Capitanich y Bonfatti hablaron de narcotráfico

Se reunieron en la Casa Rosada; el jefe de Gabinete también recibió a Urribarri, a Ríos y a Buzzi
Mariano Obarrio
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6 de diciembre de 2013  

Como parte de la nueva estrategia de diálogo con los gobernadores del gobierno de Cristina Kirchner , el jefe del Gabinete, Jorge Capitanich , recibió ayer en la Casa Rosada al mandatario de Santa Fe, Antonio Bonfatti , con quien comenzó a tratar políticas conjuntas en energía, transporte, economías regionales, seguridad, lucha contra el narcotráfico y un plan para prevenir y reprimir potenciales saqueos, una de las principales preocupaciones en la agenda santafecina.

Tanto la Casa Rosada como los gobernadores temen un efecto contagio durante este mes de los saqueos que se registraron esta semana en Córdoba, durante un autoacuartelamiento policial por una protesta salarial.

La reunión comenzó antes de las 8 de la mañana y Bonfatti la consideró "muy fructífera". En un informe conjunto que dieron ambos, Capitanich señaló que se avanzó "en una agenda positiva en la relación con Santa Fe". El jefe del Gabinete señaló además que se hizo un "análisis muy meticuloso de cuestiones que tienen que ver con delitos, los de alcance federal, y ratificamos el compromiso de trabajo en el marco de las responsabilidades emergentes de cada parte".

Se refería a todas luces al avance del narcotráfico que en Santa Fe causó una ola de crímenes, saqueos a comercios y atentados, incluso contra la casa de Bonfatti, que fue baleada. Sin embargo, no dieron precisiones respecto de ese abordaje conjunto. Ello quedó de manifiesto cuando Bonfatti hizo luego declaraciones radiales: denunció "un pseudo sindicato" de ex policías que convocó anteayer "a la sublevación" policial para sumarse al reclamo de sus colegas cordobeses.

"Es un hecho gravísimo que denunciamos ante la Justicia, esperemos que tenga respuesta inmediata", dijo el gobernador. Confió que "todos los gobernadores" están "preocupados" por un posible "efecto contagio" del fenómeno de Córdoba y señaló: "Si éste es el método, es el método de la anarquía".

"Lo de Córdoba ha sido una situación muy grave", aseguró. Y reveló: "La semana pasada tuvimos un intento (de saqueo) de un grupo de delincuentes que fue abortado inmediatamente. Si a eso le agrega la policía, es un cóctel explosivo".

En la Casa Rosada, Capitanich y Bonfatti informaron que conversaron sobre futuras inversiones chinas de la empresa CMEC de 2500 millones de dólares para reactivar el tren Belgrano Cargas, que atraviesa 14 provincias, entre ellas la de Bonfatti, y sobre el impulso al gasoducto Norte, para "garantizar la provisión del gas" a Santa Fe.

Bonfatti agradeció la "actitud del Gobierno de tener línea abierta para monitorear situaciones". El mandatario santafecino, de origen socialista, es el segundo mandatario opositor a la Casa Rosada que recibió Capitanich. El primero había sido el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, de Pro, quien visitó Balcarce 50 el martes último.

Capitanich también recibió ayer a los gobernadores Sergio Urribarri (Entre Ríos), Fabiana Ríos (Tierra del Fuego) y Martín Buzzi (Chubut). Pero en estos casos todos tienen excelente o al menos buena relación con Cristina Kirchner. Buzzi fue junto con el intendente de Comodoro Rivadavia, Néstor Dipierro, y el CEO del Grupo Bridas, Carlos Bulgheroni.

Además, recordó que el martes próximo, a las 9, se entrevistará con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y que el jueves estará con el mandatario de Santa Cruz, Daniel Peralta, ambos peronistas disidentes enfrentados al Gobierno.

La agenda de reuniones con los gobernadores impidió que Capitanich pudiera ofrecer la habitual conferencia de prensa en la puerta de la Sala de Periodistas de la Casa Rosada. En cambio, la Casa Rosada convocó luego a los cronistas a una conferencia junto con Bonfatti en la que sólo se permitirían cuatro preguntas.

Ante ese condicionamiento, en el contexto del conflicto abierto por la decisión del Gobierno de no enviar la Gendarmería a Córdoba durante los saqueos, los periodistas se negaron a preguntar.

Por ese motivo, Capitanich convocó por la tarde a otra rueda sin límites de preguntas en la que abrió diciendo: "Decían que había puesto un cepo a las preguntas, pero nada que ver". También la cerró preguntando: "¿Están conformes ahora que pudieron preguntar bien?"

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