se disparó, ya entonces nuestros salarios quedaron atrasados. Sumale que todos estos meses de enero hasta ahora no tuvimos aumento", explica Bethencourt.

Los sindicalistas tienen la fuerza del paro que no dudan en ejercer con dureza y en este contexto, mejores argumentos. Si el macrismo busca "una revolución educativa" y la "jerarquización del docente", como insiste el presidente Macri y su ministro de Educación, se imponen preguntas: "Si a los bancarios le dieron 33 por ciento retroactivo a enero, ¿por qué no darle a los docentes universitarios un 35 por ciento retroactivo a febrero y en cuotas en tiempos razonables? Aceiteros consiguió 38 por ciento a marzo o abril"

El planteo lo hace el profesor de matemática del Buenos Aires Néstor Di Milia, con más de veinte años de docente, y secretario general de AGD del Colegio Nacional Buenos Aires, alineada con Conadu Histórica.

Por el fracaso de la reunión paritaria de ayer los argumentos no alcanzaron.

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