Castells se multiplica en los medios, pero no mejora su imagen

Coinciden en ello varios encuestadores
Oliver Galak
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22 de abril de 2006  

Una candidatura más simbólica que electoral, más orientada a justificar la figura de "perseguido político" que a competir efectivamente por la presidencia de la Nación.

Aunque hasta ahora no hay ningún sondeo de intención de voto sobre la postulación del piquetero Raúl Castells para las elecciones presidenciales del año próximo, los principales encuestadores de la Argentina sostienen que sus chances electorales son nulas y que -pese a su alta exposición mediática- su imagen pública es muy negativa.

"Creo que no tiene ninguna posibilidad como candidato a presidente -opinó Analía del Franco, titular de Analogías-. Ya ha habido otros casos de piqueteros que se presentaron como candidatos y no les fue bien."

Castells, jefe del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), se presentó en las elecciones de octubre último como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, en una lista que compartió con su esposa, Nina Pelozo, como candidata a senadora. Sacó el 0,29% de los votos (unos 19.000 sufragios).

La consultora Ipsos-Mora y Araujo midió semanas atrás la imagen de Castells: el 73%, negativa; el 11%, positiva. "Las veces que los piqueteros se han postulado, han tenido un bajísimo nivel de apoyo. El nivel de conocimiento público que alcanzan no se traduce en un caudal electoral", dijo Santiago Lacasse, director ejecutivo de esa firma.

En las últimas elecciones también fue candidato a diputado en la provincia el piquetero Néstor Pitrola, del Polo Obrero. Consiguió el 1,49% de los votos. Dos años antes, el piquetero y actual funcionario kirchnerista Luis D´Elía, había obtenido el 0,55% de los votos como candidato a gobernador.

"La experiencia de militantes sociales que llegan a la competencia política no ha sido muy promisoria", dijo Eduardo Fidanza, uno de los directores de Poliarquía. "Una cosa es la trascendencia testimonial, el perfil público, el carisma y la amplificación que de todo esto hacen los medios de comunicación, y otra cosa es la competencia electoral propiamente dicha."

Sólo curiosidad

Ricardo Rouvier, de la consultora que lleva su nombre, completó el concepto: "La lógica es que debería obtener votos de sectores bajos, marginados, y de sectores no tan bajos, pero que expresan de esa manera su crítica a la política y a lo orgánico".

Según su análisis, "la población no pasa de mirarlo con cierta curiosidad y cierta diversión".

El sociólogo Heriberto Muraro considera, sin medias tintas, que "la gente odia a Castells". Y sostiene su afirmación en una encuesta que su consultora, Telesurvey, hizo en agosto último, cuando el líder piquetero llevaba varios días de huelga de hambre para pedir su liberación: el 59% dijo que la Justicia no debía liberarlo "aunque se estuviera por morir".

"La clase media tiene mucho rechazo frente a los piqueteros -dijo Muraro-. No lo veo como una figura electoral, y tampoco creo que le interese realmente."

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