Cambio de look y nostalgia del remise, la nueva vida de Centeno

Fuente: Archivo
Evaluó dejar de ser un testigo protegido, pero temió por su seguridad; lo primero que hizo fue pedir un cuaderno
Iván Ruiz
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6 de enero de 2019  

Lo primero que pidió Oscar Centeno cuando se instaló en su nueva casa fue un cuaderno y una lapicera. Quería escribir minuciosamente -como ya lo había hecho con los recorridos de Roberto Baratta - su experiencia el día después del caso de corrupción más importante de los últimos años: los cuadernos de las coimas.

El chofer Centeno añora por estos días, como nunca antes, volver a manejar su remise. Quiere retomar su vida cotidiana, regresar a su casa, alejarse de los custodios armados. Evaluó en las últimas semanas abandonar el programa de protección a imputados, según pudo reconstruir LA NACION sobre la base de fuentes oficiales. Pero dio marcha atrás por el temor a posibles represalias de algunos de los involucrados en la causa. Centeno ya no es el mismo que caminó, a fines de agosto, por los pasillos de Comodoro Py junto al fiscal Carlos Stornelli , esa foto que lo inmortalizó en todos los diarios. Cambió su look. De hecho, los funcionarios que viajaron para verlo solo lo reconocieron porque llegó rodeado por un grupo de custodios con armas largas.

Encontrar al chofer de Baratta fue una experiencia de película. Los funcionarios judiciales que lograron entrevistarlo viajaron en auto durante horas hacia el interior de la provincia de Buenos Aires. Tomaron distintas rutas, caminos de tierra y hasta dieron vueltas para desorientarlos. Se encontraron en una fábrica abandonada, relataron fuentes judiciales.

Su estado de ánimo a lo largo de estos cinco meses es oscilante, aunque suele estar "bajoneado", sostuvo una fuente que conoce el expediente. En esos momentos, justamente, es cuando analiza dejar el programa de protección a imputados. Todavía no asimila las consecuencias que generó con los cuadernos de las coimas.

Quienes saben de su nueva vida cuentan que habitualmente lee mucho y también dedica varias horas a ver televisión. Por ahora, no volvió a trabajar.

Centeno está procesado como miembro de la asociación ilícita, pero fue liberado el 3 de agosto. Desde ese momento, el chofer ingresó voluntariamente en el programa de protección a imputados por motivos de seguridad.

Mientras tanto sigue atento desde algún lugar de la Argentina las novedades de las distintas causas judiciales que enfrenta.

De hecho, su abogado, el defensor oficial Gustavo Kollmann, recibe su llamado todas las semanas; son largas conversaciones que exceden lo estrictamente jurídico y se extienden a otros temas.

El chofer Centeno añora por estos días, como nunca antes, volver a manejar su remise.
El chofer Centeno añora por estos días, como nunca antes, volver a manejar su remise. Fuente: Archivo

El chofer fue liberado por el juez Claudio Bonadio , pero al ingresar al programa su libertad inevitablemente se restringió por las medidas de seguridad implementadas para protegerlo.

Durante sus peores momentos, el chofer le recuerda a su entorno que esos cuadernos que el periodista de LA NACION Diego Cabot le entregó a la Justicia eran solo una herramienta para resguardar su fuente laboral si algún día Baratta decidía apartarlo de su puesto.

Era su chofer, pero también cumplía otras tareas que llegaron a incluir hasta realizar arreglos domésticos en la casa de su jefe, detallaron fuentes judiciales.

Centeno repite una y otra vez que quiere volver a manejar, que quiere volver a ser aquel remisero anónimo que fue, hasta que estalló el escándalo.

Pero si finalmente se decide a abandonar el programa se enfrentará con un panorama complicado. Ya no tendrá a disposición ninguno de sus ocho autos, que fueron secuestrados por la Justicia y son parte del embargo dispuesto por el juez sobre su patrimonio.

Su situación judicial tampoco cambiará si Centeno intenta volver a realizar una vida normal. La Cámara Federal confirmó su procesamiento como miembro de la asociación ilícita que encabezaba Cristina Kirchner.

"Quedó involucrado en la misma situación que Ernesto Clarens. ¿A vos te parece que pudieron tener un rol parecido? Es una injusticia", planteó su abogado. Su defensa prepara por estas horas una apelación ante la Cámara de Casación.

Desde su entorno aseguran que probablemente Centeno permanezca dentro del programa hasta que concluya el juicio, cuyo comienzo está previsto para mediados de este año. Tiene miedo por su seguridad.

"Es una persona muy conocida. Ya no creo que tenga problemas de seguridad", dijo un magistrado que participa de la investigación.

"Hay tantas personas que no lo querrían ver nunca más", planteó, en cambio, otra fuente con poder de decisión en el expediente. Mientras tanto y ante las dudas, el chofer Centeno sigue escribiendo sus cuadernos.

La relación de Centeno con el kirchnerismo se gestó en una remisería. Cuando desembarcó en la Casa Rosada, la gestión de Cristina Kirchner se encontró con unos 100 choferes que trabajaban para el Estado de forma tercerizada, a través de la empresa Transcom Service.

Centeno quedó asigando a Roberto Baratta. El chofer fue ampliando su negocio. Durante el período en el que trabajó habría adquirido unos ocho autos para que trasladen a los funcionarios kirchneristas. En la última etapa, la Casa Rosada decidió emplear directamente a los choferes sin intermediación de la remisería.

Por: Iván Ruiz

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