Asoma el poskirchnerismo

Alejandro Catterberg
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21 de julio de 2013  

Estamos frente a una campaña corta y novedosa. En menos de un mes se realizarán, por segunda vez, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y en esta ocasión una de las fuerzas políticas relevantes de la ciudad decidió resolver sus candidaturas mediante este procedimiento. El Frente UNEN tiene la oportunidad de convertirse en un serio competidor de Pro, un hecho impensado hace unos pocos meses cuando sus principales dirigentes se encaminaban a presentar varias candidaturas y fraccionar el voto del espacio.

El macrismo , por su parte, pone en juego su predominio electoral en la ciudad de Buenos Aires. Desde que Mauricio Macri se presentó por primera vez como candidato en 2003, ganó las cuatro elecciones donde encabezó la boleta (además participó en tres segundas vueltas, donde ganó dos y perdió una), con un promedio del 41% de los votos.

Pero en las tres elecciones donde Pro participó sin su líder en las boletas, el promedio de votos descendió al 22%. En dos de ellas, la elección presidencial de 2007 y 2011, el macrismo no presentó candidato a presidente y con boletas cortas, encabezadas por Federico Pinedo, consiguió un corte de boleta de 14 y 20 puntos, respectivamente. En la otra elección, la de diputados de 2009, Gabriela Michetti se impuso con el 31% de los votos. Este pareciera ser el piso electoral del espacio.

Varias son las razones por las que Pro debería triunfar nuevamente en la ciudad. Por un lado, cuenta con una gestión de gobierno aprobada por la mayoría de los porteños. Se les reconoce un elemento principal, hacen obras, construyen, invierten como ninguna otra gestión en la ciudad en los últimos 30 años.

En las encuestas, cuando les pedimos a los porteños que destaquen lo positivo, mencionan el Metrobus (que es un gran éxito en términos de opinión pública), los arreglos de plazas, parques, calles y veredas, las bicisendas, la creación de la Policía Metropolitana y la construcción de puentes y túneles, entre otras.

A su vez, Mauricio Macri es considerado el principal opositor a Cristina Kirchner , hecho que juega a favor en un distrito donde la Presidenta es ampliamente rechazada y la elección posiblemente se nacionalizará.

Por último, el macrismo cuenta con varias figuras con altos niveles de popularidad en el distrito: además del jefe de gobierno, Gabriela Michetti , Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, entre otros, tienen una muy buena evaluación por parte de los porteños.

El kirchnerismo tiene en la ciudad de Buenos Aires un panorama difícil. El apoyo a la Presidenta, que nunca fue muy elevado entre los porteños, se ha ido desgastando fuertemente desde que obtuvo la victoria en 2011 (donde incluso triunfó en la Capital con el 35% de los votos).

Así y todo, la estimación de la encuesta de Poliarquía Consultores, que hoy publica LA NACION, ubica a Daniel Filmus próximo al 20% de los votos. Es un número que le permitirá pelear la banca por la minoría en el Senado y que le posibilitará al kirchnerismo el ingreso de, al menos, dos diputados nacionales. Es también un porcentaje que refleja que el gobierno nacional no está tan débil a nivel nacional como algunos sectores sociales suponen. En comparación, en 2009, el Frente para la Victoria obtuvo en la ciudad de Buenos Aires el 12% de los votos. Este año puede llegar a casi duplicar ese valor.

Finalmente, una novedad surge en esta elección. Elisa Carrió ha logrado reponerse del 4% de los votos que obtuvo en 2011. Su imagen se ha estado recuperando fuertemente en los últimos meses, en paralelo con las denuncias públicas de corrupción que han surgido sobre el kirchnerismo.

Carrió es la figura central del Frente UNEN, encabeza tan holgadamente las preferencias electorales que hasta corre el riesgo de que sus rivales no superen el 22% de piso que se impusieron como regla para comenzar a dividirse las posiciones en la lista final de diputados con las que el frente competirá en octubre. Si esto llegará a suceder no es un dato que Carrió debería festejar, porque tendría el efecto de dispersar parte de los votantes de Ricardo Gil Lavedra o de Martín Lousteau o de otras fuerzas políticas.

La atención nacional no estará en la elección de la ciudad, sino en la provincia de Buenos Aires. Allí el gobierno nacional pareciera hoy contentarse con, incluso, sacar 20 puntos porcentuales menos que el 57% que obtuvo hace sólo 20 meses. Luego del 11 de agosto, comenzará a quedar claro que no existe posibilidad de una reforma de la Constitución y que el kirchnerismo carece de figuras relevantes para suceder a Cristina.

Pero la elección de la Capital puede ser clave en un aspecto: el Gobierno pierde dos senadores que le responden (Daniel Filmus y Samuel Cabanchik, un desconocido para la opinión pública que ingresó como opositor, pero terminó acompañando al oficialismo).

Las fuerzas no kirchneristas cuentan con la posibilidad de ganar los tres senadores y de esa forma hacer peligrar el quórum del gobierno nacional en la Cámara alta. La Argentina poskirchnerista está cada vez más cerca.

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