Citaron para hoy a declarar a Stiusso por una llamada clave a Nisman

Viviana Fein lo convocó como testigo después de comprobar que desde un número de teléfono a su nombre se estableció una comunicación con el fiscal pocas horas antes de su muerte; el espía fue apuntado por el Gobierno como responsable del hecho
Gabriel Di Nicola
Paz Rodríguez Niell
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5 de febrero de 2015  

El espía más poderoso de la década kirchnerista, Jaime Stiusso, deberá presentarse hoy en los tribunales: fue citado a declarar como testigo en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

La citación fue dispuesta por la fiscal del caso, Viviana Fein, que anoche lo confirmó a LA NACION. "En principio, la declaración está prevista para las 11", afirmó.

Una revelación de los peritajes que estaban pendientes desencadenó la citación: Nisman recibió en su Nextel, horas antes de morir, una llamada de Stiusso.

El dato surge del informe de llamadas entrantes y salientes que la División Fraudes Bancarios de la Policía Federal le entregó esta semana a la fiscal. Así lo informaron a LA NACION dos fuentes independientes, una del Gobierno y otra de la Justicia, que fueron puestas en conocimiento de los resultados del estudio.

El teléfono del que Stiusso habría llamado a Nisman era parte de una flota de líneas que pertenecieron a la Secretaría de Inteligencia, según informó a LA NACION una fuente con acceso a la investigación.

Stiusso fue, según sugirió la Presidenta, el autor en las sombras de la denuncia que Nisman presentó contra ella como responsable de una confabulación para encubrir a responsables iraníes del atentado a la AMIA.

La versión del kirchnerismo sobre la muerte del fiscal apunta a Stiusso. Funcionarios del oficialismo hablan de una supuesta traición del espía a Nisman con el hipotético objetivo de perjudicar al Gobierno, que lo había echado de la SI un mes antes del disparo que mató al fiscal del caso AMIA.

Stiusso, ex director general de Operaciones de la Secretaría, hoy es apuntado por la muerte de Nisman, pero en él se había recostado el Gobierno durante años. La Presidenta lo echó el 19 de diciembre pasado, un día después del relevo de sus jefes, Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher. Nisman nunca negó su relación con él. En una de sus últimas entrevistas dijo que a Stiusso se lo había presentado Néstor Kirchner como la persona que más sabía de la causa AMIA. Dijo que era un "excelente profesional" y relató: "Stiusso me presentaba muchas cosas, pero yo sólo validaba lo que le podía validar jurídicamente".

Una de las tareas de la Secretaría de Inteligencia es colaborar con la Justicia en la investigación de casos de terrorismo. Como consecuencia del caso AMIA, Nisman se había acercado mucho a él.

Lo que hizo Cristina Kirchner en su última carta sobre el caso Nisman era impensable hasta hace poco. No sólo nombró a Stiusso; adhirió a la sospecha de que dirigió la investigación del caso AMIA y sostuvo: "Personalmente creo que hacía algo más que dirigirla".

El secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, fue quien más duro apuntó contra el ex espía. "Detrás de todo está Stiusso", dijo. Y afirmó: "Es un personaje siniestro, que lo que ha intentado por todos los medios es perjudicar y poner palos en la rueda al Gobierno".

Stiusso ingresó a trabajar en la SIDE en 1972. "Era administrativo, porque en esa época era todo militar. Los civiles éramos todos administrativos", dijo en una entrevista con Noticias poco antes de ser echado, cuando su interna con Fernando Pocino, director de Reunión Interior de la Secretaría de Inteligencia, se había hecho pública. "Yo no tengo ninguna interna con él. La tendrá Pocino conmigo. Yo tengo bastantes quilombos con los laburos que tengo que hacer, más todo lo que me toca en la Justicia. Lo específico de acá, más lo que te manda la Justicia", dijo Stiusso entonces.

Tras la muerte de Nisman, el ex agente solicitó custodia para su familia. El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi le ordenó entonces a la Policía Metropolitana que se encargara.

Stiusso hizo el pedido de protección en el marco de una causa que él mismo había iniciado en el juzgado federal número 9 en 2012, luego de recibir amenazas en contra de la vida de sus tres hijas.

Gustavo Beliz, primer ministro de Justicia del kirchnerismo, intentó sin éxito correr a Stiusso. Fue en 2004. Habló con los Kirchner sobre maniobras ilegales y corrupción en la Secretaría de Inteligencia y lo señaló a él. Horas después, Beliz fue despedido con una llamada telefónica. Un día después, se presentó en el programa de Mariano Grondona y mostró una foto del espía, a quien por entonces jamás se le había visto la cara en público. Eso le costó una larga causa penal: revelar la identidad de los agentes de inteligencia está penado por ley.

Hoy, si lo dispuesto por la fiscal se cumple, será el fin de su anonimato.

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