Capitanich retoma el diálogo con el gremialismo y con los empresarios

Se reunirá en la Casa Rosada con las cúpulas de la CGT y la CTA oficialistas y, más tarde, con hombres de negocios y banqueros; el agro y el sindicalismo opositor volvieron a quedar afuera
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22 de noviembre de 2013  

En su segundo día como jefe de Gabinete, Jorge Capitanich buscará relanzar hoy el llamado "diálogo social" al recibir, por separado, a la cúpula de la CGT y la CTA oficialistas, y a empresarios y banqueros. Las reuniones, que tendrán lugar en la Casa Rosada, refuerzan la idea de que la presidenta Cristina Kirchner delegará en el ministro coordinador el manejo de los asuntos más pesados de la gestión.

El encuentro con los gremios está previsto para las 11. Además de Capitanich serán anfitriones el flamante ministro de Economía, Axel Kicillof, y su par de Trabajo, Carlos Tomada.

La invitación a la CGT llegó a oídos del jefe de la central, el metalúrgico Antonio Caló, de boca del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que llamó a varios de los asistentes. Estarán además Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Uocra), Ricardo Pignanelli (Mecánicos) y Jose Luis Lingeri (Obras Sanitarias). De viaje, Omar Viviani (taxistas) no será esta vez de la partida.

Según pudo saber LA NACION, los hombres de la CGT llegan a la cita con Capitanich con ánimo de "escuchar y ver", pero esperan irse de la Casa Rosada con una idea clara de cómo seguirá el diálogo con el Gobierno de aquí en más, y de cuáles serán las reglas de juego en la nueva etapa que, creen, se puso en marcha con los cambios de gabinete.

Los gremialistas volverán a poner en escena su respaldo compacto a Cristina Kirchner, aunque esperan que en los próximos días lleguen señales concretas respecto de los temas económicos que más los preocupan por estas horas: la inflación persistente, el freno en la creación de empleo y la pérdida de competitividad de algunos sectores, sobre todo ligados a la industria.

Por la CTA estarán el líder de la central, Hugo Yasky; su segundo, Pedro Wasiejko, y la jefa de Ctera, Stella Maldonado. "Va a ser un primer encuentro protocolar, de presentación. Pero después esperamos poder retomar los temas que quedaron pendientes, como las medidas contra el trabajo no registrado", dijo ayer Yasky a LA NACION.

Afuera de la convocatoria quedaron las centrales enfrentadas con la Casa Rosada: la CGT de Hugo Moyano, la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo, y la CTA de Pablo Micheli (ver aparte).

Por otra parte, como cada vez que pretende mejorar su imagen, el Gobierno convocó para mañana a parte del empresariado nacional con intenciones de hacerlo participar de una mesa de diálogo. Capitanich se verá a las 15 con quienes fueron definidos por Cristina Kirchner, hace más de dos meses, como "los titulares", o "dueños de la pelota".

Estarán allí Jorge Brito (asociación de bancos de capital privado nacional), José Urtubey (Unión Industrial Argentina), Daniel Funes de Rioja (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), Marcelo Fernández (Confederación General Económica) y Gustavo Weiss (Cámara Argentina de la Construcción), entre otros.

La convocatoria volverá a ser, de todos modos, incompleta. Al igual que en las últimas oportunidades en que hubo contacto entre el Gobierno y parte de los hombres de negocios, no se invitó tampoco esta vez a ningún referente del agro, el sector más competitivo de la producción nacional. "Es extraño, pero en realidad ya venía ocurriendo", se quejaron en una de las entidades que componen la Mesa de Enlace, donde recordaron que tampoco habían sido tenidos en cuenta para el acto de asunción del nuevo ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, algo que sí ocurrió en otras oportunidades, como durante la jura en el cargo de Julián Domínguez.

Ya son varias las veces que el Gobierno intenta mostrarse dialoguista con el empresariado cuando considera que se abre una nueva etapa.

Una de ellas fue, por ejemplo, después de la derrota en las elecciones legislativas de 2009, con Aníbal Fernández como anfitrión. El entonces jefe de Gabinete les dijo ese día a los ejecutivos que, de ahí en más, él sería el conductor del vínculo con ellos, proyecto que quedó en la nada: no volvieron a verse.

El otro ensayo fue después de las elecciones presidenciales de 2011, con el contundente triunfo de Cristina Kirchner, y los últimos, hace más de dos meses, días después de las primarias, en dos encuentros que se desarrollaron en Río Gallegos y en la Casa Rosada, al cabo de los cuales la Presidenta anunció modificaciones en el monotributo y en el Impuesto a las Ganancias. De aquellas reuniones también participaron la CGT y la CTA alineadas con la Casa Rosada.

Encuentro en Río Gallegos

Cita con Cristina

El 21 de agosto, en Santa Cruz, la Presidenta fue anfitriona del encuentro con empresarios, en el marco del "diálogo social" lanzado tras la derrota en las primarias. En la foto, con uno de los asistentes, Eduardo Eurnekian

El moyanismo y Micheli, enojados

La tenue expectativa que el desembarco de Jorge Capitanich había generado en la CGT de Hugo Moyano se evaporó ayer. "Evidentemente, no hay voluntad de ampliar el diálogo", se quejó Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento). Sin embargo, admitió que "era de esperar" que el Gobierno volviera a dejarlos afuera.

El que no ocultó su malestar fue el jefe de la CTA opositora, Pablo Micheli. "Como sospechábamos, estamos frente a un cambio de nombres, pero no para corregir, sino para consolidar la política sectaria de seguir escuchando sólo la campana que les cuenta lo que quieren escuchar", dijo a LA NACION.

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