Chandler: "No soy un fantasma y voy a demostrarlo"

Desde Londres, el consultor inglés rompió el silencio en una entrevista exclusiva con LA NACION; "Firmaron el contrato sin mi consentimiento", dijo sobre la supervisión de la SUBE bajo la mira de la Justicia; aseguró que se trató de una acción "orquestada" entre sus socios argentinos, los funcionarios y el Banco Mundial
Iván Ruiz
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18 de julio de 2012  • 19:20

LONDRES.- "Aquí estoy. No soy un fantasma y voy a demostrarlo", desafió Stephen Chandler apenas se presentó. A sus espaldas, la City de Londres no paraba, la lluvia tampoco. Con el sobretodo aún mojado, el consultor se encontró con LA NACION frente al Banco de Inglaterra.

En una entrevista exclusiva, el consultor inglés que estaba a cargo de controlar la SUBE se desligó de cualquier responsabilidad con respecto a las irregularidades del contrato de $ 65 millones y aseguró se trata de una acción "orquestada" entre sus socios argentinos, los funcionarios y el Banco Mundial (BM), organismo que financió la operación.

El empresario británico rompió el silencio tras las irregularidades detectadas en el contrato de supervisión de la tarjeta SUBE, reveladas por una investigación exclusiva de LA NACION, que derivó en una intervención judicial y condujo al gobierno de Cristina Kirchner a dar de baja el contrato celebrado por la Secretaría de Transporte.

Pese a las ironías típicas del humor inglés, Chandler sólo esbozó una sonrisa en más de dos horas de entrevista, cuando festejó que el Gobierno haya suspendido el contrato para controlar el boleto electrónico. "Si pudiera hablar con el ministro [Florencio] Randazzo le diría que lo cancele directamente", lanzó.

"Nunca firmé ese contrato porque está viciado. Lo firmaron sin mi consentimiento, a mis espaldas. La Secretaría de Transporte y el BM lo saben. Les avisé que había que hacer cambios"

El consultor inglés, máximo responsable de la supervisión, asegura que nunca tuvo acceso al contrato, que ni siquiera lo vio: "Nunca firmé ese contrato porque está viciado. Lo firmaron sin mi consentimiento, a mis espaldas. La Secretaría de Transporte y el BM lo saben. Les avisé que había que hacer cambios".

Oficinas y empleados "fantasma"

Chandler sostiene que hubo "empleados fantasmas" que fueron avalados por el Banco Mundial y la Secretaría de Transporte y que sus socios locales cobraron ese dinero. "Les avisé que había que hacer modificaciones en el contrato. Que había gente que ya no estaba disponible para trabajar [por Marcela Ashley]. Pero decidieron firmarlo así".

El consultor inglés reconoció que no tiene oficinas porque son muy caras y se justificó: "No quería poner una compañía. El Banco Mundial, Transporte y mis socios locales me dijeron que tenía que hacerlo sí o sí. Me obligaron a hacerlo. Sólo quería ser un consultor subcontratado".

Con un tono pausado, Chandler se permite hacer alguna broma en español. Incluso para atacar al ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi. "No sé por qué difunde información incorrecta. Nunca cobré 140.000 dólares. Ni siquiera cobré en dólares. El debería saberlo bien. Era el secretario de Transporte en ese momento". Y lo acusó de manipular en su contra por ser inglés.

Mueve las manos y se lamenta por no haber hablado antes. "No me dejaban. En la Secretaría de Transporte me amenazaron. Me dijeron que si hablaba con la prensa no cobraría un peso más. Así estoy, todavía me deben seis meses de contrato", lanzó.

Días atrás, el ex secretario de Transporte apuntó al inglés y habló del caso como una "estafa entre privados".

¿Quién es Chandler?

Stephen Chandler es el titular de Global Infraestructure (GI), la firma británica que conformó un consorcio con empresas argentinas y firmó un contrato por $65 millones con la Secretaría de Transporte para la supervisión de la SUBE.

Sus socios argentinos, Ingeniería en Relevamientos Viales SA (IRV), Iatasa SA y González Fischer y Asociados SA (GFA), rompieron el vínculo con el inglés la semana pasada, cuando el Gobierno dio de baja el polémico contrato.

Según los documentos a los que accedió LA NACION, GI estaba a cargo del "liderazgo técnico" de la operación, pero a pesar de su importancia estratégica en el proyecto, nunca tuvo sede en Argentina y en la dirección que figura en Gran Bretaña se emplaza una peluquería.

Además, una de las personas contratadas como asistentes de Chandler para el control de la SUBE reveló a LA NACION que nunca participó del proyecto ni cobró honorarios. Según el contrato al que accedió LA NACION, el consultor inglés tenía pautado un sueldo de40.000 dólares mensuales.

Tras la investigación de LA NACION, el nuevo titular de la secretaría de Transporte, Florencio Randazzo dio de baja el contrato y dio intervención a la Sindicatura General de la Nación (Sigen) para que analizara todo el proceso licitatorio.

La licitación para controlar el SUBE además quedó bajo la lupa de la Justicia: el fiscal Carlos Stornelli le pidió el miércoles al juez Julián Ercolini -a cargo de la causa- que cite a declarar al ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi por haber autorizado la contratación.

En la edición de mañana, LA NACION publicará la entrevista completa a Stephen Chandler

Por: Iván Ruiz

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