Cacerolazo frente a los tribunales

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29 de diciembre de 2001  

"Fuera la Corte corrupta", dicen las pancartas. "Argentinos: ya echanos a Cavallo y a De la Rúa, ahora le toca a la Corte", reza una bandera que atraviesa la fachada del Palacio de Tribunales. Elvira Suni tiene 72 años y es una de las 500 personas que realizaron ayer, convocadas por la Asociación de Abogados Laboralistas, un cacerolazo frente al Palacio de Tribunales para pedir la renuncia de los nueve miembros de la Corte Suprema de Justicia.

"Hay que sacarlos, no sé cómo pero hay que sacarlos. Tendríamos que estar todos los días acá hasta que se vayan", grita una mujer canosa al tiempo que agita una cuchara de postre contra una cacerola abollada, cansada de los golpes. "No entienden que no hay nada peor que el pueblo enfurecido", completa enojada.

Algunos llegan al lugar ya advertidos de que se trata de un cacerolazo, munidos de ollas, cucharas y latas. El resto improvisa formas de hacer ruido. Agitan sus carpetas o consiguen palos para que suenen contra los carteles de señalización del tránsito. Otros sólo aplauden, mientras el sonido de silbatos y cornetas surca el aire.

Entre la multitud hay muchos abogados. Osvaldo Beatti carga un pesado maletín y es uno de ellos. Enérgico, golpea su paraguas contra un poste: "Los políticos no escuchan y no nos sentimos representados por ellos. Así es como se expresa el partido de la bronca", grafica.

Pasadas las 3 la gente empieza a dispersarse. El ruido de las cacerolas se pierde de a poco. En la calle quedan, bajo el sol, los resabios de una tarde de protesta. Panfletos con la consigna "Basta, que renuncie la Corte", palos y hasta alguna cacerola olvidada.

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