Cautelosa espera en la Casa Rosada

El Presidente pidió silencio a los funcionarios hasta que Menem muestre todas sus cartas y renuncie formalmente al ballottage
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14 de mayo de 2003  

El presidente Eduardo Duhalde tomó sin sorpresa la fuerte versión sobre la renuncia de Carlos Menem a participar en el ballottage, les ordenó a sus ministros la "máxima cautela y silencio absoluto" hasta que el ex presidente muestre todas sus cartas, e instruyó que se le deje a Néstor Kirchner la mayor libertad para ordenar la futura gobernabilidad con el resto de las fuerzas políticas.

Pese a que la renuncia de Menem se daba como un hecho en la Casa Rosada, la decisión de Duhalde fue no hacer comentarios hasta que el candidato presidencial del Frente por la Lealtad oficialice por carta, y con su firma, su voluntad de dimitir.

Todavía anoche existía en el Gobierno una muy leve sospecha de que las versiones, aun avaladas por hombres muy cercanos a Menem que hablaron con miembros de la Casa Rosada, podrían ser parte de "una maniobra electoral", destinada a descolocar al propio oficialismo.

Sólo a partir de que Menem formalice su renuncia, el Gobierno diseñará todas las estrategias oficiales, siempre subordinadas, según aseguraron varios ministros y funcionarios a LA NACION, a la voluntad de Kirchner.

En los días previos, funcionarios de la Casa Rosada y miembros asiduos del búnker del candidato presidencial del Frente para la Victoria escucharon del propio Kirchner especular con que, en caso de una renuncia de Menem, sería inevitable hacer una "convocatoria a todas las fuerzas políticas".

En la Casa Rosada juzgaban acertada la estrategia de Kirchner de convocar a todos los sectores.

Pero no se sabía, a ciencia cierta, la finalidad que tendría ese llamado, y no se descartaba que fuera una convocatoria para constituir un gabinete de coalición.

"Pero Duhalde dejará que Kirchner maneje esa maniobra en su totalidad. A partir de ahora, él es el presidente electo y correrá con toda la responsabilidad de armar su gobierno como le parezca", dijo a LA NACION un ministro de confianza del Presidente.

Entretanto, Duhalde se encontraba anoche en Olivos analizando el asunto con el ministro del Interior, Jorge Matzkin. Durante la tarde se reunió por separado con el canciller, Carlos Ruckauf; con el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y con el diputado del PJ bonaerense, Daniel Basile, el primero que pronosticó la renuncia de Menem.

"Hay que ser prudentes. Nada de declaraciones agresivas ni hacer leña del árbol caído. Hay que trabajar fuerte en una concertación con todos los sectores, sobre todo en el Congreso. Esta victoria no borraría los problemas del país. Y hay que hacer todo para que el país se salve", dijo Duhalde a quienes lo visitaron.

"Queremos saber los términos exactos de la renuncia de Menem para sólo entonces poder elaborar una estrategia", dijo a LA NACION un secretario de Estado.

El final

En algo coincidían los ministros y el propio Duhalde, que pasó todo el día en Olivos: la inminente decisión del candidato presidencial del Frente por la Lealtad significará el "final de la carrera política de Menem", según opinaron dos ministros y tres funcionarios de alto rango de la Casa Rosada a LA NACION.

Según trascendió, Matzkin conversó a media tarde con dirigentes menemistas, como Carlos Corach y los gobernadores de La Pampa, Rubén Marín, y de La Rioja, Angel Mazza. Estos le adelantaron la renuncia definitiva de Menem a su candidatura.

Ante sus colaboradores, el ministro del Interior se manifestó descolocado por la eventual decisión de Menem. "Yo conocí a un Menem que peleaba por la re-reelección, aun cuando todo estaba perdido. A este Menem no lo tenía conocido. Si pierde, mantendría su vigencia. Si se baja de esa forma, creo que es el final de su carrera política", reflexionó Matzkin en la intimidad de su despacho, según deslizaron sus allegados.

La sorpresa de Matzkin obedece a que previamente no creía en la renuncia, según confesó. Duhalde, en cambio, está convencido desde hace unos días de que Menem se bajaría del ballottage para perjudicar la base de gobernabilidad futura de Kirchner, según uno de sus ministros.

De hecho, Duhalde pronosticó el sábado último que Menem renunciaría un día antes del ballottage. De todas maneras, ayer por la mañana, el Presidente dijo, en declaraciones a radio Cultura, que "hay una responsabilidad histórica de concluir este proceso (electoral) con el voto en segunda vuelta; interrumpirlo sería una irresponsabilidad histórica".

De todos modos, a última hora de anoche un ministro advirtió que en el círculo íntimo de Duhalde no se terminaba de descartar que los rumores fueran sólo una maniobra electoral destinada a provocar una declaración a destiempo de Kirchner o de miembros de la Casa Rosada que dejara descolocado al oficialismo.

Condicionamientos

"Hay que ver cómo evoluciona todo y qué términos le pone Menem a su hipotética renuncia, si es que se produce", dijo un ministro cuando caía la noche y el ex presidente no había oficializado aún su decisión de no participar en la segunda vuelta electoral.

Duhalde decidió por ello mantener su agenda original y viajará hoy, a las 15.30, al Uruguay para reunirse con el presidente oriental, Jorge Batlle.

En coincidencia con la opinión de Matzkin, en el entorno de Duhalde también se daba por descontado que una renuncia de Menem significaría el final de la carrera política del ex presidente.

Un allegado a Duhalde, que pasó la tarde de ayer con el Presidente en la quinta de Olivos, pronosticó entretanto que de confirmarse la renuncia de Menem, éste será comparado por el oficialismo con las dimisiones históricas de Raúl Alfonsín, de Fernando de la Rúa y de Carlos "Chacho" Alvarez, las que Menem siempre denostó públicamente por renunciar a sus cargos.

Por Mariano Obarrio

De la Redacción de LA NACION

La reacción del gobierno

  • Eduardo Duhalde

    La inminente renuncia de Menem no sorprendió al presidente Duhalde, que ordenó a sus ministros la "máxima cautela y silencio absoluto" hasta que se confirme la noticia. E instruyó que se le deje a Kirchner la mayor libertad para ordenar la gobernabilidad con otras fuerzas.
  • "A partir de ahora, Kirchner es el presidente electo y correrá con toda la responsabilidad de armar su gobierno como le parezca", dijo un ministro que cuenta con la absoluta confianza de Duhalde.

  • Jorge Matzkin

    El ministro del Interior, Duhalde y otros ministros coincidían en que la renuncia de Menem significará el "final de la carrera política de Menem". Matzkin dijo en la intimidad: "Yo conocí a un Menem que peleaba. A éste no lo conocía".
  • Eduardo Camaño

    El presidente Duhalde se reunió con el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, con quien evaluó la posibilidad de establecer consensos parlamentarios. Coincidieron en que estos acuerdos legislativos y partidarios correrán por cuenta de Kirchner.
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