Buscan ocupar un puesto clave contra la corrupción

Pinzón, su último titular, había sido nombrado por Menem
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26 de agosto de 2001  

Un puesto clave para la lucha contra la corrupción en el Estado está vacante: de la elección del nuevo fiscal nacional de Investigaciones Administrativas dependerá que el organismo se revitalice, contribuya a dar mayor transparencia a los actos de gobierno y mejore el control de los gastos oficiales.

El procurador general, Nicolás Becerra, llamó a concurso para designar al sucesor de Néstor Pinzón, titular del organismo desde que el ex presidente Carlos Menem lo designó, en febrero de 1991, hasta que falleció, en junio último. "Tengo fundadas esperanzas de que una renovada conducción de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas (FIA) revalorice el papel clave del organismo", dijo Becerra a LA NACION.

La escasa actividad de la Fiscalía durante la gestión de Pinzón (hay registro de una sola denuncia presentada por el organismo ante la Justicia) y la promesa de campaña de una gestión transparente llevaron al presidente Fernando de la Rúa a crear la Oficina Anticorrupción (OA), donde designó al ex juez José Massoni.

La FIA depende del Ministerio Público, un órgano extrapoder, tiene un presupuesto anual de 3.429.000 pesos y 50 funcionarios, según datos oficiales de la Procuración. El nuevo funcionario cobrará 10.000 pesos mensuales, los cinco fiscales generales (dos cargos están vacantes y también se cubrirán por concurso) ganan 7000 y los 16 fiscales administrativos superan los 4000 pesos. El organismo tiene las mismas atribuciones de investigación que la OA, que depende del Ministerio de Justicia y ganó detractores por sus denuncias contra ex y actuales funcionarios, muchos de los cuales están presos o procesados.

La FIA tiene otras facultades, como realizar inspecciones en todo organismo o institución que administre recursos estatales, efectuar denuncias y asumir directamente el ejercicio de la acción pública y reclamar la remoción de cualquier funcionario hasta la jerarquía de ministro que obstaculice sus pesquisas.

No tiene funciones relativas a la prevención de corrupción -controlar las declaraciones juradas y opinar en materia de conflictos de intereses e incompatibilidades- que pasaron de la desaparecida Oficina de Etica Pública a una de las dos direcciones de la OA (Política de Transparencia, a cargo de Roberto de Michele, y Política de Investigaciones, de Manuel Garrido).

Los candidatos

Entre el 3 y el 13 del mes próximo se conocerán los nombres de los aspirantes a nuevo fiscal nacional de Investigaciones Administrativas.

Un jurado, presidido por Becerra e integrado por los cuatro procuradores ante la Corte Suprema, elaborará una terna tras tomar exámenes orales a los diez candidatos con mejores antecedentes. Luego, el Presidente elegirá a uno de los tres candidatos y remitirá su pliego al Senado, que deberá dar acuerdo para el nombramiento.

Dos decenas de personas, cuyas identidades no fueron dadas a conocer por la Procuración, retiraron las condiciones del concurso. Varios nombres suenan en Tribunales como posibles aspirantes a fiscales administrativos, aunque ninguno de ellos lo confirme oficialmente.

Massoni sería el candidato natural, dicen allegados a Becerra, que en octubre último remitió al Congreso un proyecto de ley para quitarle a la OA las facultades investigativas y revitalizar la FIA. También se menciona al fiscal ante la Casación Raúl Plée, al fiscal ante la Cámara del Crimen Norberto Quantín, al ex camarista federal y hoy secretario de una fiscalía de instrucción Diego Peres, a los fiscales ante tribunales orales Luis Cevasco y Oscar Ciruzzi y hasta al fiscal federal Carlos Stornelli.

El procurador dispuso, el 24 de agosto de 1998, intervenir la fiscalía administrativa porque, según dijo entonces, "es un organismo que no sirve para nada, está completamente paralizado, gasta mucho dinero, tiene excesivos recursos humanos y materiales y realiza una tarea muy pobre".

La auditoría de la FIA estuvo a cargo del fiscal general de la Procuración Santiago Teruel, otro de los aspirantes a reemplazar a Pinzón, y concluyó que en el organismo había algunas irregularidades y exceso de personas para las funciones que cumplía.

Desde entonces, el número de funcionarios bajó de 90 a 50, se redujeron las líneas telefónicas y controlaron a los empleados "ñoquis". Sin embargo, el organismo sigue sin explotar sus amplias atribuciones. Del sucesor de Pinzón dependerá que eso ocurra.

Los fiscales

Sadi Conrado Massüe

  • Estuvo a cargo de la Fiscalía entre 1962 y 1981. Un año después tuvo un paso fugaz por el organismo Luis Carlos Cabral. En esos 21 años se abrieron 2697 expedientes, de los cuales se obtuvo condena judicial en el uno por ciento.
  • Ricardo Molinas

  • Gestionó la FIA entre 1983 y 1991. En ese lapso se tramitaron unos 2650 expedientes sobre los que no recayó ninguna resolución judicial definitiva. Tuvo fama de indócil y denuncio a militares y ministros del Proceso y del menemismo.
  • Néstor Pinzón

  • Tuvo el cargo entre 1991 y el 22 de junio último, cuando falleció. Durante su gestión sólo se presentó un expediente ante la justicia federal. Fue designado por el ex presidente Carlos Menem.
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