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Carrió volvió a Casa Rosada y apoyó la reforma de las Fuerzas Armadas

Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Villegas
Jaime Rosemberg
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31 de julio de 2018  • 16:27

Llegó a mediodía, sigilosa y sin dar pistas, y se fue de la misma forma, toda una rareza en su vida política. En un cuidado bajo perfil, y luego de protagonizar duros contrapuntos con miembros de la oposición pero también de su propio espacio, Elisa Carrió volvió a la Casa Rosada.

El despacho del vicejefe de gabinete, Mario Quintana , fue el elegido para el regreso, en forma de almuerzo compartido, además, con su ya histórica mano derecha y actual funcionario de la jefatura de gabinete, Fernando Sánchez. Antes de eso, Carrió visitó-en el despacho contiguo-a José Torello, asesor presidencial y uno de sus amigos dentro del gabinete.

¿De qué se habló en el almuerzo? Según pudo saber LA NACION, Carrió contó sobre su gira por el Interior del país-Santa Fe, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Formosa y Misiones, fueron algunas de las provincias que recorrió en las últimas semanas-de su interés por el desarrollo de las Pymes, de su necesidad de "estar y ayudar cuando las cosas se complican". Dejó ante Quintana y Sánchez, mientras comía un ojo de bife con ensalada, una definición positiva sobre los cambios en el rol de las Fuerzas Armadas que anunciara el presidente Mauricio Macri la semana pasada. "Es correcto, está dentro de la ley y es lo que hay que hacer", elogió la líder de la CC-ARI.

El temario con Torello giró, también, en la preocupación de Carrió por las pymes como motor del país-ya lo habló con el propio ministro de Producción, Dante Sica-y un tema que les preocupa a ambos: los nombramientos de nuevos jueces, una inquietud que transmitió "Lilita" a su interlocutor. Quienes la vieron en ambas reuniones la describieron como "bastante bien de salud" y "de buen ánimo". Ya durante el fin de semana, Carrió había difundido una "cena con amigas" en la costanera correntina, en la que se animó incluso a hacer algunos pasos de rock.

Cerca de los protagonistas del diálogo negaron que la legalización del aborto-al que Carrió se opone de manera frontal-haya formado parte de la charla.

También negaron que Carrió se haya juntado con el propio Presidente o su jefe de gabinete, Marcos Peña, como hizo en anteriores visitas a la Casa de Gobierno. En la CC-ARI las opiniones están divididas: aunque nueve de los diez diputados están en contra de la legalización, otros referentes de su partido-como el propio Sánchez-están a favor.

Luego de sus cortocircuitos con el kirchnerismo en el extenso debate sobre el aborto en la Cámara de Diputados, cortocircuitos que incluyeron peleas con propios integrantes de Cambiemos como el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó , Carrió se llamó a silencio. Su vuelta fue, a diferencia de las anteriores, sin hablar con la prensa y con estricto bajo perfil.

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