Cien universitarios, el primer escalón en la carrera solista de Chacho

Expuso ante jóvenes sus ideas sobre la necesidad de cambiar la política nacional
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26 de octubre de 2000  

El ex vicepresidente Carlos Alvarez reapareció ayer públicamente en un ámbito que no eligió ni casual ni inocentemente: un auditorio integrado por un centenar de jóvenes profesionales o alumnos de carreras universitarias, el "target" al que el líder frepasista apunta con su flamante movimiento social.

Ante chicos que llegaron desde todas las provincias, Alvarez habló sobre la necesidad de replantear la relación entre Estado, economía y sociedad, advirtió que "si no se cambia el sistema político la Argentina terminará en un capitalismo salvaje" y sostuvo con énfasis que el episodio del Senado "fue la explosión definitiva de una manera de hacer política que se viene construyendo desde la vuelta a la democracia, en 1983".

Alvarez llegó puntualmente a la Casa de la Cultura del gobierno porteño. A las 10.15 comenzó su exposición, pero antes aclaró cómo se "encuadraría" su disertación.

"Estamos en un momento muy sensible y asumí el compromiso de tomar distancia de la coyuntura del país, del día a día", advirtió al auditorio, que, sin embargo, a la hora de las preguntas, lo consultó, sin éxito, sobre las declaraciones del presidente Fernando de la Rúa.

La corrupción, el papel de los jóvenes y de la economía en la política y la creación del movimiento social que impulsa desde su alejamiento de la función pública ocuparon buena parte de la disertación.

La Fundación Universitaria del Río de la Plata, organizadora del XV Seminario País Federal, es una institución privada de bien público creada en 1970 por jóvenes profesionales para contribuir a la formación de dirigentes universitarios.

Durante esta semana, desfilarán por el mismo Salón Dorado el ex presidente Carlos Menem, legisladores, economistas, encuestadores, empresarios y periodistas.

Ante los jóvenes, Chacho enfatizó que es necesario poner en marcha "estrategias para remover situaciones estructurales de la Argentina que impiden el crecimiento" y explicó que por ello está "interesado en construir nuevos ámbitos para los argentinos, que sienten un profundo rechazo por cómo se hace política en el país".

Alvarez recibió un cerrado aplauso al final de su exposición.

Tiempo de preguntas

Los participantes del seminario no pudieron hacer todas las preguntas que pretendían. El tiempo fue escaso frente a las expectativas.

Antes habían consultado al ex vicepresidente sobre la convertibilidad y acerca de si su permanencia en el Gobierno no hubiera sido conveniente para facilitar la lucha contra la corrupción, que tanto pregona.

Respecto de la primera cuestión, aseveró: "El único escenario para plantear alternativas es la integración regional. El Mercosur debe ser al mismo tiempo un proyecto comercial y político. De todos modos, todas las alternativas (para salir de la convertibilidad) son mucho más traumáticas, porque producirían baja en los salarios y aumento del endeudamiento. Se abriría un escenario en el que nadie sabría cómo se sigue".

Sobre su renuncia, explicó: "Las instituciones argentinas no toleran un debate entre el Presidente y el vicepresidente. Estaba instalada en la sociedad la idea de una supuesta lucha por el poder (entre ambos). Seguir en el cargo era quedar atrapado o continuar en el denuncialismo (sic). Además, es pública mi pelea con el bloque de senadores de la UCR y con mi renuncia quería marcar un antes y un después".

Durante la charla, sostuvo que el proceso de cambios económicos que se dio durante la década de los noventa produjo "un divorcio entre la sociedad, el Estado y el sistema de representación política".

Antes, buena parte de su discurso estuvo dedicado a la corrupción que impera en el sistema político.

Al respecto, señaló que "entre 1983 y 1987 se pusieron en práctica algunas cuestiones" referidas a comportamientos corruptos que por la realidad que vivía el país, "transición, reclamos por derechos humanos y juicios a las juntas militares, fueron "aceptados y legitimados" por la sociedad".

El ex vicepresidente destacó: "Vivimos en un continente en el que no tenemos comprada la democracia a largo plazo". Agregó que, de todos modos, hay una "utopía realizable: contar en América latina con una democracia ampliada, con crecimiento y equidad social".

Cuando dejaba la Casa de la Cultura, una nube de periodistas intentó vanamente arrancarle alguna definición sobre "la coyuntura".

A un año del triunfo electoral (se conmemoró anteayer), los reporteros le pidieron un balance de la actuación de la Alianza.

"Estamos en deuda con la sociedad en los dos capítulos centrales, en la lucha contra la impunidad y en el tema del crecimiento con empleo y con más seguridad social", respondió escuetamente.

Previamente, como si se tratara de un equipo de fútbol, había posado con los jóvenes para las fotos.

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