Clima de vacío de poder

Luis Moreiro
(0)
29 de marzo de 2000  

LA PLATA.- El gobernador Carlos Ruckauf esperaba un "gesto" y ayer Aldo Rico lo ofreció. "Esté tranquilo, señor gobernador. La terrible operación de prensa que estamos recibiendo ni siquiera produce palpitaciones", sostuvo, a voz en cuello, desde las escalinatas de su ministerio.

Pasó del discurso moderado a la arenga. Concedió que el cargo que ocupa no le pertenece y la emprendió contra la Alianza y los medios.

Rico no dio la sensación de estar debilitado ni ofreció la imagen de un ministro al que le pidieron la renuncia.

Rico plantó más dudas que certezas y puso sobre el tapete un riesgo que no es menor: quién ejerce hoy el poder en la provincia.

Carlos Ruckauf prosigue su gira por el exterior y hace saber que, tan sólo el sábado, cuando regrese a la Argentina, comenzará a resolver la situación. Esto después de haber dejado trascender que ya tenía el reemplazante de su controvertido ministro de Seguridad.

Felipe Solá, vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, define la crisis como "política" y espera la llegada de Ruckauf. Estuvo en contra de la designación de Rico, pero no parece contar con el guiño del gobernador para echarlo.

Los demás ministros se muestran ocupados en otros temas y se mantienen prescindentes.

Nadie acierta a comprender dónde está el poder y quién lo ejerce.

A Rico lo acorralan las versiones y los voceros oficiosos, avalados desde el centro del poder. Y el ex militar carapintada responde, tal cual es su costumbre. Sale airoso del combate y demuestra que sólo se subordina al mandato de una persona, la que no está.

Los ceños se fruncen cuando se habla de "vacío de poder". Puede que suene antojadizo o arriesgado, pero se parece bastante al clima que ayer se percibió en esta capital.

Ruckauf, por primera vez en cien días, no habla. No aparece, pese a que, como el mismo reconoce, le llama la atención el "voltaje" en los títulos de los diarios porteños que recibe.

"Está en el exterior y no hablará de estas cuestiones", se repite una y mil veces. "No tomará una decisión bajo presión", se argumenta desde otro despacho de La Plata. "Si decide hoy y ahora, tiene que volverse de inmediato", desliza uno de sus habituales informantes.

Esteban Caselli, secretario general de la gobernación, no duda en mantenerse al margen. "Resolverá el gobernador, a su regreso".

Pero el gobernador, por ahora no vuelve. Y el huracán sigue su marcha.

Rico sostiene que a él nadie le ha pedido la renuncia. Y no falta a la verdad. Entonces se envalentona y aprovecha un acto oficial para lanzar una encendida arenga política. Y va por más. Su vocero, temerariamente, pone en duda la autoridad del vicegobernador.

Mañana, de no mediar contraorden que nadie sabe muy bien quién la dará, Rico estará en el partido de Malvinas Argentinas, donde su intendente, Jesús Cariglino, alienta un significativo apoyo al ex carapintada.

El huracán sigue su marcha y nadie parece dispuesto a enfrentarlo. Dejar hacer, dejar pasar. ¿Será ésa la respuesta?

Sin embargo, el gobierno sigue su marcha, según dicen en La Plata. Hubo una minireunión de gabinete, presidida por Solá, pero a la que Rico no asistió.

Caselli atiende el despacho de la Secretaría General, Othacehé regresó al suyo del Ministerio de Gobierno; Solá mantuvo, al menos, una decena de reuniones, se entrevistó con intendentes y algunos senadores. El barco sigue su marcha, parece ser la conclusión. Pero la tromba nadie la enfrenta.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.