Carrió convoca a una "resistencia pacífica"

Participará de sendas marchas el 3 y 9 del mes próximo
Laura Serra
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30 de junio de 2002  

El 9 del mes próximo, Día de la Independencia, había sido elegido por el presidente Eduardo Duhalde para marcar una bisagra hacia una nueva etapa de prosperidad. Ese mismo día también fue escogido por gremios, sindicatos y asambleas barriales, aunque no precisamente por los mismos motivos que Duhalde: será para rechazar, con una movilización a Plaza de Mayo, la severa crisis política, económica y social.

Esta marcha será precedida por otra, el miércoles próximo, en rechazo a los actos violentos y a la muerte de dos piqueteros sucedidos la semana última en Avellaneda.

"Estos son momentos decisivos para la Nación. Frente a la amenaza de quienes quieren sembrar el caos, la sociedad debe expresarse, y puede hacerlo mediante una resistencia pacífica, alzando los valores más profundos de la democracia, la República y la paz", enfatizó la diputada Elisa Carrió (Chaco), líder de ARI y una de las convocantes a la movilización, organizada anteayer en la Casa de Nazareth.

En diálogo con LA NACION, la legisladora aseguró que los incidentes en Avellaneda fueron "planeados" por los sectores más duros del establishment económico y político para tomar el poder en esta etapa de transición del país. Esta maniobra, aseveró, tiene como objetivo instalar en la escena a un candidato afín a sus intereses: Carlos Menem.

-¿Usted cree que hubo un complot contra Duhalde?

-No sé si un complot, aunque sí creo que ingresamos en la fase final del régimen. Una fase autoritaria, por cierto, que estuvo precedida en estos días por una simultaneidad de hechos: suba del dólar, versiones sobre la renuncia de (Roberto) Lavagna y el fracaso de las negociaciones con el FMI, el regreso de Menem en los sondeos y una represión planificada con dos muertos que fueron buscados.

-¿Qué sector impulsa el caos?

-Hay sectores del establishment que formaron parte del régimen político y económico dominante durante la década de los 90 que son los directos beneficiarios de un escenario de caos. Y, en este esquema, su persona de confianza es Menem.

-Entonces, la policía bonaerense actuó confabulada con este interés en instalar el caos...

-Creo que armaron con infiltrados un acto simbólico de desorden y represión. Con muertos incluidos. ¿De dónde le venía el poder a esa policía para matar a mansalva a dos piqueteros frente a los fotógrafos? Es obvio que desde un lugar de enorme poder e impunidad.

-¿Cree que continuarán los actos de violencia?

-Esta estrategia autoritaria intentará avanzar para preservar al régimen político y económico y para que gobiernen los que saquearon el país.

-Entonces, según su lógica, esta fase continuará hasta desmoronar a Duhalde...

-Lo van a intentar. Por eso, la sociedad está ante una batalla decisiva. Para resistir esta amenaza son necesarias manifestaciones muy claras, activas y no violentas para insistir en que el camino sigue siendo la República y la democracia.

-¿Cree que la sociedad está dispuesta a este tipo de resistencia?

-El estado de conciencia del país, desde Ushuaia hasta La Quiaca, lo desea y lo quiere. Hay que pasar del estado de conciencia al acto de resistencia pacífico. No vaya a ser que después digamos que no nos dimos cuenta. Esta es una apelación a toda la sociedad: o nos damos cuenta o puede ser tarde.

-Pero Menem figura en las encuestas como el que la gente cree que será el nuevo presidente.

-Ese es el aparato cultural del miedo que funciona diciendo que el pasado puede regresar. Pero la elección trascendente está en nosotros, que debemos decidir si queremos la ficción, la mentira, la impunidad, la miseria, o si queremos la verdad y la justicia. Debemos elegir entre el roban pero hacen o la construcción de un nuevo país.

-Si bien usted lidera las encuestas en intención de voto, muchos dudan de que sea capaz de gobernar, de que tenga un proyecto de salida de la crisis.

-Quienes afirman eso son los mismos sectores del establishment que alientan regresar al pasado. Nosotros tenemos nuestros proyectos, que son diametralmente opuestos a los de ellos. Sé que vamos a ser subestimados, pero es el precio que vamos a pagar y lo acepto gustosa. Lo que sí me preocuparía es si fuera elogiada por estos grupos.

-¿Cree que competirá con Menem en las elecciones?

-Es posible. Sería la elección entre paradigmas totalmente contrarios.

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