Changarín con tutor

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1 de julio de 2010  

Todo alrededor de Juan José Salas es singular. Lo nombraron presidente de Clamaran SA cuando la Justicia ya le había impuesto un curador y lo declaró incapaz para disponer de sus bienes. Y en los registros oficiales figura con dos domicilios, pero ambos son falsos. Por completo.

En el primer domicilio, de la calle Fitz Roy 2435, vive una mujer que asegura que allí jamás vivió Salas, sino ella, desde que se inauguró el edificio en 1983, según aclaró a LA NACION. Y en el segundo domicilio, en otro barrio periférico platense, El Carmen, el resultado es aún más drástico: no existe tal dirección. Es un baldío donde quedan los restos derruidos de una casa deshabitada desde hace varias décadas.

Salas vive, sin embargo, a tres cuadras de allí y todos los días viaja hasta el centro de La Plata para buscarse unas changas. "Cobro 10 pesos por día y eso lo firmé porque necesitaba unos remedios para la nena", le contó a LA NACION.

Frente al juez y al fiscal relató que ayudaba en una escribanía en la que le "hacían firmar papelitos" a cambio de "unos pesos". Su testimonio también llegó precedido de una nota peculiar: poco después de notificarlo llamó la curadoría bonaerense para pedir que alguien se encargara de llevarlo y traerlo entre los tribunales de Comodoro Py y La Plata. "Si no, se pierde", aclararon. Se encargó la Gendarmería.

"Me metieron en la olla", le dijo antes a LA NACION. "Por dar una mano, me clavaron un puñal. Me dijeron que ya me habían dado de baja. Vino un muchacho y me pidió los papeles. Me dijo que me sacarían."

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